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Archivo para julio, 2012

 

No recuerdo qué humorista tenía un sketch de un ricachón que se quejaba, en aquellos años de mentira, de que aún quedaban muchos pobres: "¡Qué asco, nada más que pobres, nada más que pobres. Qué asco de pobres. Como una vez que me monté en el autobús público. Todo el mundo tenía cara de pedir el menú!". Pues no sé si vendrán tiempos de menú, pero los de la pomposidad carteril (los que la tuvieran) sí que han pasado. Este fin de semana, sin ir más lejos, se ha cancelado en la provincia un evento que pintaba precioso y original porque costaba una pasta por persona y nadie había reservado. Ojalá vengan tiempos de esencia, más que de apariencia. Aunque no toda la cocina creativa era digna de burla ni desconfianza. Los que inventan de veras, o mezclan, o versionan, y tratan de trasladarlo a la gente con honestidad, que húbolos y haylos, ojalá sobrevivan. Los otros... Interesante artículo. ...Continuar leyendo
La alcaldesa y varios de sus colaboradores responden cuando se les mienta el asunto que "la publicidad institucional y las páginas que meten en los periódicos" pagan las nóminas de los que trabajan en los medios. Lo he escuchado varias veces en varios plenos. Ayer, tras lo de publicar los sueldos de los trabajadores de la limpieza, volvieron a repetirlo, vía Twitter. Hoy, me invitan a un "arroz marinero", sailor rice, de bienvenida a la Gran Regata. Me parece abusivo, gorrón, que además de comer todos los días, tres o cuatro veces, gracias a la beneficencia municipal, vayamos a por la paga extra en forma de cuenco de arroz. Prefiero almorzar en soledad un trozo de boniato en mi choza de uralita. Frases de resumen: "En mi hambre mando yo" y "No me defiendas más, no te preocupes, no te metas en ná". ...Continuar leyendo
Llevé a mi heredera (hipotecaria) a la Casa de las Cuatro Torres, abierta ahora con motivo de la Gran Regata y que luego encadenará eventos hasta fin de año. Me fascinó el descubrimiento de un edificio por el que pude pasar 5.000 veces por estar en el camino diario al cole. Es uno de esos joyeros que Cádiz suele tener cerrados por cuestiones familiares, inmobiliarias o económicas, por intereses particulares, mientras todos contemplamos su deterioro entre dudas sobre antiguas leyendas de catalejos, indianos, riquezas, quiebras y amores que esperaron en vano. Pensaba descubrir un edificio mágico y así fue, me fascinó la torre, ver la plaza de España desde un ángulo desconocido para mí, El Puerto y el puerto, la Cuesta de las Calesas en línea recta, los campanarios, las azoteas y los muelles. Es cierto que no tiene la majestuosidad interior, casi obscena por ricachona, de la Casa Aramburu, también felizmente reabierta desde marzo y cada poco, pero los paisajes que facilita ...Continuar leyendo
Parece camuflaje y quizás sea sólo tiempo, problemas con los vecinos y la propiedad o simple dejadez. Parece difícil defender su atractivo, pero doy la fe que no tengo de que es un asombroso despacho de vinos (manzanilla en rama, por poner una tentación) en mostrador viejo (eso lo creeréis) de chacinas excelsas servidas con amabilidad discreta junto a un pan rusticae que, sencillamente, es una magna rareza. Acoge tertulias y parroquianos que ya escasean. También grandes tintos. Todo eso ahí, detrás de esta fachada horripilante que, lloviendo, daría bien en una película de terror de Paul Naschy. Aún conserva el luminoso de estanco formado por una bandera española que se iluminaba. Está en Fermín Salvochea, tras la Casa de Las Cuatro Torres, a 30 metros de la Plaza de España y la Central Lechera, en la esquina opuesta a la de las paradas de bus. Tiene mil nombres coloquiales pero el oficial es Mantequería San Carlos. Si te atreves... Por cierto, la pureza de ...Continuar leyendo

Se llama Walter White (o el actor Bryan Cranston, por cierto nacido en San Fernando, pero de California). Es obligación de escritores, autores y artistas construir con pintura, dibujo, novela o guión escenas y personajes que vamos sustituyendo a lo largo de los años, unos por otros, para montar un imaginario que cobija fuera de la ficción. En este caso, mérito creador de Vince Gilligan, no es pluscuamperfecto, ni ejemplar, que también sirven como muletas a veces. Es un tormento ambulante y dolorosamente cercano.

Si le conoces, dime. Si no, juega a conocerle. Si te encuentras a uno como él (son millones) dale un abrazo si se deja.

Es difícil tener una opinión con respaldo de datos creíbles, las declaraciones son cambiantes, móbile como la Donna de la célebre ópera. Cada cual puede ampararse sólo en su experiencia particular y la mía fue mucho mejor en este Carnaval de Verano que la del 19 de marzo. Tanto el viernes como el sábado, todos los locales estaban a reventar, especialmente en el eje Catedral-Pópulo-San Juan de Dios en la primera jornada. La segunda, me pareció, expandía más la fiesta por Extramuros. Por dar nombres: muy bien en Abuela Élfrides (San Agustín) y El Tascón (zona Asdrúbal, o sea, Plaza de Toros). Correctas las copas de después (en otros lugares) o el café de antes. Ni retrasos graves (pese a la marabunta), ni chapuzas intolerables, ni "de esto no me queda", ni gestos feos, ni nada de nada. Entre los dos días, entre tapas y copas estuve en cinco-seis locales. En todos vi más personal, a ritmo frenético, escuché pocas quejas, me parecieron las inseparables de tal ...Continuar leyendo
No es por ser jartible (hartiwles) pero lo del Mercado Central no debe tener vuelta atrás. Mientras muchos puestos las pasan canutas, cientos de turistas (guiris cruceristas, íberos y gaditanitos de paseo) pasan por allí casi a diario sin poder tomar lo que les gustaría. El juego ha cambiado. Yo también adoraba la plaza de mis abuelos, de compra diaria. Pero esos hábitos ya no son mayoritarios. El Mercadona ha ganado, igual hay que dar lo que el Día no da: que ir sea una fiesta, una experiencia, una vueltecita sin prisas. Ahora, mucho público pasa por La Plaza como excepción, en viernes, sábado, día libre, en vísperas, parejitas de una vez al mes, padre e hijo para celebrar, muchos forastas buscando algo. Hay que atender esa demanda, digo yo, por respeto al cliente y a la costumbre de comer tres veces al día de muchos detallistas que han visto sus ventas caer. Igual hay que empezar a pensar en Mercado Central/Centro de Hostelería, Cultura y Ocio. Que la primera parte ...Continuar leyendo