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Esto de querer sacar conclusiones a cada paso tiene el riesgo de la rectificación constante, del bandazo y la confusión. Me pareció que el fin de semana de Carlinhos Brown (20 y 21 de julio), la hostelería de Cádiz supo aprovechar mejor la marea humana. Vi menos problemas pese a la muchedumbre, escuché menos quejas, apenas sentí indignación, incomprensión. Luego, me contaron algunos casos, claro, pero los creí aislados.

Sin embargo, en la Gran Regata, la sensación volvió a ser la de siempre, la de antes, la del 19 de marzo y la de tantas veces, la falta de profesionalidad y, sobre todo, la falta de actitud de los que trabajan para ayudar a los que consumen, con la indispensable viceversa. Otra vez episodios inexplicables, que pudieron solventarse con buena fe, disculpas, respeto, paciencia y, sobre todo, generosidad. Otra vez dando por hecho que el cliente no va a volver nunca así que resulta intrascendente tratarle mejor o peor, está de paso. Es guiri o esmayao local, pero no vendrá más. Y si viene a menudo, tengo confianza. Puedo putearle a modo.

En la tierra de la picardía, la desconfianza es ley. El que cree que va a ser víctima de cualquier abuso, atropello, grosería o incumplimiento por parte del cliente dispara primero su cañón de ordinariez y “asínnmismo”, para no quedar de tonto. Con la falta que nos hacen los tontos, los honrados e idealistas en este templo mestizo de la gente que viene de vuelta. Ojalá hubiera más que van.

He sido testigo de episodios tristes (no me ocurrieron a mí, espero que los relaten los protagonistas) en El Beato y en La Barrica, que no lleva ni medio año frente a La Catedral. También tuvieron un detalle muy feo conmigo y mi pequeña familia en el BarraSiete (ya os lo contaré, pero al final tengo que darles la razón a los que me la quitaban).

Más allá de casos concretos, lo peor es el regreso a la sensación general: Creemos que todo el mundo vale para la hostelería (eso parece pensar Ismael Beiro de sí mismo y sus trabajadores en La Barrica), que es un oficio temporal mientras llega el que merecen los que parecen sufrirlo, que prever es perder, escasea la vocación, a ratos parece que también la educación y, sobre todo, la colaboración.

Luego está la cita en sí, la Gran Regata, que me pareció reiterativa por un problema de edad y siesez. Reconozco que es un lujo visual para los niños y los que la descubren por vez primera. En una ciudad en la que todo cada vez es peor, parece un prodigio y, a ratos, con buen uso, puede serlo. Luego está la huelga de basuras que la rodeó. Qué bien funcionó el sistema. Los que mandan apretaron la tecla y decidieron difundir, con sus pregoneros a sueldo, que la protesta era un plan perverso de los malignos trabajadores millonarios para cobrar más. La gente, con disciplina y rapidez sorprendentes, no se preguntó nada más, se lo tragó crudo y sin picos, no quiso saber que la subida estaba firmada por ambas partes hace cuatro años y se les ha hurtado a los que la reclamaban con la ley en la mano. Pruebe usted a decirle al banco que no le va a pagar la mensualidad de la hipoteca completa, “porque la situación económica general se ha deteriorado mucho en los últimos años”. Le dirán que lo firmó. Pero eso sólo vale para unos, a veces, al parecer.

En fin, de noche todos los gatos son funcionarios menos yo y los míos. Que jodan a todo el mundo que se lo merecen todos por abusones, por lo de vivir y las posibilidades, toda eso que nos han colado. Como siempre, el sabio Ulyfox lo cuenta mejor aquí, que para eso tiene el talento de fundir sutileza y sensatez.

FOTO DE FRANCIS JIMÉNEZ (The Quiet Man)

  1. Eulogio García

    en agosto 7th en 15:10

    Don José… lo del Beato, es esperable.. anda la cosa que no sabe si deja los hábitos o cambia de convento -se oye que para el Pópulo-.
    La Barrica, poco puedo decir; salvo que ha tomado -con permiso creo- la calle Cobos toda para él. Y del Barra Siete, ya le comenté. Había ido tres, y tras la la lectura de algunas de sus incursiones, le iba a dar la cuarta. Pero creo que me la evito. Buen provecho.

  2. abel

    en agosto 7th en 20:02

    Le moleste a quien le moleste, fundamentalmente a HORECA, la hostelería gaditana está en el más bajo de los niveles posibles. Siguen perdonándote la vida mientras te manchan con un plato chorreando aceite, no te parten el vaso en la cara cuando les dices que está sucio, por que les das pena…, pero luego te clavan sin anestesia. Ya lo dice mi hermano el segundo, los peores camareros están en Cádiz, y yo añado, y los peores hosteleros, pues si el dueño quisiera esto cambiaba, pero…
    No hay que ir muy lejos, seis días en el vecino y “pobre” Portugal, y la comparación es odiosa: servicio correcto, cuidadoso, productos de calidad y precios más competitivos.

