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En las paredes he visto una leyenda: "Se vende". La frase resulta muy familiar pero en este caso me apena por la pared en cuestión. Es la del Loanca, en el Paseo Marítimo de Cádiz. No sé si la intención de vender que anuncia se refiere al local contiguo, a otro espacio colindante, al edificio entero, a un piso superior, pero está muy cerca de la puerta y me ha dado pena la posibilidad (sin confirmar, que esto no es un medio ni yo soy periodista) de que se trate del bar. Es una lástima chica, impostada, falsilla, como casi todo lo que se dice o se escribe, en internet o en cualquier parte. Tampoco es que fuera yo un habitual de aquella particularísima barra, un cuadrilátero al que se asomaban los clientes por dos lados. Ni de sus mesas pequeñas, sacadas del cuento de Blancanieves, puestas en fila, en la pared orientada a la playa. Simplemente disfruté una decena de veces de la luz atlántica y orillera que rompía por las ventanas viejas, que convertía a todos los ...Continuar leyendo
Publicado en Gurmé (La Voz) el 3 de Septiembre Aquí el enlace directo Chiringuito 180º (Cádiz) El irresistible encanto de lo sencillo Por Antonia Meléndez La visita al chiringuito predispone a tener los pies en la arena mientras se cena, ver el atardecer y disfrutar de la coreografía de olas en la orilla. Eso dicta la norma. Y no hay nada más aburrido que seguirla. Al otro lado del atardecer gaditano –en el amanecer, de hecho– también hay vida chiringuitera. Cierto que aquí, lo de tener los pies en la arena mientras se disfruta es complicado. Tirando a imposible. Y que el sol no se esconde en este lado. Se despierta, aunque a unas horas en las que el local está cerrado y la cena tampoco es aconsejable. Pegaría el desayuno. Con todos los cambios, aquí también hay brisa marina y silencio. Y vistas, pero otras. Es Cádiz al revés, el otro lado. Es una paz con paisaje industrial al que cabe conceder cierto encanto. Y con un puente gigantesco que brilla de noche.  Ahí, ...Continuar leyendo
Motivos para volver con los ojos cerrados Firma: Antonia Meléndez. Publicada en Gurmé-La Voz, 12 de Agosto 2017 Andar soñando. Deambular de un sitio a otro con el único impulso del sueño. O perseguirlo. O dejarse atrapar. Simplemente dejarse llevar. Eso hice. Me dejé arrastrar (tampoco me resistí) hasta la plaza de Candelaria, en el casco antiguo de Cádiz. Ya tenía referencias, no les voy a engañar, pero como la apuesta me pareció arriesgada desde que me enteré de la apertura, no iba a pasar la oportunidad de visitar Sonámbulo. Ya disfruté de la cocina de proximidad y mercado, de verdad y placer, de Jesús Recio. Y de la atención de Tamara Cansino. Lo hice repetidamente en su primera criatura en las alturas de Vejer (Valvatida), así que en mi estreno en Sonámbulo iba un tanto predispuesta. Me encantó la sobria pero efectiva decoración y el sorprendente aprovechamiento del local, que ya conocía. Para mi sorpresa. Dudaba de que pudiera convertirse en un sitio ...Continuar leyendo
Son difíciles de definir. Sus rasgos comunes serían que suelen estar decorados en madera, con aspecto tradicional, como su cocina que suele estar basada en la carne y las chacinas, con la elaboración justa y gran importancia para la materia prima. Se les llama mesones y tienen un público amplio, fiel. Tanto que van y vienen las modas gastronómicas, las tendencias de cocinas internacionales, distintas formas de preparación, presentación o ración pero ellos siguen ahí, como los viejos barcos de madera que parecen algunos, resistentes al tiempo. Cuentan con algunas cartas infalibles: un buen jamón, un buen vino, un buen queso, una buena carne… ¿Quién puede con eso? Aquí van nueve de la Bahía de Cádiz pero deben ser más de cien los muy recomendables en la provincia. Por empezar a decir: Mesón de las Américas Mesón con raíces argentinas en el casco antiguo gaditano. Tras la última reforma a la que fue sometido hace ya un par de años ganó en comodidad y luminosidad, ...Continuar leyendo

Me alegra que una amiga (yo lo tenía por amigo pero los pseudónimos y los sentires son libérrimos) se inice en esto de la crónica/crítica/comentario gastronómico.

Aún más que el estreno sea con un sitio que no conozco y que me parece raro en este tipo de textos y espacios. Así me entran ganas y curiosidad. Que para eso sirven estas cosas y no para pontificar sobre nada o examinar a nadie.

Que sean muchos más.

Otero y los chiringuitos que dan tanto miedo en verano

 

Hace unas semanas, el medio en el que trabajo todavía publicaba un listado de "bares de barrio". Aquí lo tienes. Se supone que son lugares poco turísticos, nada vanguardistas, muy clásicos en forma y fondo de alacena, atestados e infalibles, celebrados por su entorno vecinal, sobre todo. Festejé mucho la presencia de varios, especialmente el Bar Bohemia, Bar Nono y La Primera Levantá, en Cádiz. Sin embargo, como suele suceder con esto de las listas tan de moda, siempre incompletas y subjetivas, me sobresaltaron más las ausencias. La de Er Beti, en El Puerto y dos de Cádiz que ahora detallo. No entendí la de El Rinconcito, en la calle Antonio Machado, allá en el ignoto barrio del Avecrem en Cádiz. Si la capital gaditana tiene algún templo inevitable e inexplicable del tapeo parroquial es este, por definición, antonomasia y jerarquía. Su carta a boli, su incomodidad acogedora, su amplia estrechez, sus fritos impecables de pescado, sus ensaladillas y pinchitos, sus bombitas... ...Continuar leyendo
Las modas, a menudo impulsadas por interesados sectores cuando no por marcas, tienden a recuperar costumbres antiguas rebautizadas y revestidas de modernidad. Se coge algo de toda la vida, se le pone nombre anglosajón y se le cambian dos detalles. Ya está, ya lo tienes. Uno de los muchos ejemplos recientes sería el "afterworking". Podría traducirse perfectamente como "tomar algo después de trabajar" y, por tanto, es tan antiguo como caminar, tan viejo como el viento. A finales de la pasada década, amparada por el miedo a gastar y los cambios de hábitos impulsados por la tecnología, esa tendencia creció. Cualquier excusa era buena para desahogarse del trabajo, salir de día y reducir las salidas nocturnas, cada vez menores. En ese entorno, dentro de esa manía por recuperar lo de siempre disfrazado de nuevo, crecieron las tabernas renovadas y recicladas, los tabancos revividos y los delicatessen adaptados que combinan lo mejor de varios mundos: producto exquisito a precio razonable ...Continuar leyendo