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Me queda una sensación agridulce de los Juegos Olímpicos (alias JJOO). ¿Y a ti?

Me ha pasado como cuando ves una película teóricamente espléndida, un gran concierto, que le gusta a casi todos, pero no te metes del todo, no te llega, te vas, no te atrapa ni te interesa de veras, aunque no lo admites, avergonzado, ante el entusiasmo general. Fastuoso espectáculo de alma pequeña. Será la edad, la distracción permanente, la saturación de retransmisiones durante cada día de todo el año. Elimina las ganas, la expectativa, la necesaria espera de estos momentos de gloria. Ya no hay vísperas y así no hay quien disfrute de las fiestas (el fin de semana que viene, empiezan las ligas grandes de Europa). Hay tanto, tanto que se produce el efecto contrario, apagar, cambiar, perderse demasiadas cosas, por puro hastío.

Me quedo con la esgrimista oriental sentada una hora, sola, porque un error arbitral arruinara cuatro años de sacrificio extremo. El impacto brutal del azar entre tanta razón. Parece nueva. La dejó en estado de shock. Con el cachondo de Bolt, claro, y con Phelps, con las risas por el chándal, con el último, el único, gran partido de España en Basket, con el paso adelante del deporte femenino en España, con los ¡ocho! cuartos puestos que podrían haber alterado el medallero pero se quedaron en eso tan nuestro del casi.

Pero salvo esos chispazos, no me he metido. El mayor momento, la emoción más grande, la sentí con Rudisha, pero porque me recordó este vídeo de ‘Informe Robinson‘. Como tantas entregas de esta serie, un monumento al periodismo deportivo que todo el mundo debería ver, al menos, una vez y tener presente el resto de sus días. Reconcilia con el serumano, parece gritar que la gente, pese a ser el principio de todos los problemas, es la única puerta que da a las soluciones. Es un vídeo que parece hablar de deporte pero creo que habla de muchas cosas más (hasta un toque de religión).

Y por último, los anfitriones, los británicos, reyes de la organización, el país que inventó casi todos los deportes, autor de casi todos los juegos, experto máximo en reglas, en su redacción, aplicación y distribución por el mundo. A la hora de organizarse y organizar son únicos. Reivindicaron la ironía, a 007, sus monumentos, su mar, hasta el papel prensa, su lluvia inmisericorde y la revolución industrial. Pero sobre todo, desde la inauguración hasta la clausura, ondearon su música, proclamaron orgullosos su paternidad pop. Hasta en esta curiosa despedida del, triunfante, equipo olímpico aparece Freddy Mercury con una de esas infrecuentes bandas sonoras de la alegría. Original, cuando menos (más allá de los caretazos de la tigresa y la ciclista).

Todo tiene su parte buena, si no ha sido para tanto, Cádiz sale ganando. Durante algunos momentos, llegué a temer que Londres 2012 pudiera eclipsar el Bicentenario de la Constitución.

  1. abel

    en agosto 13th en 19:03

    Pero en Londres no han tenido a Carlinhos Brown…

  2. Lovely

    en agosto 13th en 19:57

    Se ha tenido que conformar con el Usain Bolt ese, los desgraciaos…

  3. ana

    en agosto 14th en 10:42

    Yo, que todo el deporte que hago es un trotecillo cochinero de vez en cuando para que no se me escape el bus, este año he visto más olimpiadas que nunca. Es lo que da tener en casa a dos adictos al deporte, aunque sólo sean adictos a verlo. En fin, que tanto hemos visto, que ayer estábamos como descolocados, como si nos faltara algo (ellos más, yo con no encender la tele tengo de sobra). Y yo con lo que me quedo son con las lágrimas (qué solidaria soy, que lloré con cada uno de ellos), las de Tyson Gay, las de Félix Sánchez y su abuela, las de Mustafina. Con el genio de Su Lui y cómo casi se arrancó la medalla de coraje de ser plata y no el oro de su compañera, el comerse el orgullo de Catalina Ponor. Con la coreana de esgrima, como dices, rostro de la impotencia, con los que quisieron terminar y casi ni podían, con el Calibán de Kenneth Branagh y casi toda la inauguración (casi por la marequeparió a Mike Oldfield), mucho más que la clausura.. En fin, que no creía que lo diría nunca, pero he disfrutado con los juegos… casi tanto como con el Bicentenario :)

  4. Lovely

    en agosto 21st en 2:53

    @ Ana

    Lo de estas olimpiadas, va a ser cosa mía. El otro día tuve un debate-coloquio playero y llegué a la conclusión que han sido tan fantásticas como las demás, lo que ha cambiado es mi actitud. Cogí vacaciones el lunes 29 de julio, dos días después de la apertura, me desconecté, ni periódicos, ni apenas tele, ni radio, ni internet, así que no sabía cuando era cada prueba y violé la norma de la expectativa. Ni sabía a qué hora era nada, ni lo esperaba, ni me preparaba, ni ná de ná. Cogía los partidos empezados, las pruebas ya pasadas, y así no hay forma de meterse. En la Eurocopa, por ejemplo, me lo monté mejor, respeté el ritual. Pero con Londres, no. Así no hay forma.