lobeli
Comparta esta web en la Red Social de Google

Archivo para agosto, 2012

 

Ha sido un invierno (primavera) de grandes lecturas. Descubrí ahora (no me apura) a Borges y a Vargas Llosa. Con el furor de los conversos, me apresuré a probarlos y disfruté 'Historia Universal de la Infamia' y 'Pantaleón y las Visitadoras'. Deslumbrante la primera. Entrañable y lúcida como las desgarradoras comedias de Azcona&Berlanga, me pareció la segunda. Pero aún me quedaba una sorpresa. Por mor de mis retrasos, por esa alergia a la prisa que uno adquiere cuando la padece, decidí dejarme para las vacaciones dos dolorosas delicias que han resultado tener un nombre en común. De la primera, ya hablamos, esa implacable, universal y apabullante serie (¿la mejor que vi nunca?) llamada 'Breaking Bad' tiene por protagonista a un personaje llamado Walter White. Una de las cosas más hermosas que he escuchado en meses ha sido a un amigo principal decirme por teléfono "gracias por recomendarla en el blog". Pero ha querido mi suerte, fabricada con destiempos, que otro ...Continuar leyendo
... alguna vez para que me regalaran algo así. Nada más parirlo, el corcho nos metió en la nariz la bodega entera. Hasta las paredes de piedra nos pareció oler. "Lo decantamos, como pone en la etiqueta, y luego lo probamos. Sólo probarlo", dijimos inocentes. Pero no pudo ser. Catamos la primera copa tras unos largos minutos de prudente espera y ya no pudimos zafarnos. Matarromera, Reserva 1999. Tu nombre me sabe a hierba y a un ciento de cosas más. Excita y alivia, como las parejas entregadas. Qué intensidad, qué sabor tan redondo en boca (esto lo he escuchado en la tele). Como redondo en alma el cariño de los dos seres que nos lo regalaron, como suave, sin surcos ni sobresaltos, la sabia embriaguez. Qué vino, tito, o qué vino tinto, con 13 años, que hasta afeitarse podría. Pero ni dos afeitados nos duró. Cayó con retinto sanguinario.  Los que nos lo obsequiaron no han dejado de darnos cariño, sugerencias, sinceridad, juegos, ayuda y conversación estimulante. ...Continuar leyendo
Al menos, soy consciente de mi incoherencia. Hemos hablado muchas veces de la necesidad de respetar al cliente, de la repulsión que producen esos sitios que tratan al visitante como idiota y al lugareño como descamisado. Vale, de acuerdo, pero admitados que hay clientes de todo tipo y ya que nos recreamos en la censura al servicio, en el reproche al que atiende mal, admitamos también que hay usuarios que son para echarlos de Eurasia. En estas semanas de agosto, crece en las costas el número de cretinos por metro cuadrado, el porcentaje de VIPzzz (very idiot person) a este lado de la barra y del río Pecos, es decir, entre la clientela. El ministro Soria, el de Turismo, ha dado una lección magistral de catetez y estrechez de miras a la hora de pedir que los españoles veraneen en España. Todos los que tenemos hijos sabemos que siempre es preferible el estímulo positivo. Es decir, es mejor decirle a tus críos: "Juega con Alfonsito, que es mu buen chiquillo" antes que espetarles ...Continuar leyendo
Conocí el sitio en aquellos primeros 90 en los que aún tiraba de visa y vigorito, demasiado deprisa, quizás por esa intución inconfesada de saber que tienen límite corto y añoranza larga. Me pareció un paraíso, aunque por entonces la alegría de esos viajes cortos, de descubrir cada fin de semana otro mundo a 70 kilómetros, lo contaminaba todo. Era difícil saber hasta dónde llegaba la euforia y hasta dónde el valor real de los sitios. Entiéndeme, según en qué momento, un cámping parecía el Ritz. Pero hace poco, en marzo, volví, al este lugar ya sin derrochona tarjeta, lujuria ni clandestinidad, con reposo, flotadores, hijos y amigos, pensando cada billete. Gracias a su embajadora en Cádiz, Almu de Cántaro, me animé a volver. Y debe ser tan maravilloso el sitio que también ahora me volvió a parecer espléndido el restaurante, apañado y práctico hotel, sedante su piscinita e inabarcable el paisaje playero, para refugiarse hasta que la parca te llame por ...Continuar leyendo
La población planetaria se divide en los que odian los hoteles y los que los adoran. Me ha tocado la segunda parte. Y como fan fatal de los hoteles, aunque ahora resulte provocación, aunque todos escupamos sapos por cuestiones económicas, financieras y políticas, hay algo que permanece inalterable para mí. Azaber: los alemanes son la mejor compañía que tenerse pueda cuando una persona viaja por placer. Ya sean vecinos de habitación, en el gigantesco comedor buffet, en la terraza, al ladito en el avión, en la piscina o en la playa. Desde que empecé a viajar en serio (?) con 14 años a Irlanda hasta la última escapada de hace semanas a El Fuerte de Conil, ningún paisaje humano contribuye más a la calma que verse rodeado de alemanes. Me los he topado siempre en los hoteles de la provincia (mayores y menores, caros y baratos) o cada vez que he salido al extranjero. Siempre con un libro, siempre con niños que, de abundar en España, mandarían al paro a Supernanny de forma ...Continuar leyendo
Creo que cuando uno es cachorro quiere gustar y quiere probar. Cuando realmente deja de serlo, más allá de la edad que tenga, quiere querer y servir. La mayoría tarda más de cuatro décadas en caer en la cuenta. Algunos nunca caen. Pero los más afortunados lo entienden antes. Envidio a Mauro Martínez Barreiro por ser uno de lós últimos. Con apenas 30 años (Facebook me chivó que los cumplió hace unos días) ha hecho el camino que otros no acabamos ni con 50, incapaces de sacudirnos el lastre de la vanidad, de asumir que nada recompensa más que dar. La primera impresión de lo que hace Mauro, como todos, la tuve con Balea (donde ahora está el pub Islazul). Aquel restaurantito de cocina transparente fue un fogonazo de vitalidad en la anquilosada hostelería gaditana de primeros del siglo que sufrimos. Sus menús de degustación (aún recuerdo la reducción, a dos palitos concretamente, de la caballa con piriñaca) era tan sorprendente como lograda, tan sabrosa como tecnológica. ...Continuar leyendo
Miguel ha contestado a las chuchipropuestas gaditanas y aporta las suyas en Sevilla. A mí me pirra el chuchi, y me pierde perderme por Sevilla, así que ya las tengo apuntadas porque la combinación me resulta irresistible. Al loro con la última propuesta que provoca salivación instantánea. Su texto dice: ¡¡Gracias a los tres por vuestras respuestas!! A ver con cual me atrevo antes. En cuanto a los sitios de sushi de Miarmaland, he probado: .- Kaede: Bastante completo el menú de 15 euros que resulta una calidad-precio bastante buena .- Kakure: Algo mejor que el Kaede quizás pero sólo con menú a mediodía y algo más caro. Es al que menos voy porque al final saciarme me sale carillo). .- Samurai: Hipermítico en Sevilla y muy barato, por unos 20 euros en total come una pareja. No es de lo mejor pero me quito allí el mono muchísimas veces. .- Kaori: En el Casino de Tomares del que hablan muy bien aunque no he tenido el placer de ir aún. Aunque eso sí, es ...Continuar leyendo