lobeli
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Pensé en escribir un artículo largo. Luego lo dejé porque hay tantos que han dicho tanto quepaqué. Luego, me llamó la atención un amigo que me dijo “estuvimos en el Manteca, y bien, pero tras las tapas llegó la conversación inevitable. Llevo cinco sobremesas con lo de Cataluña en la misma semana”. Y me hizo pensar. Y un comentario de Antoniodlr en este blorgh (o pitágora) también. Y he recuperado las notas que tenía y, como todo pichichi, pues digo lo que pienso. Como el asunto no va a menguar, me lo imprimo y me lo llevo a las comidas con amigos para tener ya el guión escrito.

A mí también me quema ya la glotis el asunto.

Y creo:

Que la Constitución fue una buena medida cautelar pero ya vale, que tiene 40 años, lo que duró el Franquismo, que estuvo bien para no matarnos pero olvidó lo de “el que la hace la paga”.

Que la transición fue un chollo para los de siempre (que han seguido siéndolo) para una oligarquía dominante, controladora con trampas de todo, de la educación, la moral pública (y la púbica), la empresa, la economía… Enric González lo escribió mejor que nadie.

Que no me gusta que los hijos, los nietos (de franquistas, de etarras, de los stalinistas… de quienes sean) paguen por las opiniones, las actitudes o los hechos de sus padres o abuelos. Pero tampoco quiero permitir a esos descendientes mantener intacta la fe de sus mayores (en aborto, educación, iglesia, economía, empresa, antisindicalismo, sectarismo, prejuicios…). Me enfrento a su inmovilismo, no a su árbol genealógico, a las ideas, no a las familias.

Que este sistema (sin ajustes, retoques o correcciones) ya no nos vale, que no nos lo creemos. La Constitución Americana, la primera del mundo, la que adoran todos los capitalistas, tiene enmiendas a tutiplén.

Que los catalanes (y todos) tienen derecho, que todos sabemos desde críos que son mayoría los vascos y catalanes que, en distinto grado, con modos diversos, no quieren pertenecer a España. Hago mía la comparación de Antoniodlr con un matrimonio. ¿Para qué prolongar el paripé, la mentira?. No quieren estar en la misma mesa ¿Les obligamos? Yo, no.

Que es una pena que yo no tenga otra patria a la que irme, que total, los catalanes y vascos van a la UE, que es como irse de casa pero quedarse en el mismo descansillo, en el piso de enfrente. Misma moneda, mismas leyes, fronteras abiertas (Schengen) ¿merece la pena romperse la camisa por eso?

Que lo más irritante de los nacionalismos (todos) es que sus militantes se creen mejores que otros. Eso molesta de catalanes y vascos hasta que caes en la cuenta de que nosotros, nuestro entorno, nuestra familia y amigos lleva años fabricando a diario chascarrillos que demuestran que nos creemos mejores que moros, chinos del bazar, portugueses o sudacas. Todos tenemos un sur (económico más que geográfico) del que reirnos, con el que indignarnos y un norte que nos pide cuentas. Ellos también serán sur de alguien cuando sean independientes.

Que me tiro con las palabras del Rey, me suena a padre de adolescente que consigue que su vástago haga todo lo contrario de lo que le dice. Falta el ejemplo.

Que me asusta el brutal desequilibrio ideológico en los medios de comunicación españoles. Necesito dudas, discrepancia, contrapesos.

Que no me da miedo esa independencia, que la quieren, tienen derecho, son mayoría, siempre lo supimos, “sin dar un tiro se habla de todo” nos decían. Pues no lo dan, quieren votar, se manifiestan pacíficamente. ¿Ahora qué hacemos con el argumento de los tiros?

Que me da más miedo lo que se queda que lo que se va, que por tal de vender pan bimbo, aluminio, cafeteras o ropa ya vendrán a decirnos que no tienen nada contra nosotros, que nos quieren, que su madre es de Jaén, su abuelo de Punta Umbría, que las playas de Cádiz son preciosas, que los españoles, casi hermanos, vayamos de turismo. Al final, ganará el dinero, el que gana siempre. Sólo hay que sentarse a esperar.

