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PARA SEGUIR CONTANDO

La plantilla de trabajadores de DIARIO DE CÁDIZ quiere dar a conocer a todos los gaditanos la crítica situación por la que atraviesa en estos momentos la estabilidad laboral en una empresa señera en la provincia, cuyos 145 años de vida no parecen suficientes para garantizar el empleo en un sector, el periodístico, que está sufriendo de manera prolongada los efectos de la crisis económica, y sobre el que se cierne una nube de incertidumbre acrecentada por los nuevos formatos y la generalizada incapacidad empresarial para afrontar los retos del futuro y las nuevas formas publicitarias.

DIARIO DE CÁDIZ está a punto de vivir, pese a seguir siendo una empresa con beneficios, un Expediente de Regulación de Empleo, el tan temido ERE que tantos titulares ha llenado en los últimos años, que amenaza con dejar a este histórico periódico sin capacidad de reacción y a su plantilla, considerablemente mermada, con evidentes dificultades para ejercer un oficio que precisa, para ser verdadero, de independencia y libertad, dos anhelos que no pueden existir sin unas condiciones laborales dignas y estables.

Por este motivo, la plantilla de trabajadores acude a la ciudadanía, a los gaditanos de toda la provincia que sienten como suyo este trozo de historia e incluso a aquellos que, en aras de la libertad de prensa, no se identifican con sus contenidos y opiniones. Una sociedad sin prensa es una sociedad mutilada, una sociedad que cojea de libertades, que permanece cegada ante los acontecimientos, que no escucha los gritos que reclaman justicia o que se queda muda ante los abusos de autoridad.

Necesitamos de tu ayuda, del apoyo solidario, que te pedimos se plasme en masivos y correctos envíos de correos electrónicos (redacció[email protected]; redacció[email protected] ), cartas al director (Avenida del Puerto, 2, Cádiz; Calle Rioja, 14-16, Sevilla) o llamadas telefónicas dirigidas a la dirección de la empresa (956 297 900; 954 506 200), en Cádiz y en Sevilla, para que sus responsables reflexionen y no den el paso que, sin lugar a dudas, dejaría moribundo a este periódico. Queremos seguir contando Cádiz. Queremos seguir contando con Cádiz. Queremos seguir en Cádiz y en todas las ciudades de su provincia. Para seguir contando. Muchas gracias.

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Vaya por delante lo primordial: el comunicado público de los trabajadores del ‘Diario de Cádiz’, con el ruego de que se atienda su petición del último párrafo y en el deseo de que nadie pierda su puesto de trabajo.

Dicho esto, algunas matizaciones. No soy nadie para dar lecciones de nada, menos aún de dignidad laboral. En la empresa en la que trabajo, lo que ellos temen ya ha sucedido y no movimos ni una ceja. En ‘Diario de Cádiz’, al menos, los van a llevar al paredón laboral pataleando, algo que yo no supe hacer. Eso ya lo llevan de ventaja, en dignidad, ante cualquier opinión mía. Además, no soy periodista, sólo lector y bloguero con altibajos.

Hecha esa salvedad, soy de la inmensa mayoría de gaditanos que aprendió a leer con ‘Diario de Cádiz’. Además de cuentos, de ‘Los Cinco’ de préstamo en la Biblioteca, de los clásicos hechos cómic de Bruguera y el ‘As Color’ que me regalaba mi padre, mis recuerdos más antiguos me ponen junto a mi madre leyendo el uno a uno del Cádiz Club de Fútbol cada lunes en la sábana (“bien en el corte, regular en la entrega”, qué clásico). Me une a esa casa ese vínculo viejo y levísimo, el de lector. Ya crecidito, a lo largo y ancho, otro más fuerte: el de los compañeros. Creo que no tengo más afectos, más gente admirada y/o querida en ninguna otra redacción. Entre ella, el que me ha remitido el comunicado. Sólo por la firma del envío, ya le habría dado la pobre difusión que está en mi mano. Cogí, conservo, un inmenso cariño por otros ex compañeros repartidos ahora entre El Correo de Andalucía, agencias remotas, AS, El Mundo de Andalucía (donde más con el Diario), ABC de Sevilla, el paro (sobre todo) y gabinetes de prensa de la Junta, Diputación o Ayuntamiento. 22 años de trabajo después, también tengo una buena colección de gente que me la tiene jurada (gracias, igualmente).

