lobeli
Comparta esta web en la Red Social de Google

Después de la semana de pantallas caídas, he vuelto a leer prensa, a jugar con el ordenador. Empieza uno a pasear los ojos y encuentra cosas asombrosas. ¿O no lo eran tanto? Bueno, curiosas, de comentar, que quería yo compartirlas contigo a ver qué te parecen, mira, mira:

A, de avance: Parece que la sensatez, lentamente, con muchas limitaciones, se abre paso. Un beso para la bellísima autora de este texto.

B, de botación (es que me venía estupendamente la falta de ortografía): Los premios, más allá de litros de vanidad y gotas de reconocimiento, son publicidad. Gigantescos anuncios. En muchos casos, lo sabemos, se pagan de una u otra forma, como si fueran dos minutos de TV. Vale asínnn funciona desde que se inventaron las damas de honor de pueblo hasta la última entrega de los Oscar. Pero una vez a salvo del engaño, usemos su fuerza. Con todo lo que rajemos (que la crítica es una muestra de amor) nos apasiona el potencial turístico de Cádiz. El de la provincia es apabullante (el de la capital, otra cosa) y quizás no necesite más propaganda como dice Isabella. Ya vienen como los alanos y los hunos. Pero en buena medida, es nuestro presente y nuestro futuro. No estaría de más lucir en los premios más importantes del mundo. Ya estamos ‘nominados’. Vota si quieres contribuir a que pase algo más. Somos candidatos al “Mejor Destino de Playa de Europa’ en los World Travel Awards. Me lo encontré ayer por casualidad. A ver si algún periódico lee esto y le da bola añadiendo el enlace para que voten miles de millares, a sabiendas de lo relativo, frívolo y falsario de todo premio.

C, de cabrones: Esto de internet, de opinar, anunciar, ensalzar y criticar que tanto nos divierte, tiene su cara oscura. Hace mucho que la veo y si no la miento más es por dejarme de malos rollos. Pero el anonimato, tan común en este negociado, es cómplice de nuestras neuronas más mezquinas, miserable, dañinas y macabras. Tarde o temprano, iba a pasar. Los restaurantes y los bares no pueden depender tanto de comentarios de internet, deben depender de la opinión personal e intransferible de miles de clientes en la vida real. En esta pequeña casa llevamos a gala conocernos todos (así, más o menos, nos localizamos) y ser unos mindundis incapaces de levantar ni condenar negocio alguno. La experiencia de cada uno de nosotros es la de uno solo, eso pesa, igual que la contraria. Pero hay transatlánticos capaces de hundir cualquier barco… Mira, mira. El artículo es largo, pero lo recomiendo de veras, guste o no, porque centra bastante el conflicto ético/tessnológico.

Incluso a nuestra minúscula escala local hay pequeñas redes de extorsión en marcha hace tiempo. Parte del remedio puede ser recordar que la buena intención y la falta de ánimo de lucro (o mangasso) siempre es lo importante más allá de que se haga en papiro, papel prensa, telegrama o teclado. Aunque esto de las pantallas último llega a muchos en muy poco tiempo. Es la única, aunque gorda, variación. Por lo demás, una amenaza, una extorsión o un insulto son iguales tanto escritos en una hojita bajo la puerta, en una pizarra en la taberna del pueblo o en un comentario bajo una noticia del Washington Post. Su autor merece idéntica respuesta. Nada cambia. El pirata es pirata en Altamira o en 2.0