Que los vascos van a imitarles en cuestión de semanas y que no tiene vuelta atrás. El argumento de que Algeciras o Galicia o El Barrio del Avecrem también pedirán la independencia inmediatamente es de chiste porque en ningún sitio más hay una mayoría que lo reclame.

Que paso de banderas, empezando por las que me tocan.

Que siempre hay que oir lo que no se quiere escuchar. Creo que el norte, de España, de Europa, tiene privilegios, que maneja los hilos, comercia para exprimir al pobre sur, que los especuladores están (en mayor número) allí pero si alemanes, franceses, holandeses, catalanes y vascos dicen lo mismo de los sureños, igual nos lo tenemos que mirar, igual hay algo. Cuando catalanes y vascos sean independientes ya descubrirán que tienen su cuota de corruptos, politicastros, ejecutivos y banqueros sin patria ni bandera, que su sistema tan criticado ahora es el mismo… Pero igual lo alivian antes y mejor, así podríamos aprender los demás.

Que los andaluces (y los demás) hemos tenido 30 años de ayuda económica para mejorar nuestra formación y nuestra productividad. Para desterrar con hechos los tópicos. Dudo de que los hayamos aprovechado. Ahora, los prejuicios geográficos tienen más fuerza que nunca en cualquier lugar. Fracaso aquí y allí, en Trebujena y en Rotterdam.

Que ese argumento de “vamos a romper nuestra felicidad, nuestro estupendo plan de la transición y la constitución” me produce risa. No creo que el sistema sea tan ejemplar, ni tan popular, que haya dado tan buen resultado (social) como para ser inasequible a un ajuste periódico, federalismo u otras fórmulas. Podemos preguntar en las oficinas del paro y en los comedores sociales a ver qué piensa el personal de nuestra maravillosa vida colectiva como españolitos.

Que el pánico a la crisis influye pero, no nos engañemos, ese sentimiento existió siempre, desde que vivimos los cuarentones al menos, y no va a desaparecer con una recuperación del empleo, el consumo y la economía.

Que los intereses electorales influyen, que a Màs le interesa tapar los recortes (¿desaparecerían?) pero que hay un sentimiento popular Más allá.

Que no pienso odiar al Barça (más que ahora que es poco, tipo pique, digo), ni a Serrat, ni a Quim Monzó, ni voy a dejar de tomar cava (Mas Xarot, recomiendo) ni de hacer pan con tomate, que no voy a mirar las etiquetas de nada porque hace años que los productos se fabrican en un país u otro dependiendo de lo barato que sea explotar la mano de obra.

Que las personas están por encima de todo esto y si un nacionalista (incluyendo a los españoles) no lo ve así, le compadezco.

Que no habrá tiros, fronteras e invasiones, que entre Huelva y el Algarve hay más lazos que otra cosa y acabará por ser algo parecido.

Que me hace gracia los que lo dan por imposible cuando todos nos hemos puesto ya a pensar en el día después (¿cuánto tiempo podremos seguir contando con el imprescindible Xavi Hernández? ¿qué pasa con el euro? ¿qué estado tendrán?) lo que demuestra que consideramos la independencia un hecho consumado.

Que nunca me molestó escuchar a nadie hablar catalán, ni cualquier otro idioma.

Que nunca me avergoncé de mi acento ni pensé que alguien que cecea sea peor que yo.

Que si se van, a lo mejor ellos se quedan sin excusa y nosotros nos enfrentamos de una vez a nuestra pregunta ¿de verdad vivimos gracias a ellos?

Que lo inevitable y lo incómodo, cuanto antes.

  1. Churrita Revenida

    en septiembre 25th en 12:59

    Pero lo peor de todo, lo peor de todo con muchísima diferencia sobre la segunda cosa peor de todas, es ver al mismo espectro ideológico que en su momento hizo lo humanamente posible por frenar la constitución o por minimizarla (hay artículos de Aznar cojunudos, accesibles en el Google, por ejemplo), elevarla ahora a los altares. Solo la aceptaron como mal menor, y cuando era fruto de un deseo colectivo inapelable.

