Un colega y amigatxo (José Vilches) ha metido en FCBK un comentario sobre una decepción en BarraSiete, el local del Grupo El Faro en el Paseo Marítimo, a espaldas del Colegio San Felipe Neri. El texto ha provocado una conversación larga entre varios interlocutores.
Yo he escrito esto en esa red social y, al hacerlo, he recordado que no lo puse aquí.
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Yo era gran fan al principio (y muchas ciberdiscusiones me costó) me encanta el tapeo, la carta, pero este verano también tuvieron un detalle patxarlos. De hecho, los he echado de mi mente cuando elijo sitio.
Llegué a la terraza, dos y media de la tarde, quizás, no mucho antes ni después. Dos mesas vacías.
.- Pregunto: “¿Están reservadas?”.
.- “No”.
.- “Vale, pues me siento en aquella a la sombra”.
.- “No, la de la sombra, no. Mejor siéntese en la que está al sol”.
.- “Verá, he quedado con mi mujer y mi niña”, de ocho años. Con o sin cría, a mi mujer y a mí no nos apetece estar al sol, estamos a finales de julio. Pega duro. Todas las mesas en sombra menos esa.
.- “¿Por qué tiene que ser la del sol, por qué no la de la sombra?. Me ha dicho que estaba libre”.
.- El chico, joven, tartamudeando, sin argumentos, se pone a cubierto: “Espere, llamo al encargado”.
Viene el encargado, raudo, ya se había enterado por el rabillo, treintañero largo, me suena de siempre de El Faro, peticito, fornido, ojos claros, sin la sonrisa como hábito, tenso.
.- Ni siquiera me da opción de hablar: “La de la sombra no puede ser, la del sol”.
.- “La del sol no la quiero, no aguantaría ni diez minutos, no entiendo por qué no me dan la otra si no está reservada”.
.- “Verá, es que la otra está en el paso de los camareros y molesta”.
.- “¿Molesta la mesa? ¿Por qué la han puesto ahí? ¿Por qué no la quitan?”.
.- Vista al suelo, respuesta con tonito bajo: “Lo siento, caballero, sólo puede ser la del sol”.
Impresión particular, sin pruebas: tengo (elegantérrimo) acento gaditano, era casi agosto, los turistas deben de pagar y yo no, esperaban a un cliente mejor. Yo no les servía a pesar de haber pasado por allí al menos diez veces. Pensaba seguir yendo. Además, yo iba en bañador, largo, (tssé, Quicksilver, carnedeperro), y camiseta de manga corta (tssé, El Indiégena, arrodilláos), porque después del tapeo me iba a la playa con mis chicas, la adulta y la niña. Sólo quería tomar unas cuantas tapas y un par de copas de vino. Iba predispuesto a gastarme más de 60 euros, como cada vez que he ido, porque barato no es aunque, hasta ahora, la calidad, la experiencia, me compensaban.
No debo nada en ningún bar de Cádiz, sólo le debo al banco (como toda persona decente) y a India por una camiseta. Y sabe Dios que todos los días me acuerdo. Tampoco canto ni bailo en los bares, no escupo ni nada. No soy mal cliente, creo. No me gusta el peloteo de los trabajadores, sólo una relación de mutua colaboración y respeto. Tú trabajas, yo pago, nadie está por encima de nadie, los dos en complú para que salga bien.
Conclusión: No vuelvo. Por ahora, por lo menos un par de años en la nevera. Mientras el nota ese esté ahí, al menos. Conclusión secundaria, cuando estaba de jefe el sargento de hierro, el tío ese de 1,90 puretón que la gente decía que le intimidaba (a mí no, será que sólo mido un centímetro menos), que lo controlaba todo, estas cosas no pasaban. Sería serio, sí, seco, pero nunca le vi un detalle así, al contrario, se adelantaba a lo que la gente quería y ayudaba. Ahora está en un hotel. Afortunados allí. Creo que sí. ¿Desgraciados aquí? Tampoco. No pasa nada. Donde no me quieren, yo no quiero. A menos de 300 metros hay grandes sitios de tapas. Sur, 33, La Mirilla, La Despensa, El Tascón, Barceló, El Increíble Loanca… Ellos sabrán.