Digo esto porque lo que cuenta el comunicado de la plantilla del ‘Diario’ me importa de ese modo incuestionable que es el personal, que mi miedo es que amigos me digan en unos días “¿y qué hago yo ahora?” mientras miro al suelo sin saber qué decirles, como no sabrían qué contestarme si se diera el caso, digamos que bastante probable, a la inversa.

Este apego de cliente con trienios y esos afectos también veteranos están antes que nada. Lamentaría, como gaditano, el debilitamiento de la cabecera. Lloraría y ojalá combata, la incertidumbre de mis compinches.

Estas premisas no me impiden pensar que pedir apoyo a los lectores, desde cualquier medio de comunicación (incluyendo el que me paga ahora, por supuesto) puede llegar a ser discutible. Creo que los medios abandonaron a los lectores hace años por tal de montar trincheras ideológicas que tenían como único objetivo ganar dinero. Ahora cabe la excusa de que estamos tiesos y hay que venderse barato pero yo estaba allí cuando había enormes ingresos publicitarios y también sucedía. Se aprovechó, en cada casa, para las expansiones inexplicables, la multiplicación corrupta de las teles y las radios, la extorsión publicitaria, las cabeceras sin sentido… Hace demasiado que los intereses de los medios y los lectores van por separado. Recurrir ahora a estos, no digo el ‘Diario’, hablo sin excepciones de todos, es incoherente. Todo eso de la verdad, o su intento, la denuncia, el control al poder, el reporterismo y el interés ciudadano se dejó para las series americanas, se aparcó hace mucho con tal de contentar con una cascada de omisiones a la administración pública que en ese momento garantizara los ingresos. Cada vez menos independencia y, por tanto, cada vez menos interés para el cliente. Menos crédito, menos confianza. La prioridad económica a corto plazo y las de la gente, a medio, son incompatibles. Por dibujar una caricatura, los periódicos apoyamos, respaldamos y encubrimos, por acción u omisión, a Lehmann Brothers antes que a las Hermanitas de la Caridad, desbordadas. En esa complicidad miserable no sólo hubo consejos de administración y grandes ejecutivos (autores principales), también soldados rasos como tú y yo, mandos intermedios de redacciones que pusieron por delante su culo, su nómina, su paso a un gabinete de prensa, su mangazo, su pereza, el atajo, su comodidad y su ascenso a sabiendas de que el barco entero hacía aguas. Escriba yo caliente…

El desapego de la gente (no sólo por la política, también por sus intermediarios, ya ven) está más que justificado. Si a eso le sumamos la mala gestión de internet y el derrumbe del consumo que presenta un periódico como un lujo prescindible…

En esas estamos todos, sin excepción de una sola cabecera o emisora.

Por último, otra salvedad. Con todo lo que supone el ’Diario’, ahora en lo personal, y, siempre, desde crío, en lo colectivo como gaditano involuntario, conviene no caer en las trampas de la melancolía. Esa redacción reunió y agrupa hoy a varios maestros, a varias de las firmas periodísticas o de columnistas que justifican por sí solo ese gesto íntimo de comprar un ejemplar. Por un articulito de opinión, un reportaje de autor o un texto en Cultura. Pero, en nombre del dolor presente, con tal de resaltar el indiscutible peso brutal de la cabecera, no glorifiquemos todo lo pasado. No voy a caer en la trampa de las fotos en blanco y negro que beatifican a todos los retratados por igual. Por igual, no. Hubo, hay, ejemplos en lo profesional y en lo personal, este manifiesto lo demuestra.

Pero también algunos de los mayores ejemplos de todos los males que nos han llevado hasta aquí. Igual que ha sido sede de enormes periodistas, también acogió (sin remontarnos más que 30 años) a leyendas del peor golferío profesional y del trapicheo particular, de la mezquindad, la soberbia ante el lector, la ciudad, las fuentes y la competencia, a la que vejaban abiertamente. También los hubo con siglas tatuadas, su cartera como única enseña y la camiseta empresarial triunfadora como un trapo que restregar a los demás. Como si fueran a heredar. Como si fueran intocables. Los problemas de los otros (ya fueran un ERE o la infravivienda, despidos en Astilleros, un club de fútbol podrido, un delito por aclarar) les importaban bien poco. Los ignoraban. Incluso, encubrieron. Quizás fueron minoría, y hace más de diez años que no están, pero aquellos polvos también forman una parte pequeña de esta ola de lodo.