    La Constitución es una herramienta. El día que la entendamos como un fin y no como un medio, al carajo la convivencia.

    Y que conste que me dan urticaria los nacionalistas excluyentes, todos, empezando por los rojigualdas.

    Muchos de nosotros, si hubiéramos nacido 20 kilómetros más al sur, seríamos marroquíes. Y lo mismo hasta se nos llenaban los ojitos de lágrimas por ese ‘mérito’ al ver otra bandera.

  2. Un catalán muy fino

    en septiembre 25th en 15:22

    Tomàquet no tumaca. Y ya puestos, pa i no pan.

    Sobre lo que está pasando, me acuerdo constantemente de las sabias palabras del principio del siguiente vídeo: http://youtu.be/Rrzms-hcUgI

  3. Adso de Melk

    en septiembre 25th en 19:42

    Molt be, macu

  4. Lovely

    en septiembre 26th en 12:06

    @ Churrita

    Completamente de acuerdo. Pero los que no creemos que nadie sea mejor por el sitio en el que, casualmente, nació estamos en desventaja. Como los que no tenemos ninguna fe religiosa frente a los que sí. Yo me conformo con que no me refriegen su bandera ni su libro sagrado. Cada uno por su way. Convivamos.

  5. Lovely

    en septiembre 26th en 12:21

    @ Un catalán

    Ya está corregido, pongo pan con tomate y a tomart por culo

  6. Lovely

    en septiembre 26th en 12:22

    @ Adso

    Gracies (dónde va la tilde rara??)

  7. Poti-Poti

    en septiembre 27th en 10:15

    Hola lovely, te he leído en menéame.net y me ha interesado tu visión desde un punto de vista diferente del punto de los que más gritan. Me parece bien que no te interesen las patrias o las banderas y no discrimines a nadie pero los nacionalistas catalanes sí están interesados y no pararán de insultarte en sus medios. Te dirán “hombre destruido por el hambre que también destruirá Cataluña”, como Pujol, o que tu habla no se entiende, como Mas, o que en Andalucía no paga impuestos ni Dios, como Puigcercós, o que estáis siempre en los bares, como Duran i Lleida.

    En fin, puedes leer una buena respuesta a estos prepotentes en los comentarios de este artículo:

    http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article41814

  8. Lovely

    en septiembre 27th en 12:37

    @ Poti-Poti

    Agradezco tus avisos y comparto tu punto de vista. Estoy en desventaja. Es como cuando uno discute de religión con un creyente. Yo no lo soy y el otro siempre tiene una fe, una creencia a la que agarrarse, yo sólo tengo una gran pechá de dudas. Con las banderas, igual, a mí sólo me gustan para el fútbol y de coña. Así que los que creen en ellas siempre se pueden agarrar o restregártela. Respecto a los insultos y excesos, ya sé que los hay y los habrá, sé dónde encontrarlos pero paso de buscarlos, ni en un extremo ni en el otro. Si a mí me llegan comentarios insultantes por hablar de un bar que me gustó más o me gustó menos, imagínate ‘entocando’ religión, política, nacionalismos… Esta página es particular, la gestiono yo y no saldrá ningún insulto (hacia mí, faltaría) ni hacia nadie que haga ningún comentario, ni siquiera hacia naciones o colectivos. Ventajas de ser administrador único.

  9. Alfa

    en octubre 5th en 16:11

    Recomiendo la lectura del libro “Historias ocultadas del nacionalismo catalán”, escrito por un catalán, Javier Barraycoa. Alternarás entre la carcajada y la indignación. Todo catalán debiera leerlo antes de pronunciar la palabra independencia.

  10. Lovely

    en octubre 8th en 18:26

    @ Alfa

    Gracias, apuntado queda pero que ya. No hay nada que me guste más que un texto o imágenes que traten de contarme ideas, las comparta o no, con humor. Me has picado la curiosidad y está toda inflamada. Lo busco.

  11. Alfa

    en octubre 8th en 20:46

    Comprado y devorado en La Tacita. Te gustará, muy ilustrativo.