lobeli
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Siempre repara en lo que todos miran y nadie ve.

Trañable análisis de nuevos usos y rituales alimenticios.

Y contado en este artículo de forma breve, concisa, pildoril, no como otros que se extienden insoportablemente (yo mesmo, por un poner).

Por cierto, su magnífico blog ha vuelto a la vida. No te lo pierdas, amiga, si te gusta (soñar con) viajar.

P.S: De los últimos sitios favoritos (además de la exquisita, serena, dulce y artesana Regadera, La) me quedo con la Cafetería Mina (esquina con Antonio López, frente a la pared lateral del Museo Provincial). Tienen todo lo necesario, lo básico, en buena versión. Pero añaden un gran detalle: esas dos tortillas (one the papas y another campera’s way con su pimiento, su chorizo poco y sus cosas) diarias, hechas cada mañana, aún tibias, madreras, medianas, sin nada especial, nada de más ni de menos, ni licuadas ni pétreas, deliciosas para los que prefieren la madrileña manera del pincho (u montadito) con el café olé o el máquina descafeinado (que es mi caso por enfermo, viejo y cabrón). Lástima que vayan demasiados funcionarios de alta graduación, periodistas y otros VIPS Vaporups del entorno.

Que yo soy de los que gusta de (re)desayunar solo, callado, leyendo, despacio y sin tener que saludar a nadie, carajo.

960261_1625669817649085_4458057119393854198_n(En la imagen, la auténtica, la de ellos, que han colgado en su FCBK sobre un plato que yo tengo también en casa porque lo regaló un domingo
LA VOZ o DIARIO DE CÁDIZ, cuando los
periódicos daban de todo. Ahora sólo dan pena)

Dime los sitios tuyos para desayunar placenteramente, que me toca de guardia en el periódico y, de tanto trabajar a toda prisa, me aburro. Anda, carajo, que ya no escribes nunca. Ni yo, ya lo sé. Pero a ti qué te cuesta. Que los días festivos os da a todos por poneros a vivir y no entra nadie en internet a decir nada, mucho menos en un blorhgfs de mierda. Pero que tampoco te iba a suponer ningún sacrificio tres minutos, trapo/a.

 

 

  1. antoniodlr

    en diciembre 6th en 19:10

    Yo siempre he sido muy tortillero; pero en casa es complicado que a la hora del desayuno la haya. Por eso, cuando viajo y en el bufet del desayuno la hay, me apunto. Recuerdo, por cierto, el día que le dieron a usía el premio “Café de Levante” y nos fuimos el señor Fossati, su señora (la del señor Fossati, aclaro), la mía y yo a cenar después de aquel acto y siendo ya las tantas había tortilla en el bar de la plaza de San Agustín donde paramos. Manolo, hay tortilla, ¿te apuntas? Venga, pa los dos. Y la compartimos. Lo que una una tortilla que no lo separe un malaje.

    Y si me gusta la tortilla, ni te cuento lo que gusta el plato. Es de Picasso y del 58; de mi quinta. ¿Quién da más? Yo también junté la vajilla del Diario, pero desgraciadamente solo me quedan 2 platos hondos y uno de postre. Soy un manazas y los he ido rompiendo a lo largo de los años. Ahora solo los utilizo en grandes ocasiones. Cuando hago un risotto de boletus, u otro de chocos confitados y habas, o un guiso de papas con choco, por example. Y a la de postre, pues verás tú, no lo utilizo para el postre, sino cuando caen unos chicharrones, un ibérico de pata negra o un queso payoyo.

    Picasso no merece menos.