  3. Avenger

    en agosto 8th en 11:00

    Estoy de acuerdo con Vd. el “diletantismo hostelero” es enorme aquí en Cádiz. Con La Barrica, pasa como muchos negocios de “famosos”, al final ruina, y arruinando negocios y lugares (a mi me parece privilegiado el que ocupa, para hacer algo mil veces mejor de lo que hay). En relación al tema del post, esos días, en previsión a “males mayores”, evitamos salir, pero bueno había que ver el ambiente (mejorable como casi siempre, pero esto es otro cantar). Y como dice en su atinado post, decepcionaron hasta los que no te imaginas. Mal comienzo en La Favorita, mesas llenas pero sin atender, un único camarero (más predispuesto a la charla y posturitas, que al trabajo) la gente se levantaba tras al menos 10-20 minutos de espera paciente (no vi algaradas ni malos modos, y eso que el camarero atendía casi desde lo “virtual” y con modales francamente mejorables). No obstante, nos atendió, pedimos dos cervezas, tuvimos suerte solo tardó 15 minutos; lo peor es que le pedimos una carta, que nos entregó pero al poner las cervezas, nos suelta que no hay tapas, que desde hace dos horas, no hay nada y la cocina cerrada. Nos tomamos las cervezas, rápido y nos fuimos. Una decepción, pues La Favorita siempre nos ha gustado, pero ese día, mal, muy mal, todo el mundo, se iba de las mesas, que estaban sin recoger y se iban sin ser atendidos. En nuestro caso, nos tomamos la consumición, pero hubiera sido correcto que nos hubieran advertido de que no servían tapas, nos hubiéramos ido antes. Como el hambre azuzaba, lo seguimos intentando en El Pópulo; en La Sidrería, con algo de suerte, pudimos cenar, algo, pero la atención fue un poco descuidada, y con pinta de “estar hartos”, y de que terminara todo ya. Lo puedo entender, así estoy muchas veces en mi trabajo, pero no me puedo permitir el lujo de exteriorizarlo, so pena de que me lleve un soberano batacazo. En fin, lo de siempre: oportunidades perdidas, tiempo que no se recupera, imagen que es muy difícil de lavar, y todo esto sin darnos cuenta que como dice Abel en su comentario, con respecto a otras zonas, la comparación es odiosa, y por supuesto, para mal nuestro. Una pena. Un fuerte abrazo.
    Quedo pendiente de sus noticias.

  4. J M Devis

    en agosto 8th en 17:54

    Efecivamente, este problema es un mal que se extiende por la hostelería gaditana cada vez que tenemos un evento extraordinario.
    Yo solamente conozco dos barras en Cádiz donde la profesionalidad de hostelero y profesionales siempre está a la altura: La barra del Faro y la de La Marea.
    Imaginan ustedes la posibilidad de que en cualquira de estos dos establecimientos les dijeran que no hay nada para tapear, que se les ha terminado todo.
    ¡¡¡Imposible¡¡¡¡

  5. ana

    en agosto 8th en 21:06

    A ver, de acuerdo que todo es francamente mejorable, que se nos van las mejores y que la actitud de algunos (más de los deseables) camareros/dueños es pa darles hasta en la partida de nacimiento. Que parece que lo de ser camarero es un cajón desastre para el que no tiene oficio ni beneficio y no la profesión dura y dedicada que realmente es… Pero lo que tampoco podemos pretender es, en un evento como ese, en el que todo estaba concentrado en un punto, querer comer todos al lado de la puerta del muelle.
    Nosotros bajamos el viernes por la tarde. Cuando salimos del muelle, con ganas de cenar, nos acercamos a nuestro sitio favorito en los alrededores (no hace falta decir cuál es, no?) sin muchas pretensiones, porque yo, salvo carnavales, no he visto más gente en la calle y más ganas de fiesta. Efectivamente, estaba hasta los topes, con lo que nos dimos la media vuelta y terminamos cenando en El Mentidero, sentados en una terraza fantástica, donde nos atendieron estupenda y rápidamente, y donde pasamos un rato de lo más agradable. No siempre se puede aparcar en la puerta, y prefiero dar un paseo antes que ponerme a la cola por pillar dos taburetes en un sitio donde los camareros ya están saturados y sudando como pollos.

