Merece entrar bajo palio en sede académica. Alguien (¿alguienes?) ha tenido el buen gusto de llamar a varias de las mejores manos (y cabezas) de la cocina gaditana a la Universidad. Ya pasó en julio, y ha sucedido antes. Cada vez más. Pero ahora llevan ese propósito a la excelencia. A los que ya han pasado este año, se sumará este miércoles 3 de octubre la Emérita Doctora de la Cuchara Petri Benítez (en la imagen de Víctor López). Sin conocerla yo de ná, la considero representante de dos mundos dignos del mayor reconocimiento, de genuflexión sincera, birretes de todos los colores y honores de cualquier índole.
El primero es el de las abuelas (padres, madres, titas, hermanas y vecinos) que nos hacen llegar la tradición oral inalcanzable de las recetas perfeccionadas a base de
mil errores pretéritos, cometidos hace tanto que ahora carecen del menor defecto. Son los dueños de un catálogo de sabores y olores de brutal potencia evocadora. Que te traen, al primer naufragio del pan en la salsa, la imagen de la infancia, de la juventud o del pasado jueves, cuando tuvimos la suerte de regresar al mantel que siempre se añora, lienzo con lamparones en el que puedes dibujar callado, con el mango de un tenedor, mientras oyes esa conversación repetida que jamás cansa. Diez millones de recuerdos en lo que tarda la sintonía del Telediario. Petri es coautora de esa memoria, una tata más, cada uno tiene la suya.
El segundo mundo que recibe tributo, quizás involuntario pero creo que no, es el de las ventas que han sabido vestirse de restaurantes, los comedores tumbados al margen de las carreteras que se las han apañado para mejorar instalaciones sin perder sensaciones, para crear un ambiente cuidado sin falsificaciones, para obrar la resurrección de recetas de caza, de guisos y guarniciones con la belleza incuestionable de la verdad. Venta Melchor no es la única que ha dado ese paso, cada cual tendrá también sus preferencias, pero creo sinceramente que es una de las que mejor lo ha interpretado. Es un lujo imprescindible, inevitable, que merece, al menos, todo un día de expedición, ahí en El Colorado, que como dijo el genio cuando aún se permitía serlo es Conil… Al lado.
Pues dentro de las Jornadas de Gastronomía de Excelencia de la UCA, que comienzan ese miércoles 3 de october y acaban el viernes, le han guardado un espacio a la alquimia antigua de Petri. Los asistentes (cabrones/as que puedan ir) podrán disfrutar en formato tapa de algunos de los platos tradicionales que han provocado el cariño anónimo que ahora recibe a espuertas esta mujer (con su gente y su equipo). Entre ellos, Guiso de Chocos con Habas y Chícharos o Garbanzos de Los Naveros con Menudo de Ternera Retinta y Rabo de Toro. Para demostrar que tradición y creatividad son dos caras de la misma moneda (todo lo primero fue, alguna vez, lo segundo) también se servirá una tapa de Tarantelo de Atún y Berenjena Ahumada.
Dentro del programa, Juan Carlos Almazo, gerente del establecimiento, explicará el trabajo que el Restaurante Venta Melchor realiza para la recuperación de la cocina de la zona.
Y ahora viene lo más gordo, pero no quiero tumultos, ni incidentes, ni es que me empujó primero ni es que me dijo ni yo le dije: La entrada es libre y gratuita hasta completar aforo según un correo que tengo de la organización. Según otro e-mail distinto de la Universidad de Cádiz, cada tapa cuesta DOS LERUS. Bueno, conviene preguntar antes para evitar malentendidos pero es un lujoso txollo en cualquier caso. Espero que no pase nada que los antidisturbios están muy sensibles ahora.
Pego el programa que me han mandado, en foto inferior, creo que si lo tocas, con el ratón, agranda. Qué cosas.

en octubre 1st en 22:55
Doña Petri es ya una institución. Para mí es la cocina con mayor sensibilidad de la provincia gaditana.
en octubre 8th en 18:09
@ Charo
Firmo tu declaración entera.