L´Obeli (pero llámame Lovely). Bares y restaurantes.

May
10

Benditos los pies

La columna de abajo -la de azul para distinguirla del resto del texto, indigno de acompañarla- está escrita por Javier Rubio Rodríguez. No habla de él. Es aún peor para él. Habla de una persona tan querida y cercana como ninguna otra. Pero a estas alturas -si no a todas- sólo soy capaz de escribir desde el temor, el principal ingrediente del amor. Hombre discretísimo, me asusta la posibilidad de ofenderle aireando sus palabras, atreviéndome a sumarles una pueril entradilla por más que el artículo ya sea público. Él tiene derecho a decir lo que quiera de su dolor. Los demás, sólo a leer. Los demás podemos agarrarlo, quedarnos con todas esas frases y guardarlas bajo las costillas para repasar a diario la lección eterna que siempre olvidamos: resistir cuando aparece el dolor veraz y voraz; burlarnos de todas las memeces que confundimos a diario con pesares. Una vez que supe que no hablaba de él, pensé en guardarme todos los recuerdos que se me habían amontonado …Continuar leyendo

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