L´Obeli (pero llámame Lovely). Bares y restaurantes.

abril 24, 2017

Crónica sentimental de Aplomo

Como dice el autor del jamón, la perfección conviene aderezarla entre poco y nada.

Basta decir que se trata de una delicia de minicrónica gastronómica obra del delicioso Antoniodlr.

Qué suerte tieneltío. 41 años. Y ella. Y yo. Y WiFi. No nos cansemos de celebrar.

Qué leñe. Si puedes leer esto, si has podido encender el ordenador, ya tienes suerte.

Piensa en los 20.000 millones de seres humanos que ya no pueden (¿cuánta gente se habrá muerto desde que se murió la primera persona?). Bueno, voy a coger la calculadora del móvil para tratar de hacer un cálculo.

Mientras, al lío. Me ha mandado esto y se lo agradezco. Como tanto:

Sonámbulo iría yo a ese restaurante después de los buenos recuerdos que aún perduran de un par de visitas a Valvatida. Tendré que buscar una excusa, porque ya salgo poco. Solo a golpe de excusa.

Encontré una hace un par de domingos. Hacía 41 años que una niña de 16 años y un joven, con acné y melena, de 17 se conocieron. Ya no queda ni acné ni melena, pero aquella niña de 16 sigue siendo guapa y me sigue atrayendo. Decidimos celebrarlo en Aplomo y nos gustó; todo hay que decirlo. El sitio es coqueto y agradable, la chica que nos atendió amable y atenta. Y luego está la comida, claro. Pedimos cuatro raciones y dos postres, todo para compartir; que es lo que hemos venido haciendo todos estos años juntos

¡Qué buenos tanto el bacalao, como la carrillera o el ravioli de rabo de toro!

Las alcachofas fritas -que es un plato sencillo pero exquisito, cuando el producto lo es- no mejoraron con el aceite de trufa que las acompañaba. Hay cosas, como el jamón, que es mejor dejarlas como están.

De los postres, mejor la torrija caramelizada que el strudel de manzana.

Nos invitaron a un vino dulce con los postres. Pa mí que se nos notaba demasiado.

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