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Archivo para julio, 2014

 

Ahora es cuando todos echamos la nariz arriba, ponemos cara de ricos de familia (tengo una amiga que sabe) y nos hacemos los dignos. Ahora es cuando nos ajustamos las gafas de pasta y hablamos de cocinas exóticas y remotas, de verduras y salsas que nadie sabe pronunciar. Ni nosotros. Ahora es cuando cantamos un pasodoble de mucha pena para ensalzar otra vez la magia vieja del fogón de la abuela y la tradición oral de la cultura que ocultaban las cocinas bajo el imperio Duralex. Ahora es cuando... Dayá. No me digas que jamás vas a centros comerciales, que nunca te has comido una hamburguesa de esas que casi llevan número de serie grabado en el pan. No me cuentes que sólo has visto una, hace tiempo, pasar en un tren y que te saludó agitando su lamiosa hoja de lechuga como si fuera un pañuelo, con ketchup de lágrimas. Dayaomeyá.  El que más y el que menos se pega de vez en cuando su autotribute (también llamado homenaje) de grasas polinsaturadas, aliñadas ...Continuar leyendo
Tengo pendiente una disculpa. Miguel mandó un teresantérrimo texto durante la parada biológica de junio y lo publiqué como entrada. Se lo agradecí tela pero en su escrito preguntaba si el Dique Sí, en el barrio de Astilleros de Kadi Kapital, había cerrado. Triunfó al principio, como una pequeña y modesta versión de barrio de la cocina efectista de El Balandro. Pero esta racha de miedo y reclusión, de paro y desesperación, se lo ha llevado por delante como a otros 550.000 locales. Yo, muy seguro y grosero, le contesté a Miguel que no, que lo había visto abierto. Tuve el mal gusto de ponerlo en mayúsculas (que en el dialecto de internet creo que es gritar). No sólo lamento las estúpidas mayúsculas, es que tenía razón. El Dique Sí ya no existe. El local no ha llegado a cerrar, o lo hizo muy pocos días, eso me confundió, pero ha cambiado de propietario, oferta y nombre. Ahora se llama Caipirinha. Ha dado un giro más a burger, por lo poco que he podido ver en su ...Continuar leyendo
También oigo voces. Las que forman conversaciones en mesas contiguas. Luego las recuerdo a capricho, las deformo hasta dudar si existieron. Bueno, al menos, están basadas en desechos reales. Aunque les quede una centésima parte del original. La1 - "Guapo ¿cuando salgas te importa recogerme en la Avenida y ya vamos a por los niños?" - "Claro. Tus deseos son órdenes para mí". - "Daría unos años, algún dedo, por volver a oírte decir esa frase, entera, en singular. Todo, pronombre, sustantivo, verbo... Completa". - "¡Mira ella, la profesora de Lengua, dando lecciones en el desayuno de lunes!" - "De Lengua ya hablaremos otro día. Hoy tocaba cultura general. Termínate el café, anda". La2 - "Tú te escuchas mucho. Te gustaquejarte y lloriquear para que todos estemos encima tuya. Siempre te ha gustado. Te conozco desde los 12 años y desde entonces eres tonto del culo. Ni un día has descansado. Has vivido siempre como Dios, como ahora, y sigues quejándote. ...Continuar leyendo
Tzemos incapaces de convencerle para que escriba más, de forma regular, incluso bien, en un blorfhsf (o pitágora) propia. Dice que le gusta leer y poner algún comentario. Hasta ahí. Que ese es su rollo. Pero a sus fanes irredentos y sedientos siempre nos parece poco porque nos reímos alotov con sus historietas, giros y gambetas, celebramos su escepticismo sabio, su sonrisa de bondad machadiana,  su conversación amena y relajante a la mirma vetz. Tiene un asombroso currículo (con respeto) en internet. Es el autor apócrifo y anónimo del texto que más ha circulado por los correos electrónicos de esta ciudad, durante años y años, quizás el primero ¿Os acordáis del vasco que llegaba a Cádiz y se liaba cuando quería ir a El Puerto y la Plaza de Toros? ¿A que también lo has leído? Pos es suyo. Lo escribió, se lo mandó a dos amigos y se lió. Es Tonio Curtis en este sitio. Le pedimos e insistimos pero no así se anima. Quizás porque ya está animado per se, ...Continuar leyendo
Fue la palabra que más me asombró de las descubiertas este verano. La incluye don Miguel de Unamuno nada más arrancar 'San Manuel Bueno Mártir', esa mininovela, parábola del cura santurrón contra el ateo hedonista. En uno de sus primeros párrafos dice del religioso que atendía con igual empeño "a los atribulados y a los atediados". Casi me caigo corriendo al diccionario para ver que significaba lo que creía, lo que parece por contexto y campo semántico. Pues sí, esa preciosidad (desconocida para mí) es una simple conjugación de tediar, un fruto más del tedio. Gran deslumbramiento como cuando descubrí que una expresión que yo atribuía al analfabetismo de mi abuelo, "aburrición", era correcta, académica, estaba aceptada y grabada en el DRAE. La repetía constantemente, creo que más en verano: "Qué aburrissión", decía arrastrando las consonantes centrales. Es que el verano es muijodeputa, un poco menos que el invierno, casi como el otoño, quizás ...Continuar leyendo
Después de leer algunas reacciones en redes sociales y comentarios a este blogrfhsg, algunas aclaraciones: .- Nadie, al menos yo, pretende regresar al botellón ni a los excesos, al infierno para los vecinos, al suelo alfombrado de bolsas de basura. Nadie, al menos yo, querría que Cádiz fuera Magaluf, ni Sitges, ni siquiera las carpas de Conil. Nadie, al menos yo, quiere que cada fin de semana Cádiz quede sitiado, ni una calle siquiera, como en el primer sábado de Carnaval. Nadie, al menos yo, defiende esa barbaridad, esa agresión a tanta gente. Temida por vivida. .- En todo caso, estoy con los que desean hacer más atractiva la noche (y la tarde, y la mañana y la hora del almuerzo) en la ciudad de Cádiz. Eso no pasa por fomentar el petardeo, el botellón y el exceso juvenil. Eso no pasa por los macroconciertos, la música a toda pastilla en los coches, ni el sexo en la calle. Digo que entre el despiporre y la estepa siberiana debe de haber un punto medio, incluso muchos ...Continuar leyendo
Ni siquiera fue como Valmont. Más quisiera tener la coartada del vizconde bizco (si lo interpretaba Malkovich). No fue "en el curso de mis viajes". Fue en el sofá, on la silla con ruedas del trabajo, donde perdí las ilusiones. Ya se sabe, se te caen y el mínimo hueco entre los cojines hace de Triángulo de las Bermudas, desaparece todo. Por ahí se irían las aventuras en moto, las peregrinaciones a pie, los descubrimientos remotos, las visitas a los templos de la música en Viena, de la pintura en San Petersburgo y París, del deporte en Londres o Nueva York, ahí se perderían las hazañas sexuales y las noches pinchando música para los amigos eufóricos por el ritmo, la celebración y el cebollón. Esos sueños infantiles se caen una vez, no hacen ruido y ya nunca vuelven. Peor. Nadie los busca jamás. Pero de todas las ilusiones, hay una que resiste. De las más absurdas: abrir un cine de verano. Con imprescindible y selecta nevería. Podría ser en este páramo huérfano ...Continuar leyendo