Será el sino de los grandes, que reúnen todo lo mejor y todo lo peor.

Nunca trabajé allí pero como “más mío, imposible” hablo con la osada falta de autoridad de un lector de décadas y de alguien que casualmente ha estado cerca del asunto desde 1990, además de trabajar con más de una quincena de los más ilustres hijos del cuerpo. Todo eso, ahora, es menor. Lo primero es que no salga nadie, que se queden todos para poder mejorar las cosas desde dentro, para seguir contando, pero lo que la gente quiere conocer, lo que le ayuda a elegir, a pensar y actuar. Una utopía que ya quisiera para mí, lo sé. Que no quede por nosotros. Escribe, por favor.

Un despido más, otro paso en el deterioro, más fragilidad, será una desgracia que, por no ser falso, ojalá no le toque a los míos. Demasiado pedir, entre favoritos y queridos, son muchos.

  1. Amaya

    en septiembre 25th en 22:03

    Bien dicho. Mu, pero que mu bien dicho. Todo el mundo debería tener un ‘tú’ siempre cerca. Y deja ya de negar que eres periodista, lo que está a la luz no necesita candil…

  2. Lovely

    en septiembre 25th en 23:37

    @ Amaya
    Claro, tú lo que quieres es más gente para compartir la vergüenza. Oye, tú tienes gafas de pasta y cantas rumba con un hermano??

  3. Juan

    en septiembre 26th en 0:52

    Hace tiempo que esperaba una confesión así: “los medios abandonaron a los lectores hace años por tal de montar trincheras ideológicas que tenían como único objetivo ganar dinero”.

    Coincido con tu reflexión y ahondo un poco en ella. No es el primer ERE (encubierto o no, o simplemente menor de diez empleados) que realizan los propietarios del Diario, y algo de sorna tienen las demandas de ayuda de quienes no se solidarizaron con sus ya ex-compañeros como pensando que así obtendrían algo de recompensa dentro de la empresa.
    Y el nepotismo endogámico en la prensa gaditana resulta un poco bochornoso, sean licenciados o no. Y ahora llega la guadaña recordándonos que todos somos mortales.

    Pero eso no quita para que siga haciendo votos por el mantenimiento, y la calidad (llámame utópico), de todos los puestos de trabajo. No soy de los que se alegran de las desgracias de los demás aunque en cierta forma las hayan propiciado.

    Parece ser que al cuarto poder le sobran peones…

  4. Achurretado

    en septiembre 26th en 8:33

    Por acción u omisión.

    Al periodismo.

    Entre todos lo matamos y él solito se murió.

    Hace años que los directores generales entran en los despachos del Ayuntamiento de turno, de la Junta, Diputación, del Gobierno, a llorar para que se firme el convenio de publicidad que les garantiza un chute suficiente de pasta y les supone la total pérdida de independencia.

    Hace tiempo que muchos periodistas (no todos) se dieron cuenta de que esa guerra estaba perdida y se dedicaron a pelotear a su propio grupúsculo de poderosos, para ver si los sacaban del atolladero.Los hay que pelearon, los hay que tiraron la toalla antes de cogerla y los hay que siguen batallando por su cuenta, pero son los menos, unos héroes, vaya por delante mi respeto.

    Hace tiempo que las asociaciones de la prensa se convirtieron en clubs sociales, por mucho que saquen un manifiesto glandioculente y estéril de vez en cuando. Hace tiempo que dan caña cuando la tropelía es menos tropelía si la hace el que me paga.

    Hace tiempo que los lectores se dieron cuenta de que no es muy normal que aparezcan seis fotos seguidas de la misma política en el mismo periódico.

    Hace tiempo que pasamos de leer seis o siete piezas diarias en un periódico, porque el nivel merecía la pena, a echar un vistazo rápido a las notas de prensa maquetadas, los reportajes trillados, los textos sin personalidad ni brillo, la opinión gris y aburrida… De todas las cabeceras, cada vez más en las que parecían intocables, incluso a nivel nacional.

    Dicho esto, enviaré mi correo porque no quiero un trabajador más en la calle, sea periodista, fontanero u operario en una fábrica de salchichas (concepto, por otra parte, con el que algunos directores confunden la redacción de un periódico): hagamos un producto estándar, rápido, barato y sin sustancia.

