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Siempre repara en lo que todos miran y nadie ve. Trañable análisis de nuevos usos y rituales alimenticios. Y contado en este artículo de forma breve, concisa, pildoril, no como otros que se extienden insoportablemente (yo mesmo, por un poner). Por cierto, su magnífico blog ha vuelto a la vida. No te lo pierdas, amiga, si te gusta (soñar con) viajar. P.S: De los últimos sitios favoritos (además de la exquisita, serena, dulce y artesana Regadera, La) me quedo con la Cafetería Mina (esquina con Antonio López, frente a la pared lateral del Museo Provincial). Tienen todo lo necesario, lo básico, en buena versión. Pero añaden un gran detalle: esas dos tortillas (one the papas y another campera's way con su pimiento, su chorizo poco y sus cosas) diarias, hechas cada mañana, aún tibias, madreras, medianas, sin nada especial, nada de más ni de menos, ni licuadas ni pétreas, deliciosas para los que prefieren la madrileña manera del pincho (u montadito) con el café olé ...Continuar leyendo

Ya sé que esto no está para esto. Que los lamentos aburren y la queja desacredita.

Pero me he acordado al verlo pasar en una búsqueda de otro texto.

Y confieso que estoy cerca de tirar todas las toallas, que nunca pesó tanto la puerta.

Menos mal que al leerlo recuerdo que no es la primera (ni la vigésima) vez que lo pienso.

Siete puertas

No se os puede gastar una broma.

Mira (justaquí) lo que me he encontrado.

Sobre lo de Ángel León, una cosa: es un asunto personal. Quiero decir que es particular y de cada uno lo de interesarse por ese mundo o verlo de lejos. Me parece gastronomía de lujo, de gran lujo, de vanguardia y eso no debe suponer desprecio alguno. Conviene no confundir los gustos propios con el universo mundo. Hay mucho talento, muchas horas, mucha poesía, en un diseño de Louis Vuitton (¿lo he escrito bien?) o en un Ferrari pero muchos no atendemos demasiado a sus productos porque están lejos, porque nos acordamos poco o porque no podemos pagarlos. O porque no queremos pagarlos. La exclusividad forma parte esencial del sector del lujo. Como escribió el enorme Chirbes, "lo mejor de tener dinero es que los demás no lo tengan". Si pudiera ir todo el mundo, no tendría gracia y entiendo que me ha tocado quedarme fuera (del Ferrari, de los grandes restaurantes y los grandes teatros). Pagar por algo de eso supondría desatender otros gustos, placeres, aficiones o caprichos. ...Continuar leyendo
La gente de buen gusto se autoproclama. Y hace decálogos. Los mandamientos forman el más conocido pero hay muchos más. Ahora, cada día aparecen mil en internet. Ahí leí varias veces que las camisas de mangas cortas son horribles, el colmo de la fealdad textil, una deformidad del atuendo. Como los calcetines blancos pero en los brazos. Siempre he tenido unas cuantas camisas de manga corta, de saldo y esquina, algo más holgadas que la tipo testigo de Jehová. No espero visita ni vi nada. Cada vez tengo más de esas porque cuando se les gastan los codos a las de manga larga, pasan a ser del grupo anterior gracias a una costurera de confianza. Me gusta la ropa vieja, de siempre. Le cojo cariño a la que se roe y se gasta, se destiñe. Sólo salgo de compras en la víspera de cada final olímpica de voleibol. También me gusta la ropa vieja sin tomate y recargada de ajo para espanto de los elegantes, los hiperhigiénicos, muy sensibles a los olores. Una vez, una de las personas ...Continuar leyendo
He visto a Bruce Springsteen. Live, loco. Dos veces. Y a Tom Jones, en Praga. A los Stones, en Irlanda, no quise ir porque soy gilipollas desde bien pequeño. Hasta trabajé (con el poco entusiasmo que merecen todas las obligaciones) con Martínez Ares unos años. He tomado café con García Márquez. Había 60 personas más en el salón, pero como si no estuvieran. Los demás bebíamos café frío cuando acertábamos a cerrar la boca. Él divagaba con una maestría que iluminaba aquel sitio, tan antiguo, a oscuras. Me tocó entrevistar, en corrillo, a Felipe González. Y a Guerra. Hasta he tenido el honor de dialogar con Teófila Martínez (bueno, de intentarlo porque no deja meter baza monosilábica). Incluso me tocó preguntar a José María Aznar cuando presentaba un libro en El Corte Inglés de otra ciudad. Mientras esperaba que dedicara ejemplares a una cola infinita de feligreses, una señora de pieles y rubio pelo cardado me preguntó: "¿De qué periódico vienes?". ...Continuar leyendo
He descubierto algo que debo poner en conocimiento de mi pueblo con premura. Entiendo que el bienestar de mis compatriotas depende de la difusión de estas palabras precipitadas. Hasta nervioso estoy. Qué responsabilidad, caraggio: Sin más rodeos. Hay una pizza individual en esta microciudad, del tamaño las pequeñas del Telepizza o La Bella Italia, pero cuadrada, suficiente para jartar a una persona, que ofrecen al asombroso precio de UN LEURIMEDIO. Sí, camaradas y amigos, 1,5 pavos y has comido, al menos te has llenado. Sí queridos. Como suena. Su calidad es igual, quizás algo superior, a la de los locales mencionados, equivalente o algo mejor que la de cualquier pizzería de barrio. Más rica, seguro, que cualquiera que venden congeladas en supermercados y grandesuperfisie. La ponen en un local llamado El Italiano (son originales, no me jodas). Está en Los Balbo (vulgo, "Los Pescaítos" y a partir de ahora I Balbi), en esa zona ignota, peatonal y amorfa que separa ...Continuar leyendo