Y pensar que discutí con más de diez personas a las que aprecio defendiendo aquello a tapa y espada…

en octubre 15th en 12:28
Bueno, nosotros no hemos vuelto por allí después de un mal detalle, relacionado con el “arroz del señorito”. Y que conste que tiene muy buenas tapas…..
Por cierto: me perdí tu visión en bañador largo y camiseta de El Indígena….¡otra vez será!.
en octubre 15th en 12:31
@ Charo Barrios
Es mi uniforme, Charo, tendrás más oportunidad de verme con él. Lo que pasa es que siempre coincidimos en actos de ‘etiqueta’.
en octubre 15th en 13:23
No es por reabrir un viejo debate pero hay ciertos sitios en Cádiz en donde tanto la clientela más o menos habitual y los camareros te miran con cara de: “mira, un clase media”, o al menos eso me parece. Cosa que creía completamente superada pero al parecer siguen con los perjuicios. No sé si será cuestión de incomodidad manifiesta o de pretendido ambiente. Pareciera que algunos son nuevos en esto.
Y eso que algunos de pelo engominado (y/o teñido) y camisas de finas rayas están más tiesos que otros de camisetas de El Indígena (grandes diseños).
Pd.1- Grandes piernas las suyas en bañador, Sr. Lobeli.
Pd.2- Para desquitarme tengo ya planificada una escapada en breve a la sierra que ríete tú del Tempranillo. Dejad que los corderos (y sus brazuelos) se acerquen a mí.
en octubre 15th en 23:33
Buenas!! Yo, como lo que sobran en esta vida son bares, me voy haciendo mi lista de bares a los que le hago la cruz y no vuelvo.
En Sevilla por ejemplo abundan los camareros graciosos-malajes (aunque tampoco hay que generalizar): ayer mismo le puse la cruz a un bar por varios detalles de un camarero que no me gustaron nada de nada como llamarme amigo con tono chulesco (me da mucho coraje), intentar timar a unos guiris en mis narices o hacerme esperar para pedir aun cuando no estaba haciendo nada.
En Cádiz tengo pocos bares a los que les he hecho la cruz (también hay menos en proporción) aunque alguno hay: el último al que se lo hice fue al cumbres mayores donde me pidieron 3,95 por una cocacola y una cerveza y al parecerme caro les pedí un ticket (odio cuando te dicen la cuenta sin justificante alguno).Al pedir yo ticket me dice el camarero que no puede ser y le digo que, o me da ticket o no le pago.Pues bien, se ponen a cuchichear 3 camareros de allí y tras un par de minutos toqueteando la caja me sacan un ticket y yo que me voy con la impresión que algo de coba me han dado, tras pagar 1,8 por una cerveza y 2,15 por una cocacola…¿me tomarían por extranjero o algo?Le puse la cruz y hasta hoy…
Otro episodio: en el PROA de bahía blanca (que acaba de cambiar de dueño y ahora se llama el rincón de Hemingway) mi hermano iba con dos italianos que se encargaron de pedir las 3 cocacolas y, a la hora de pagar el camarero dice que se deben 12 euros…Ante las quejas de mi hermano (al que no habían oído hablar antes) dicen que se han equivocado y que son 6 euros…Que coraje me da aquellos que intentan abusar del turismo…Vaya parrafada,¿no?Saludos!!
en octubre 15th en 23:37
Ahh por cierto, que gracioso aquello de distinguir a la gente por su indumentaria, cuando eso no quiere decir nada (ni aunque lo dijera) respecto a la capacidad económica de uno…Es todo un experimento social como voy en camisa por algún centro comercial y me ofrecen todo tipo de tarjetas y demás y si voy en camiseta ni me miran a la cara…
en octubre 16th en 20:55
¡¡ A las muy buenas Sr Lovely ¡¡¡¡
No te conozco personalmente pero tú opinión sobre Barra 7 la veo muy pero que muy dura, lo hacía yo más moderado.
Sin animo de querer convertirme en defensor de causas perdidas me gustaría darte mi opinión sobre este sitio.
Me sorprende mucho el trato, que comentas, te dieron ese día de Julio. Conozco el negocio y conozco a los dueños. Hace tiempo en otro post, ¿se dice asì?, hablabamos precisamente de la profesionalidad del personal de hostelería en Cádiz. Te hablé de La Marea y te hablé del personal del Grupo El Faro como estandartes de esta cualidad. Con el del Faro estuviste de acuerdo en que eran lo mejorcito de esta ciudad. No quiero que parezca que te quito razones. Solo pretendo comentar a los que habéis tenido una mala experiencia en Barra 7, que yo calificaría la cosa como un error que puede cometer cualquier persona en el desarrollo de su actividad profesional diaria.
