lobeli
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Será porque mi niñez se convirtió en otra cosa en un altillo, pero tengo debilidad por los bares a desnivel del suelo. Los que están en entreplanta o semisótano, los que tienen unos cuantos escalones, da igual que haya que subirlos o bajarlos para entrar. Quizás sea también deformación por el cine y la tele. En ‘Perversidad’ había uno de esos que bajaba entre vallas metálicas, paralelo a la calle. O ’Cheers’, que también me tragué unos capítulos. Parecen más íntimos, discretos, aparte.

Será eso pero le deseo fortuna a El Camarote. Es grandote para la media de Cádiz, en la calle María Auxiliadora, en lo alto de la esquina con Escalzo digamos que casi colindante con el chalé de Casanova, ahora La Teta de Julieta (¿por dónde andará la otra?). Ante la plaza de San José entera. Está de profunda reforma, lavado de cara con exfoliación y todo. He sido cliente muy esporádico, de café y poco más, pero siempre me pareció que tenía oferta amplia, que abría el abanico de desayunos y meriendas (repostería, churros, panes diversos…) con café decente, trato serio pero familiar. Aunque su propuesta sea muy clásica, me pareció siempre lugar a mano entre el trajín, útil, de los que echa el cable cuando necesitas sitio para comer de paso, parar a charlar, apuntar, respirar.

Ojalá amplíen y varíen la oferta para atraer más. O mejoren la que tenían. Porque el sitio me gusta. Está en alto. Ya ves.