No es por ser jartible (hartiwles) pero lo del Mercado Central no debe tener vuelta atrás. Mientras muchos puestos las pasan
canutas, cientos de turistas (guiris cruceristas, íberos y gaditanitos de paseo) pasan por allí casi a diario sin poder tomar lo que les gustaría. El juego ha cambiado. Yo también adoraba la plaza de mis abuelos, de compra diaria. Pero esos hábitos ya no son mayoritarios. El Mercadona ha ganado, igual hay que dar lo que el Día no da: que ir sea una fiesta, una experiencia, una vueltecita sin prisas. Ahora, mucho público pasa por La Plaza como excepción, en viernes, sábado, día libre, en vísperas, parejitas de una vez al mes, padre e hijo para celebrar, muchos forastas buscando algo. Hay que atender esa demanda, digo yo, por respeto al cliente y a la costumbre de comer tres veces al día de muchos detallistas que han visto sus ventas caer. Igual hay que empezar a pensar en Mercado Central/Centro de Hostelería, Cultura y Ocio. Que la primera parte no paralice por miopía a la segunda, como hasta ahora. Que la segunda no se trague a la primera, no olvidemos la esencia que le da sentido. Un combinado. Sí, sí, el mío con tres tacos de hielo, por favor.
Soltado el ladrillo, me alegro de que Ricardo González Alcón (que no sé quién es ni falta que hace) haya dado el paso. Ojalá arrase para que este cambio (creo que beneficia a muchos y estorba poco) se expanda. La mejor fortuna. Ajolar que su apuesta quesera sea pelotazo y contribuya a que el Mercado Central dé ese giro homónimo de 360º. Ah, no, entonces estaría mirando hacia el mismo sitio. Mejor de 180º. El puesto está cerca de la entrada del Arco de Garaicoechea. Tiene los números 3 y 4.
Ya pasó con la pareja que prepara comida preparada, que quiere poner tapas. Se habla
de un proyecto de sushi, de otro de zumos. Algunas fruterías empiezan a dar vasitos de plástico con una exquisita minimacedonia para llevar. En uno de estos artículos, se habla de la idea de una carnicería con un asadorcito con mesas. Rompe esta quesería (gran labor de difusión en los medios que yo sé de quién es meritazzo grande, de la sorella di Federico). Hablan maravillas de La Antiqua, nueva tabernita en el entorno inmediato. Creo, sincerely, que esto no tiene vuelta atrás y que cada cual debe empujar con su diminuta, pero básica, responsabilidad de cliente a que vaya bien. Estamos hablando de muchos puestos de trabajo, más allá de los directos del Mercado.
Perdón por la reiteración, pero creo que merece la pena.
Documentación y Hemeroteca:
Fotos: Obra de WiFi, a la que le he hecho un contrato de becaria a condición de que en la intimidad me llame Bill.
Anuncia web: www.360queso.es (aún en construcción)
Aquí está la pieza de la Emperaora de las Letras Gaditas, Nuria de Agrafojos, que atinada como siempre incide en el cambio de tendencia, en la filosofía que ya mienta en el titular.
Aquí otro espléndido reportaje, firmado por Estefanía Escoriza. En Diario de Cádiz.

en julio 19th en 11:11
Aún recuerdo la noche (no sé si fue por Tosantos) en la que escuchamos jazz en el mercado, con luces íntimas de colores. Fue algo especial, pero no ha vuelto a repetirse.
Y que conste que compro los sábados, pero excepto la fruta y la verdura que he de renovar a mitad de semana, la carne y el pescado me dura una semana, que para eso están los congeladores. En la plaza nos vemos….
en julio 19th en 17:12
He movido mis hilos, unas cuantas llamadas desde el iglú, un par de pingüinos mensajeros… y ya está solucionado. La firma en el reportaje del Diario ya aparece.
en julio 21st en 19:22
Tengo mucha relación con el mercado puesto que tengo familia que regenta un “puesto de la plassa”, he discutido muchas veces sobre el estancamiento que ha sufrido, incluso después de la tan deseada obra. Lo curioso es que cuando hablas con los minoristas sólo se oyen quejas sobre la falta de facilidades para adaptarse, todos se comparan con el mercado de San Miguel o el de la Boquería y se sienten desilusionados sobre lo pueden llegar a ser y lo que son, “Cada vez viene menos gente…”"el ayuntamiento/sanidad/ asodemer no nos deja hacer esto o lo otro….”. Mi conclusión es que entre unos y otros no terminan de dar ese empujón definitivo que el mercado tanto necesita, porque se de buena tinta que hay muchos proyectos dispuestos a ponerse en marcha en cuanto se solucione un poco esta situación.
en julio 24th en 12:46
@ Pedro
Entonces tienes más información y opinión que yo. Mi único parecer es el de cliente esporádico, el de visitante desde niño. Pero estoy de acuerdo contigo. Se mezclan burocracia, temores, impedimentos, lobbys gremiales, que si el otro no quiere que yo abra para abrir él, que si dicen que no va a venir nadie, que si falta un papel, que si esto y si lo otro para crear una mezcla que, al final, paraliza. Pero, sinceramente, cuando tantos están tan mal (y otros estaremos) la única ventaja es que resulta más fácil atreverse porque no hay nada que perder. A ver si los que se van animando triunfan y así le van abriendo paso a otros, se normaliza lo que ahora parece excepcional.
en julio 24th en 12:48
@ Charo
Es que no sé por qué esas noches de jazz aún son tan excepcionales. No digo todas las semanas, pero… ¿Qué hay que perder? Si no va nadie por la tarde, en el peor de los casos, estaremos como estamos.