José Manuel Cordoba es sin ninguna duda la persona más critica que pueda existir en lo referente al funcionamiento de sus negocios de hostelería. Lo conozco de hace muchos años y no te puedes imaginar las reuniones que desarrolla con su personal, de manera periodica, para ir corrigiendo y puliendo el perfecto funcionamiento de los negocios y hacer de sus trabajadores grandes profesionales.
No seas tan duro hombre y piensa que por un error no podemos descalificar a las personas ni a los sitios, porque todos nos equivocamos alguna vez.
Fijté que soy de los que piensa que el cliente no siempre tiene razón.
Estoy absolutamente convencido, y te prometo que José Manuel no sabe nada de esto que estoy escribiendo, que él estaría encantado de aclararte este entuerto que relatas. No me cabe la minima duda.
Me parece a mí que por un calentón te estas perdiendo el mejor bar de tapas de Cádiz y la vida es muy corta para despediciar las cosas buenas.
Por último te diré que precisamente el sargento de hierro, como tu llamas, ya no está allí y ¿sábes la razón?. Pues porque su jefe un día compredió que este señor no era todo lo profesional que que èl exigía para su negocio.
¡¡ Nos vemos en Barra 7, yo convío ¡¡
Hasta la próxima.
en octubre 19th en 10:44
Creo que es una cuestión de complejo: en ese local hay personal acomplejado. Creen que el cliente (ese de un estatus “superior” que quieren —o creen— tener para distinguirse de otros locales de la competencia) está por encima de ellos, lo que les hace adoptar una postura de falsa educación, más próxima al reproche que a la cordialidad, rayando siempre en el ridículo; como si quisieran demostrar al cliente que están por encima. Se visten de una “educación” un tanto agresiva y faltona; o sea, que no es educación. Lo que vulgarmente se entiende por “hacerse el estirado”.
No he tenido problemas en ese local, pero la actitud en general del personal me parece un poco patética. Contaría varios casos, pero son muy parecidos a los aquí descritos (lo de la mesa al sol, etc.), así que suscribo lo dicho por varios de los que intervinieron.
Cualquier trabajo es muy digno, no hay que avergonzarse de hacerlo.
en octubre 20th en 0:58
@ Miguel
Lo de la indumentaria es una teoría mía. No se me ocurre otra explicación. Algún día te contaré mis experiencias en Sevilla (donde la indumentaria, como en Jerez, Córdoba y toda la Andalucía interior, pesa más). Al principio de trabajar allí, bajaba en chanclas y bañador a comprar el pan al Polvillo. Las señoras en Los Remedios, donde yo vivía, se agarraban el bolso en la panadería, en el semáforo y la acera cuando me acercaba. Yo dije varias veces en Sevilla, “aquí la ropa importa mucho” y los sevillanos se mosqueaban. Luego hicieron la película “El Traje”, diminuta pero te la recomiendo, y me dio la razón. Un africanito vendedor de kleenex al que le regalan un traje caro en un semáforo, se lo pone, le confunden con un jugador profesional de basket y su vida cambia. Una fábula para contar lo mismo que te digo. La ropa importa. A otros, a mí me importa la actitud. La gente más borde, cruel y peligrosa que me he topado llevaba impecable americana y corbata.
en octubre 20th en 1:31
@ José Devis
Estimado tocayo. Aunque no nos conocemos, te tengo ciberaprecio por tu seguimiento y cariño a esta página, que para mí es como una niña tonta.
Me tengo por moderado y te pido que eches la vista atrás. El primer blog que tuve se llamaba ‘El Obélix de San Félix’ y no creas que es casual. Pretendía hacer un homenaje, ridículo, particular, a la barra de El Faro, que para mí y para la gente de mi edad es principio y fin, alfa y omega, del tapeo en Cádiz. También puedes encontrar entradas elogiosas, porque me apeteció, porque las siento, hacia Fernando Córdoba (de los más grandes de la gastronomía provincial a mi entender) o hacia El Chato, un sitio en el que he pasado muchos momentos deliciosos y que me parece ejemplar. Como la barra de El Faro, en la que siempre disfruto por cocina, por trato, por ambiente. Creo que si alguien se molesta (que ya son ganas) en repasar las entradas de este blog y el anterior encontrará una admiración indisimulada a la familia Córdoba. El BarraSiete también me gusta, con locura, me parece de los tres mejores sitios para tapear (y algo más) en Cádiz. Así lo he escrito, lo escribo y lo mantengo. Al decir que no sé si volveré lo digo como lamento, sé lo que me pierdo porque pocos sitios me gustan más por aquí.
