Ahora que vuelven a dar la tabarra con Gibraltar como si nos fuera a distraer de algo, conviene recordar que mi única patria, de alquiler, durante dos horas, empieza y termina en La Laguna. Ahora que se avecinan acelerones de pulso por copas reales, ascensos imprescindibles e incruentas batallas continentales, vamos a reirnos de los desvelos inventados, falsos, teatrales, impostados.
El domingo tengo partido, de los que me pondrán el alma en la boca. Ya está enfriándose la botella y planchándose la bufanda (aunque sea en la mano). Será en casa porque aún soy cadista no practicante (conflicto protestante que tengo y espero resolver en dos semanas) pero cadista. De los dos equipos que me provocan sufrimiento o alegría (también soy pseudomadridista discrepante) el menor es el que se me provoca un sufrido amor mayor.
Mientras llega todo, imprescindible tener presente que el fútbol, como casi cualquier cosa, mejor con humor, un nivel superior de inteligencia incompatible con la violencia, el localismo, el nacionalismo, el sectarismo y otras formas de estupidez humana. No sé cual es la agencia que trabaja para Carlsberg pero me gusta, hace mucho. Como Heineken, han hecho algunas de las mejores campañas de los últimos años.
Vale esta Fan Academy si expulsa a ultras y hooligans. Al loro con el guiño del que friega, minuto 1.05. La versión cadista sería enorme.
Foto: Mientras llega el domingo, rezad conmigo “Forever Pepe, only you Mejías”, salmo del Maestro Aragón en memoria de la melena rubia que, como un palio, meció a los cadistas con la mayor aportación de goles, internadas, friquis y pases que un mediapunta haya creado nunca en suelo amarillo. El más rentable y efectivo de los jugadores del Cádiz moderno corría con swing, con cadencia. Diez de dieces. Que su espíritu se haga carne.

en mayo 17th en 22:41
Yo también soy cadista no practicante a ratos (hay épocas que ejerzo en fondo sur-alto). Y qué quieres que te diga, Mejías, Mané, Carvallo, Dieguito, Baena, … me tocan la fibra sensible, me transportan a la zona de abajo de la antigua torre de preferencia donde fui socio hasta que los años me hicieron perder algunas pasiones. El domingo tendré todos los nervios del mundo, deseando que una buena noticia se cuele en las portadas de la prensa local.
en mayo 18th en 14:26
Los cadistas de cierta edad nos sabemos esas alineaciones de memoria, salen de carrerilla cual código pin del móvil. El Cádiz es un sentimiento arraigado a tu niñez, cercano por proximidad y emotivo por tradición social. Es nuestra pequeña aldea en este bosque tan globalizador. Por tanto las sensaciones son distintas a la de cualquiera otra filiación futbolística.
Independientemente de la gestión coyuntural de la institución, claro está.
Hoy venimos a disfrutar, a emborracharnos de cadismo. El mañana puede esperar.
Geniales los de Carlsberg, se han superado los publicistas, hacía tiempo que no me reía tanto y tan bien. Los hinchas de fútbol ingresando en una escuela a lo Harry Potter ja, ja.
Admitiendo cualquier debate muchas veces me he dado cuenta de que lo que hay que combatir son las aptitudes y comportamientos ultras o hooligans por encima de etiquetar ciertos asociacionismos (toma ya!, ja, ja).
Algunos más que cosquillas en el estómago lo que tenemos son desprendimientos temblorosos. Aun así el convencimiento en el triunfo es absoluto.
Pd.- Me hace gracia que llegado el caso todos nos volvemos vulgares cual iruneses, mirandeses (de Mirinda evidentemente) u oscenses. Verbigracia: 400 entradas.