Está cerca del cliché, entra de lleno en el tópico, es una caricatura, vale, vale, lo que tú digas, pero hace bandera del cuerpo femenino con una fantástica palabra tabú (“grasa”), hace pirotecnia con harina, con ritmo cabaretero, y tienen en el mar principio y fin. Mujer, pan y playa, la dicha picha. No por ese orden. Creo que me ha gustado hasta el éxtasis porque esta semana estoy particularmente harto de correción política. Los nervios y el miedo nos devoran, en lo más pequeño y cotidiano. Me gusta porque, pese a que puede darte arcadas por recordar a Berlusconi, es incorrecto, hasta zafio por generalizar. Una campaña publicitaria, repulsiva a la vista también, la ha recuperado ahora. Y Lorelay Smith me la puso en la cara el otro día. Y caí rendido. Es lo que hay, declararse italogaditano es un juego infantil, pero todas las banderas, todas las nacionalidades y nacionalismos, las que aparentan ser reales y las otras, son inventos pueriles.
Yo soy italogaditano, y estoy hasta il narigone, de corrección política.
Sí, a veces me interesa más el efecto que el sabor de la bebida. Sí, odio a bastante gente y no me parece una pérdida de tiempo y energía. Es una medida de protección, mnemotecnia. Es ligeramente menor al sector de los afectos. Hablo mal de bastantes y me gusta hablar mal, a secas, con frecuencia.
Sí, me gustan los coches, y las motos, la lencería, la comida basura y hasta las camisetas mojadas, y las películas o series con violencia bien encajada. O incluso gratuita. Sí, repudio el janefondismo. Sí, me gusta vestir en bermudas, con chanclas y camisetas, como si siempre fuera verano, como si fuera ir a la playa en cualquier momento. Me cuesta saber si me place más la comodidad o joder a los que se irritan, a los del buen gusto. Me gusta todo despacio y odio competir. Sí, me río del manual del norte y adoro este chusco boceto del sur disfrazado de italiano. Sí, alguna vez aún me emociona alguna comparsa. Sí, la conversación y la compañía me interesan más que la comida. Sí, me faltan modales en la mesa. Sí, ver o no ver esto es voluntario, no cobro, no tengo que rendir cuentas ni contar, escribo de lo que me da la gana, cuando y cómo me da la gana. Cada diez minutos sale un bus para el carajo. Sí, creo que últimamente a la verdad se le llama demagogia. Sí, creo que nos quieren tapar la boca. Sí, creo que ya nadie va a dar explicaciones y que están amenazados los que las piden. Sí, me llevo todo el día generalizando, equivocándome. Sí, seguro que no lamentaré siempre el mal de todos los demás con una solidaridad universal que me nace de un aura dorada, no la tengo. Sí, tengo un blog en el que, como todos, me comporto como si alguien estuviera interesado por mis pensamientos, vivencias, embustes y opiniones.
Sí, tendrán su fealdad esta canción y este vídeo (la peli no me gustó) pero la ignoro, no la encuentro, me gusta, me levanta, me pone, me mueve.

en octubre 5th en 16:41
Y te ha faltado: sí, me gusta poner “caritas” en las fotos de los premios de La Voz.
Ja, ja.
Me gusta eso de todo despacio y odiar competir (me lo copio).
Salud y vivan los buenos muslos.
en octubre 5th en 18:40
@ Juan
Shivato!!!
Es que no me gusta hacerme fotos, me obligan y esa es mi ridícula venganza, boicotearla con morisquetas. Como si tuviera 6 años.
en octubre 5th en 19:28
Enhorabuena. Yo también me identifico con mucho de con que escribes y aún llegaría más lejos.
en octubre 5th en 21:35
La peli no me usta, pero la canción mola, quizá por ese aire gamberro y bizarro. Cantada por una voz del estilo a la de Tom Waits debe ser ya la leche.
Voto por cada uno de tus ‘me gustas’ u otros tan parecidos, por sacudirnos la caspa y las convenciones. Seremos italianos pues. Sólo por algunos ejemplares que conozco, me iría a vivir aunque fuera al tacón de la bota.
PD. Las morisquetas son muy cucas. Además, son parte del espíritu de este post, no??
en octubre 8th en 18:48
@ Antonio Martín
Pues vamos, vamos…
en octubre 8th en 18:50
@ Ana
Aunque quede mal, la mayoría de las morisquetas eran que estaba hablando y salía con la cara así, no son voluntarias. Creo que, así de normal, tengo cara de morisqueta.
Ti amo, tana.