Le miré. Me miró. Nos miramos.
“¿Eres de por aquí, verdad?”.
“De cerquita de Vejer”, me contestó.
“¿Cómo has llegado hasta aquí?” le dije ya excitado en ese templo de la carne que es el puesto de Carmelo, en el Mercado Central. Me contó que era de la tribu Retinto, que desde pequeña estuvo metida en eso, que fue víctima de los cortes, que son mucho peores que los recortes. Acaso los unos y los otros sean nuestro destino ineludible, le dije por salir del apuro.
Ineludible tienes tú la cara, espetó fanfarrona.
¿Te vienes?, propuse. ”Pero tienes que prometerme que me incinerarás para acabar con todo”. No tanto, pero te broncearás vuelta y vuelta, en su punto, chorro de buen aceite y, en vez de esparcir tus cenizas, lloverá sal gorda. En cualquier caso, sí, acabaremos con esto.
Foto 1. Vestida para morir.
Foto 2. Cuando despertó (después de la cabezada modelo Tour de Francia) el dinosaurio ya no estaba allí.



en julio 9th en 0:22
¡Salvaje!.
Si bien Antonio el anterior propietario me reveló que eran chuletones de toros retintos donde se podía echar una siesta encima de ellos (de lo amplio que tenían el lomo).
PD.- Aunque yo para mí que “retinto” era un tintito bien servido con poca casera (blanca)… pero una vez en “La Duquesa” me explicaron que no, y vaya demostración…
en julio 13th en 9:41
@ Juan
¿Salvaje?
Temprano para hablar de sexo, picarón. ¿Tu Cádiz qué? ¿De pirata en pirata?
en julio 14th en 11:25
Pues no va mi compañera y dice que el tío por lo menos es guapo… (dedicado a todos los que morseguearon a la hermana de Pina).
Y encima va y se llama “Gaucci”, ya tenemos cachondeíto. Desembarco de la Familia Pepperoni.
La que nos está cayendo. Aunque ya me avisaron que no esperase gran cosa en el proceloso mundo de los inversores futbolísticos. Tengo ensoñaciones quijotescas con camareros vestidos de árabes que quieren comprar el Cádiz, Mateos, Mendozas, o peor, japoneses blandiendo hasta falsas botellas de vino.
Pues yo me voy ahora a la plaza a comprar filetes de lomo de atún rojo auténtico de los Hermanos Coucheiro que todavía algo queda… ¡ea!.
Y después me voy a la playa a mirar muslos… esto, que me pierdo, a tomar el sol quería decir, eso es.
PD.- Con que dando un curso de cata de cervezas… arriba, abajo y en el centro sin aparcamiento.
en julio 17th en 13:11
@ Juan
Perdona el retraso en publicarlo, se habían metido los comentarios en SPAM. Pasa bastante últimamente, una misma persona manda dos comentarios, uno aparece en SPAM y el otro, en su sitio habitual. No sé si serán las máquinas que yo manejo o que escribís desde distintos paratos, bueno, da igual, que lo lamento.
Festivamente fui a la cata de cervezas, me dispongo a resumirla. Gran rato. Y al día siguiente, también. Me ha gustado la experiencia de cursillista de verano.