Pero el detalle me pareció injustificado, feo, ofensivo, peyorativo. Te diré una cosa que no puse en el comentario. Ese día, pese a todo, me quedé. Tenía una cita allí con familia y no quise estar con cambios de lugar ni líos. No me dieron mesa fuera (que luego ocuparon los primeros que llegaron) y me senté dentro. Comí maravillosamente (glorioso revuelto con algas salicornia). Pero pasado el tiempo, he escrito esto tres meses después del incidente, sigo sin entenderlo. Si fue por mi atuendo, me parece mal, iba a la playa, no creo que sea el primero, no iba mojado ni en tirantes, no lo encuentro motivo. Sigo sin entender por qué no me querían dar una mesa que me admitieron como libre y sí una al sol, la única de 15, que nadie ocupó en toda la tarde, claro. Admito cualquier error de cocina, con la cuenta, con lo que sea, siempre que me parezca sin intención, me pidan disculpas o no. Pero esto fue una decisión, inexplicable.
Ese episodio no me hace dudar del desvelo, la profesionalidad, el esfuerzo y el talento de José Manuel, ni de Fernando. Con su hermana, tengo otras experiencias profesionales más desagradables, pero tampoco dejo que me influyan en la maravillosa impresión que tengo, en general, de sus locales como cliente.
En resumen te digo que como hombre de principios que soy, como tipo inflexible, que nunca da su brazo a torcer, estoy dispuesto a ir pronto. JA, JA, JA, ya me rajé. Pepe Veletta. Máxime, máxime, máxime del todo, si usted convía. En ese caso, voy desde mi casa de rodillas.
Bueno, sin cachondeo, que me encanta, que lamento ponerle la cruz pero estuvo muy mal. No sé qué pasó con el Sargento de Hierrro, sus razones tendrían pero a mí me iba fenomenal. En cualquier caso, no tiene importancia, esto de los bares son opiniones, experiencias, cada uno con las suyas.
Volveré, seguro. Y pagaré, no temas que te gorronee
Un abrazo y gracias por seguir por aquí.
en octubre 20th en 19:39
Don José, por terminar con este asunto, te diré en primer lugar que soy asiduo a tu blog ahora y cuando eras de San Félix. Solo una cosa, me levanto todas las mañanas a las 6 de la mañana para ir a trabajar y me tratan de categoría. No creo que nadie te clasifique por tu bañador salvo que a pesar de ser de ‘marcaca’ sea horroroso.
Me alegro de que tu intención sea la de volver.
Seguiré siendo fan de este sitio y ya sabe tanto en BarraSiete como en La Cepa ‘yo convío’. Un placer.
en octubre 23rd en 20:18
@ José M Devis
Bueno, son opiniones, anécdotas, no tienen más valor. Es lo que piensa una persona y, además, eso que se piensa va cambiando, se olvida…
Y una cosa te vi a disir. El bañador es de un impecable azul marino, por la rodillita, holgadito, el corrrmo de la elegansia playera del titi de Cádi.
Sí que volveré, me gusta demasiado para que esa cruz dure mucho en pie.
Y respecto a la conviá, que agradezco hasta las lagrimitas, te digo que sólo será posible con una condición: Uno de los dos tiene que ir al BarraSiete o a La Cepa con turbito o Meyba, cortízzimo, bien ajustadito. Si esa condición se da, el otro tendrá que convidarle a lo que pida. Vega Sicilia, Carraovejas, jamón serrano de los sacados de la sauna… Lo que sea.
En, en, ennnnn. Como diría el sabio Descartes: “A ver si hay güevo”.
PS: Lo más importante de todo, katxondeos al margen, que sé que eres asiduos y siempre me halagó y me ilusionó, me animó y me responsabilizó. Gracias. Antes y ahora. Está bien discrepar un poco de vez en cuando que si no es un gran muermazo. Big Abrazo.