    Salud

  5. charo barrios

    en septiembre 26th en 12:23

    Pues yo he escrito un texto de apoyo al Diario, tal vez como desahogo sentimental. Mi abuela, mis padres y yo hemos sido siempre lectores fijos. Pero es cierto, el acto de comprarlo, de sentirlo es indiferente para los que están al otro lado. En la prensa se ha perdido el norte ético de la información, ahora priman otros intereses….

  6. Lovely

    en septiembre 26th en 12:34

    @ Juan

    Efectivamente, no es el primer ERE encubierto, ni fue el primero en LA VOZ, ni en la SER, ni en empresas de otros sectores. Ha estado saliendo gente por goteo y ahora que Rajoy le ha dado a las empresas el Despidos Reunidos Geyper, ya pueden hacerlo en grandes paquetes.

    Por ser honesto, discrepo completamente de uno de tus comentarios. La plantilla del Diario (la parte más currita y más joven, quizás) siempre se ha solidarizado con los compañeros de otros medios y su actitud combativa frente a su empresa es mucho más firme que en otros sitios (que en el mío sin ir más lejos, donde no sé si bajamos los brazos o nunca llegamos a subirlos). Otra cosa son antiguos jefes de los 90, algún jerifalte actual, los “hombres de empresa” y todo eso. Es cierto que, de esos, también los hay en cada casa.

    Comparto lo de la endogamia, no es exclusiva del oficio pero es muy gorda, un poco asfixiante, quizás autodestructiva. Demasiadas series y películas mitificando una profesión que tal y como se lleva a la práctica en España hace años, básicamente, es mentira según mi paleta experiencia.

    Lo más importante de todo es que nadie pierda su puesto de trabajo y que se pueda mejorar desde dentro. Manda el mensaje y dale carrete al comunicado si lo consideras. Anda, sí.

  7. Lovely

    en septiembre 26th en 12:45

    @ Achurretado

    Me quedo con el honor de que uno de esos periodistas a los que admiro, de los últimos más grandes de esta provincia remota, al que añoro, escriba aquí. Y, sobre todo, con el último párrafo, yo también enviaré mi correo porque los reproches que hacía son generales (no exclusivos del Diario) y los particulares son batallitas antiguas incomparables, ridículas, junto al dolor de los que se puedan ir.

    Por lo demás, firmo arrodillado cada palabra tuya.

    Sabes que te quiero, hoy te contesto al correo privado.

  8. Lovely

    en septiembre 26th en 12:50

    @ Charo

    Te honra. Yo también mando mi texto. Comparto tu vínculo personal con el Diario y los reproches, como dices, son generales, a toda la prensa. Pensar lo que pensamos de los medios es compatible, de hecho está asociado, con pedir que no salga nadie más. Con menos gente, más asustada y desbordada, peor pagada, aún será peor todo. Ya lo está siendo, de hecho, en casi todas las empresas. Y no sólo medios.

  9. uly

    en septiembre 26th en 13:40

    Es muy extraño estar viviendo todo esto a miles de klómetros y sobre la arena de una playa de Mykonos. Es probable que muchos tengamos la culpa, pero no por extenderla daremos con la solución. Es probable, pero mucho más lo es el que unos pocos sean los responsables directos de todo esto: los empresarios que no supieron ver más allá de lo inmediato, que no acertaron a llevar su negocio. Lo de los profesionales mejores o peores, más pendientes de ellos o del buen ejercicio de su profesión, siempre ha ocurrido. Algo en los dueños del negocio les llevó a renegar de su esencia. La culpa no es de los trabajadores, incapacitados para tomar decisiones importantes. Muchos sabían, saben, que no se estaban haciendo bien las cosas, y sobre todo, que no se estaba haciendo bien el periodismo. Y estoy hablando de los periódicos, no de ciertas piezas.
    Y pienso que ahora, dirigirse a los lectores es digno por parte de esos trabajadores, es el reconocimiento de quienes son nuestros verdaderos jueces. O jefes.
    Pronto estaremos todos en la lucha, víctimas y supervivientes. No creo que nadie se encoja.
    Salud

  10. Lovely

    en septiembre 26th en 13:49

    @ Uly

    A mí se me hace extraño hablarlo contigo, uno de los que me hace temer. Te doy toda la razón, sólo digo que creo que los profesionales fueron (¿fuimos? ¿somos?) cómplices, a veces entusiastas, de esa deriva. Pero comparto que su margen de maniobra es diminuto comparado con el que tienen los que toman las decisiones.

