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Archivo para diciembre, 2013

 

De pronto, casi todas las tradiciones navideñas me parecen gastadas, pesadas. Nunca fui muy partidario pero participaba por no ser metepatas y me gusta que otros las disfruten alrededor. Sin embargo, últimamente cada vez me son más ajenas. Quedan las cenas, las uvas y los Reyes. Poco más. El resto, cayendo en desuso (lugar que debe de estar lleno de restos y escombros). Por ejemplo, la lotería. Siempre compré poco y nunca soporté tres minutos de soniquete pero ya ni veo los reportajes eufóricos de los informativos. Igual con las zambombas, las copas anuales con colegas o las cenas de empresa. Si hay que ir, se va pero para disfrutar como de cualquier cita. Ni más, ni jodamos la marrana con menos.   Pero, como novelero, esas costumbres heredadas las sustituyo en mi pequeña tribu por otras nuevas. Por ejemplo, despedimos el año con lentejas, una tradición italiana que remedamos una vez de broma porque nos gusta ejercer los apellidos y nos gustó. La repetimos. Hay ...Continuar leyendo
Desde hace unos años, tengo peor concepto de la estupidez que de la mala intención. Hasta entonces, hasta los treintaymuchos, disculpaba a cualquier tonto porque le asignaba de oficio la buena fe, la falta de intención. A fuerza de convivir con ellos (ya sabes, los idiotas siempre son los otros, siempre nos salimos del cercado al contarlos) descubrí que era un error. Las mayores crueldades, las torpezas más mezquinas, las traiciones más dolorosas pueden ser obra de los cretinos, de boludos de manual. Tienen la ventaja de ser imprevisibles, además. Quizás la inteligencia hace de tope, de freno de mano al cabronismo en las mentes mejores. Y si las brillantes son igual de dañinas, que lo son, al menos tienen una finalidad, un objetivo reconocible. Y eso acaba sonando paliativo, calmante. Lo hizo por dinero, por ambición, por venganza, por vanidad... Te dices. Y, al menos, comprendes. Pero los lerdos, a menudo, joden porque sí. Por la violencia que desata la inseguridad, ...Continuar leyendo
Yo sé que te refugias en la cocina. Vamos, lo sé yo y lo saben todos. Nadie se cree que tengas que rellenar 200 canastillas de ensaladilla en dos horas. Es un escondite. Yo me refugiaba en el cine. El otro, en la música. Todos en el alcohol, en el tabaco. Como en tu cuarto. Como en el trabajo. Sólo que la cocina, estos días, queda mejor, es más elegante, muy discreto. Te pones allí, haciéndote el esforzado, la solidaria, y en realidad quieres borrarte. Porque no hay quién soporte la compañía de ese, de aquella y el otro. Es un rato. Una vez al año. Pero ni así. Aquí estaré bien. Que coman. Que callen. Quedas bien. Trabajas para la tribu, volcado en el bienestar del clan pero es mentira. Le huyes. Te pones una copa de vino. La fuente de ensaladilla. El cucharón y los 200 hojaldres (o los 50 chupitos de salmorejo con su medio centenar de cuenquitos, qué mas da). La cosa es quitarse de enmedio. La radio bien fuerte, que ahora toda es música. La cocina ...Continuar leyendo

Cada día de Navidad tiene su cadáver ilustre. Otras veces fueron estrellas de Hollywood y premios Nobel.

Esta vez toca algo más doméstico y musical. Joven para la muerte natural: 52 tacos.

Deja un puñado de buenas canciones. Mucho más de lo que podrá decirse de todos nosotros. Sonaban distintas cuando todo era igual y gris. Sonaban negras y de colores. Fueron nuevas melodías, augurios festeros para una España cutre.

A mí me recordarán siempre a Tere (Terete le llamaban), la que me las trajo.

Coppini

Descanse tranquilo y orgulloso Germán Coppini.

todo eso en lo que creéis los que creéis, en lo que nos gustaría creer a los que no, Tod Browning debe estar allí, con esa omnipotente compañía. Volví a ver su película (esa, la que hizo, aunque firmara más de 80) el domingo. Años hacía. "Si ofendes a uno, les ofendes a todos". La más hermosa defensa de los más débiles contada jamás. 82 años tiene y como un estreno, limpia, clara, pura, nueva. Irrepetible. Dolorosa, patética, deslumbrante, diminuta y paliativa. Infantil y sabia. Casi se me saltan las lágrimas al descubrir que algunos actores -aficionados, claro- mueven los labios sin sonido, anticipando el diálogo, la réplica, del compañero de escena. Parece que quieren soplarles la siguente frase, una oración para que no se les olvide. En cualquier otra película podría ser un error, una tara ridícula. En esta resulta conmovedor. Eso también. Benditos todos los que tuvieron algo que ver.   ...Continuar leyendo
La ignorancia tiene ventajas. La mayor es que propicia el descubrimiento. En cada cesta de Navidad o en cada cajita de esas que uno recibía o compra hay algún producto que todos los sibaritas conocen ya pero yo desconozco, así que la irrupción provoca un entusiasmo que todos esos expertos de muy erecto meñique se pierden. Lo conoces ahora y ya te quedas con el cante para el resto del año. Me ha pasado con vinos, con regañás de cristal (es broma, son de harina), tostas algáticas, con alguna chacina o dulce. Esta vez me pasa con un aceite, Ferral, se llama, casi como el célebre alter ego gaditano de Sinatra: José Mari O'Ferrall. Se hace en el entorno de Jerez (que es un sitio enorme y generoso en frutos deliciosos, que limita con El Cuervo al Norte, con Guadalete River al Sur, con Wisconsin por el Oeste y con Surinam por el Oriente). Aquí (pincha, joé, que hay que disírtelo todo) están los datos y la historia de la marca. Muy interesante pero me da un poco ...Continuar leyendo
He decidido abrir Teletienda.  Todo lo que vende es oscuro y sucio pero todos los productos son gratis. Peor, me han costado algo. Poco. Así que la rentabilidad del negocio se intuye turbia. Me dijo un colegón de hacer unas placas diciendo "Lobeli recomienda este local" y me hizo gracia. Que cobrara, que las ofreciera, me decía, que no te das a valer, capullo. Que mira el celulítico ese de los neumáticos, forrándose. Tú eres igual de contrahecho y nadie te lee pero, al menos, no eres gabacho. Lo pensé. Pero no valgo un duro y he decidido hacerlo sin precio ni valor. Por la cara. Para reirme. Encargué las placas a un local que me encanta. Se llama Bòma, está en La Laguna, en la esquina de Alonso Cano. Me asombra cómo tratan las fotos, sobre todo las que están haciendo en placas metálicas, de aluminio (no te olvides si estás pensando en regalos). Bordan todo lo que sea imagen para decorar, para negocios, para casas. Y a unos precios razonables hasta para ...Continuar leyendo