No seas viejuno. Si te ha recordado a un telegrama es que eres más antiguo que andar palante.
Lo que vengo a decir es que el Bar Stop ha abierto sede en la plaza de Mina. Tengo una estupenda opinión de aquel sitio amplio, fabril, con llenos crónicos, de Extramuros. Me cae simpático. Me fío. Igual que cuando una marca da nombre a todo un producto (Bimbo, Nivea), el hecho de que un establecimiento identifique a toda una zona, casi a un barrio, dice mucho de su prestigio, de su enorme popularidad. Los que viven en Cádiz saben que “El Bar Stop” no es solo un restaurante, ni una freiduría, ni un gran local donde venden pollos o sacan churros. Es un área, un vecindario, una cuadra que dirían en América Latina. “Déjame a la altura del Bar Stop” o “Vive cerca del Bar Stop” se han convertido en frases tan comunes como decir “Déjame en la Segunda Aguada” o “Vivo en la Segunda Aguada”, que (para los no familiarizados) significan lo mismo. Eso no quiere decir que este bar le guste a todo el mundo pero sí confirma que lo conoce, absolutamente, todo pichichi lugareño.
Desde luego, ese originario Bar Stop, el del cruce de caminos en Puertatierra, es de los sitios a los que iría Vicente porque va la gente. Si tienes amigos o familiares que te visitan y quieren ir a los sitios populares, los que siempre están llenos y con colas, a los que triunfan cada jornada de cada mes al margen de novedades, guías y glamoures, este es uno de los cinco básicos en Cádiz.
A mí me parece que, sin lujos, con una oferta que en esencia y apariencia es la misma que en 1973 ó 1988, no decepciona, ofrece un servicio amplísimo
(fue célebre su generoso horario matinal para los que volvían de juerga). Desde las tapas estándar a un asombroso catálogo de comida tipycal para llevar. Desde los fritos tradicionales de pescado (mira, puede decirse sin diminutivo) a uno de los mejores pollos asados de la ciudad (maridado con cava brut nature, hallazgo de Ned Beumont, sublime). Desde una ensaladilla a un café, de las tostadas al menú del almuerzo, con grandes terrazas, con sus pantallas para el fútbol y las motos, con amigos y pausa o en apresurada soledad. Sirve para un roto y para un descosido, 24 horas al día, siete días a la semana. Y es difícil que decepcione (a no ser que seas un lerdo que va a buscar Nouvelle Couisine a un enorme bar de barrio) porque es lo que viene a ser un Señor Baretto de Tutta la Vita.
Pues bien, todo eso, espero, se ofrece ahora en la Plaza de Mina. Porque la empresa, o familia (no les conozco) del Bar Stop se ha hecho con El Templete, un local de vida azarosa y propiedad en constante relevo, casi en la esquina con San José y Enrique de las Marinas.
Lo celebro porque a la Plaza de Mina le faltan toneladas de normalidad hostelera. Hay algún sitio en el que tomar café o copa, pero lo de comer medio bien, en sitio fiable, con buena relación calidad/precio (a no ser Cumbres Mayores y Piccola, en las inmediaciones) es una utopía en la zona. Ya se sabe que está en primera línea turística pero la oferta de allí me provoca siempre dudas. Ahora, con el Bar Stop (o como se llame la sucursal que abre) tengo una esperanza en mi corazoncito de usuario-cliente-consumidor.
Lo primero que han hecho es bajar el precio del café y poner churros al amanecer y en la merienda. Buen principio que ha recibido el sonoro respaldo público de Mi Señora Madre (la Merkel, un caniche a su lado) en una comparecencia pública muy seguida en todo el mundo. La ha respaldado. Obviamente, la cotización en bolsa se ha disparado cual cohete.
Ahora sólo falta que el Bar Stop del centro se decida a pegar y copiar buena parte de la cartita de tapas y raciones, incluso de comida ‘pret à porter’, de Extramuros y mi felicidad (y la de la mia mamma) será plena.
El Bar Stop, en el casco antiguo. Utopía y esplendor gadita.

en septiembre 7th en 8:35
Ante todo buenas tardes o buenas noches. El bar Stop tambien es filial de otro gran bar todoterreno: El Río Saja, donde lo mismo desayuna un narco que el presidente de la Audiencia… Porque esta justo en frente, en la cuesta de las Calesas. Buen servicio, sin aspavientos ni pretensiones. A veces, eso sí, se pueden tomar demasiadas confianzas, pero detectan rápido cuándo no son bien recibidas. Habrá que ir al templete.
en septiembre 8th en 10:34
@ Miguelitos
Me encanta verte por aquí. Enhorabuena por tu nuevo empleo, qué alegrón cuando me dijeron
¿El Río Saja es de la misma gente que el Bar Stop? ¿O quieres decir del mismo estilo?
De todas formas, la oferta, la manduca, del Stop me parece mucho más diversa y conseguida.
Abrtz