    Yo con todas las pamplinas añadidas (que no es la primera vez que me oyes) espero que el apoyo sea masivo y que no salga nadie. Tienen mi mensaje y, si hiciera falta más, lo que pidan, también.

    Qué bruscamente te van a arrancar de tu paraíso.

    Abrazo.

  11. Chicharonne

    en septiembre 27th en 10:45

    Afortunadamente, estamos recibiendo multitud de correos de apoyo (no puedo contabilzar las llamadas ni las cartas al director) de lectores y no lectores imagino de todo tipo de estamento social. Gente que está convencida de la necesaria continuidad de los trabajadores en el Diario para que este pueda seguir ejerciendo su función. Gente que, según cuentan en dichos correos, ven el Diario como parte de su vida, aunque sea una vida de diez minutos al día tomando café.
    Y seguro que muchos de los que se adhieren a este apoyo, si no todos, han tenido algún momento de discrepancia con lo que han podido leer o ver en sus páginas, pero se mantienen en la creencia de la necesidad de la subsistencia de este medio de comunicación y de los puestos de trabajo sobre todo, de profesionales, y doy fe, que intentan ante todo realizar su trabajo lo mejor que saben y pueden, y si queréis, les dejan, porque no olvidemos que esta es una empresa privada y todos conocemos lo que mandan los que mandan. Dicho esto, y respetando profundamente todas las opiniones que pueden vestirse a raíz del comunicado que hemos redactado, quiero expresar mi agradecimiento sincero a todos los que habéis dedicado parte de vuestro tiempo a interesaros por nosotros y nuestro Diario y también, a todos los compañeros y compañeras que durante veinte años he tenido cerca de mi muchas horas al día, de los que he aprendido todo lo que se de periodismo (soy periodista por adopción) y a los que, estén o hayan pasado por la redacción, considero profesionales honestos y competentes y por supuesto, espero seguir viendo y trabajando con ellos en el futuro.

  12. Lovely

    en septiembre 27th en 11:39

    @ Chicharonne

    Agradezco tu comentario porque me sirve para pedir disculpas. Anoche pasé un buen rato, horas, pensando en eliminar la segunda parte de la entrada y dejar sólo el manifiesto, que es lo único que importa. Lo dejé y lo dejaré porque me parecía una falta de respeto a los que ya han hecho comentarios mencionando un texto que, de pronto, desaparecería. Está escrito y toca apechugar.

    Dicho esto, creo que me he equivocado. Pienso y creo todo lo escrito, pero el momento elegido ha sido una cagada, es inoportuno hasta la crueldad y el oportunismo.

    En mis reproches hay dos bloques.

    El primero se refiere a todos los medios sin excepción, por lo tanto podría haberse escrito en cualquier otro día y sobre cualquier otro medio. No hacía falta decirlo justo ahora y justo sobre el Diario.

    El segundo se refiere a desprecios antiguos, rechazos particulares, que siento por gente que hace 8, 10 ó 15 años que no trabaja allí, por lo tanto resulta extemporáneo, podría haberlo escrito hace años, o dentro de años y callármelo en tiempos de tanto dolor y tensión en los que todo el mundo tiene la piel en carne viva, como es lógico. Parece que va dirigido a los que están ahora, cuando no es así. Además, responde a cosas que he leído en redes y blogs que, los que lean el comentario igual no han visto y, por tanto, les estoy confundiendo, no entienden, contesto a unas opiniones que ellos no han visto.

    Lo único importante, como dices, es dar apoyo a los trabajadores, intentar torcer esa decisión de los despidos y resaltar que todo será peor, no digamos en lo personal, también en lo periodístico, si hay un solo despido.

    Pido perdón públicamente a los que haya podido ofender, especialmente me preocupa haber podido añadir un miligramo de malestar, justo ahora, a los que tengo un enorme cariño, como tú y Uly. También a los compañeros con los que no he hablado pero, me consta, se han sentido ofendidos, atacados, criticados o cuestionados.

    Nunca fue mi intención.

  13. Alfa

    en octubre 5th en 16:06

    Un saludo a los compañeros del Diario. Desgraciada esta profesión, la nuestra, en la que al final siempre te encuentras utilizado. Suerte y ánimo.