lobeli
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Ahora que hace un año, ahora que todo cobra sentido, ahora que está claro que el triste paso mereció la pena y que se mojan en chaparrones de saliva los que escupieron en vertical. Ahora, que cierran la boca los que querían cerrarlas todas, que desfilaron los necios, los que daban lecciones de lealtad sin conocer más fidelidad que a su cartera insaciable, los que no tienen más talento que la mentira, la impostura y el servilismo, los que nadie quiere ni para compartir una charla de café.

Ahora queda la evidencia, lo que iba buscando, el único motivo real: soy libre, esta página tendrá muchas o pocas visitas, pero no depende de calculadoras, trepas ni ambiciosos presuntamente legítimos, ni de una planificación trimestral, cobijo de mediocres, ni de ninguna empresa, ni se beneficia de ella, ni desaparecerá o resurgirá con ella. Quedó desligada de mis contrataciones o despidos, de ascensos o represalias. Es un juego particular, personal, aparte. Si es gratis, no tiene precio. Le cogí cariño, demasiado para que fuera algo asociado a cualquier trabajo. Costó pero ya ves dónde están los matones que lo entendieron como una agresión.

Disculpas a los terceros a los que pude causar alguna molestia. Había que hacerlo, como confirma el curso de los acontecimientos.

Buen momento de hacerle caso a Chicharonne, que me sugirió recuperar viejas entradas. Total, son vuestras y mías, de los que escribirmos o leemos. De nadie más.

¿Qué nombre le ponemos a la sección? ¿Oldies Gordies? ¿Yo tenía una casa en La Viña? ¿Archivo Expiatorio?

Foto: Tributo a Gregory House, fascinante personaje de una serie que no aguanto, transmisor de diálogos asombrosos en unas tramas insufribles. Tabla de salvación de un actor espléndido, de sólida formación teatral y melómano grande que se ha forrado para siempre. Deja una obra y, su alter ego, un lema: “Todos mienten siempre”.