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Archivo para enero, 2013

 

Al fin lo pillé, legalmente, a través de la muy recomendable página en FCBK de Cines Renoir (qué cines, qué cartelera). Es el corto 'Paperman', de Disney, aperitivo de la película 'Rompe Ralph' en los cines. A los que leyeran la anterior entrada sobre este asunto, disculpas. Lo peor que se puede hacer con el cine, las novelas y con casi todo es crear excesivas expectativas. Intenta verlo con la mente vacía, no sabes de qué va. No tienes edad determinada. Puede ser una mierda, recuerda. Pero me sigue gustando, me ha vuelto a parecer una deliciosa caricatura de 'El Apartamento', una de las diez-veinte películas que no me canso de ver y requetever, que no puedo interrumpir aunque las coja empezadas en un canal raro a las tantas de la mañana. Quizás sea algo cursi, pastel (este remedo como la obra maestra de Wilder) pero sin una dosis baja de cursilería, la rutina es aún más indigesta. Aquí lo tienes. SON 6,33 MINUTOS DE VÍDEO. Por si te lo quieres dejar padespués. ...Continuar leyendo

Ya sé que esto era de reirnos y de jugar a cambiar opiniones sobre asuntos frívolos e intrascendentes. Ya sé que no hay que mezclar penas y alegrías. Ya sé, ya sé… Sólo un pequeño desahogo y seguimos con lo nuestro.

Pero lo escuché en directo y no me lo saco de la mollera. Qué vergüenza. Qué impotencia.

¿Cómo podemos permitirlo?

Y luego me pondré a otra cosa, y seguiré como si nada, y volveré a pensar en sandeces porque tiendo a reir, a la diversión despreocupada, y cada vez más gente estará, está, así. Hasta que me toque a mí, a uno de los míos. Entonces no me lo extirparé de la cabeza tan fácilmente, no será ya como los perros que se sacan el agua con una sacudida. Porque somos unos perros. Te lo digo ya. En el peor sentido (pobres canes), por acción, omisión, ambición o resignación.

Para paladares cosmopollitas, para curiosos.

Para lo del día 6 de abril se anuncia (por sorpresa, él no sabe nada, que no se entere) la entrega de una Plaka a Ulyfox, Embajador Emérito de Hellas en Cadice.

Mientras fuimos niños, incluso zagales y postchinorris (hasta la segunda glaciación, por acotar) tuvimos muy claro lo que era una tapa. Era un picoteo lúdico-festivo, la mínima ración de un plato cualesquiera que se tomaba como aperitivo o a cualquier hora del día en que a uno le apeteciera comer con frugalidad, en muy escasa cantidad (o sea, que igual ni te apetecía comer). Yo, la primera que recuerdo es un arroz (no sé si llegaba a paella) en Casa Lucas, en la Plaza de la Cruz Verde (la zona sudeste de Beverly Hills, entre los Hamptons y Neguri), entre 3 y 5 años calculo que tendría dado que en mi mente sólo hay una foto con un escalón, la oscuridad del fondo y una barrita que me parecía el muro de Berlín. De la mano de mi opá, gran fan de aquello. En aquel tiempo, y hasta la pubertad de tapeos en El Anteojo (donde empecé a ir con mis amigos a los 14, nosotros solos, y creo que era de lo más normal) nos las servían en platitos ovalados, de un intenso blanco ...Continuar leyendo

La flor de lis de las peluqueras, dijo Sabina como evocación máxima del deseo. Que susurren tu nombre las camareras, escribió Miguel Ríos como ilustración suprema del ansia de gustarles a todas. Fue en su enésimo testamento musical, en su canción de retirada número 864. Yo también me enamoro de las camareras, de las dependientas. Confieso. ¿Tú no?. Bueno, o de los camareros, según género o tendencia, que el libro de los gustos está en rosa. Hubo un tiempo en que nos pasaba de noche, en tugurios ("¡Juárez, la llave!"). Pero ahora sucede de día, en cafeterías o restaurantes presuntamente convencionales y vestidos de raso invisible por mi cochambrosa imaginación. Entro en un bareto. Tengo poco tiempo para comer algo, o para arrancar la mañana con uno de los pocos cafés que ya permite la HTA. Y como rebelión ante la presbicia, miro. Y como rebelión ante la pitopausia, juego. Con los años, de cerca se ve mejor. De lejos se imagina mejor. Y fantaseo. Añado diálogos ...Continuar leyendo
La historia (tan pequeña como intrigante) que os voy a contar es absolutamente real. Al menos, según mi memoria. Marzo de 2008. Los que entonces formábamos la sección de Cultura de La Voz (sí, sí, por entonces los periódicos tenían secciones enteras, con varias personas, incluso, y distintas páginas, un despiporre) nos reunimos a buscar temas para la semana. Intentábamos hacer una sección de cultura algo diferente, con algo de tecnología, internet, más música... Y alguien, como asunto distinto, complementario, quizás Chapu Apaolaza, quizás yo, quizás otro, dijo: "Hay un tío que ha dado un pelotazo grande con un blog. Tiene miles de visitas. Arrasa. Es brillante, divertido. Se hace pasar por gaditano profundo, iletrado y malhablado pero en sus textos supuestamente mal escritos (falso, son impecables en gramática por más que juegue con la ortografía), cargados de acento local, hay auténticas perlas, de ingenio, de ironía, mezcla exacta entre crítica ciudadana ...Continuar leyendo