  6. Lovely

    en agosto 8th en 22:05

    @ Abel

    Sabe usted que he sido buenista hasta el zapaterismo (es decir, hasta la memez) con lo de exagerar lo bueno e ignorar lo que no, pero hace ya muchos meses que comparto su opinión y la de tantos, demasiados, en demasiadas ocasiones, para pensar que esa crítica generalizada es injusta o desmedida. Como dijo aquel comandante cuando volaba tan alto, tenemos un problema. Buscar excusas y negar evidencias, creo, sólo agrava y prolonga. Y cada vez que uno viaja (incluso por la provincia) lo compruebas. A mí me pasó en la ‘paupérrima’ Grecia, hasta con octogenarias defendiéndose en inglés con una sonrisa de generosa colaboración, con un respeto que rivalizaba al que todo el mundo le dedicaba. Por cierto, tampoco quiero ver a octogenarios trabajando en mi ciudad. Es por poner un ejemplo extremo.

  7. Lovely

    en agosto 8th en 22:10

    @ Avenger

    Es verdad que son días complicados, que hasta los sitios donde siempre hemos estado bien sufren un riesgo de colapso grande. Pero yo lo que reclamo es actitud, buena voluntad, paciencia. Si estás solo, qué menos que no pararte a charlar y posturear. Si se te acaba todo ¿tanto costaba preverlo preparando tres tapas frías para ofrecerlas con una sonrisa después de pedir disculpas porque no queda nada de la carta? A mí me bastaría con eso para entender, para comprender y ponerme del otro lado. Lo que lamento es la mala actitud, la mala respuesta al que protesta por esperar una hora las bebidas, evitar la mirada de los clientes, negarle mesas libres, cerrar enseguida porque ya has cubierto o te quieres largar, no entenderte con alguien que no habla tu idioma siquiera con gestos bienintencionados… Generosidad, confianza, paciencia, perseverancia. Empiezo a pensar que en nuestro microclima, nuestra microcultura (a riesgo de catetez creo que el problema es sobre todo local, no provincial) estas actitudes son completamente minoritarias.

    Aquí tiene mis noticias ¿Cuándo? ¿Dónde?

  8. Lovely

    en agosto 8th en 22:16

    @ Devis

    Yo discrepo de uno de los dos sitios. En La Marea he tenido experiencias estupendas y otras desagradables. Lo del Faro lo comparto, pero al margen de eso, estamos de acuerdo. No puede ser que en los momentos de pico (Carnaval, Semana Santa, grandes convocatorias, agosto…) haya solo tres sitios que nos parezcan realmente fiables, infalibles, en una ciudad que pretende ser turística. El objetivo debería ser multiplicar ese número por cinco, por diez. Pero llevamos años hablándolo (cada uno en su entorno) y no hay avance. A ratos, parece que lo contrario.

  9. Lovely

    en agosto 9th en 16:13

    @ Ana

    Como estamos de acuerdo en lo principal, pues es cuestión de matices. Yo tampoco estoy con los que quieren aparcar en la puerta ni tapear estupendamente en el meollo de las fiestas. El problema es que me pasa cada vez más, en distintos momentos, y cerca o lejos del epicentro del movidón. Aún así, no discuto que nunca se puede generalizar, que siempre hay buenas experiencias. El problema, para mí, es que cada vez el porcentaje es menor. Los clientes maleducados o hiperexigentes me merecen el mismo rechazo que los trabajadores maleducados o hiperdejados.

    Bess.

  10. Moral

    en agosto 28th en 4:57

    Buenas noches esto toca un poco pk gran parte de eso es mentira..con perdon me doy por aludido referente a ciertas zonas de lo bares donde habeis mencionado habeis probado con ir al populo o catedral dps de la regata?habeis visto o oido k en cateddral en la barrica no se cerro cocina hasta las 3 de la mañana y se cerro puertas a las 5 como estipulaban los horarios…si los camreros segun ustedes no tenemos nivel..que hay k hacer para tener nivel en CADIZ segun ustedes yo soy camarero de La barrica hablo 3 idiomas y intento siempre ser amable lo k no le voy a poner una tapa o una bebida cuadno ustede kiera y a la hora k kieras tb tenemos derecho adecansar y tenemos unos horarios dps de la regata la barrica literalmente casi todos el personal sale contento el 70% de loa gente me mojaria y diria k sale contento kien no desde aki pedir perdon y a seguir currando otra no queda nos vemos en CALLE PELOTA Nº2

  11. roberto

    en agosto 30th en 1:11

    buenas noches, comentaros mi experiencia, cada cual evidentemente cuenta como le va, deciros que me refiero a la barrica, yo fui a tapear antes de la gran regata y a raiz de la primera vez me gusto y ademas muchisimo, y por el personal, la verdad me parecio bastante bien, simpaticos, educados y atentos y por supuesto que me pase por alli en la gran regata y aunque tube que esperar para poder sentarme en una de las barricas que tienen en la calle, por lo demas es evidente que ante tanta aglomeracion de gente tubiera que esperar un poca mas de lo normal de un dia cualquiera, mi experiencia en la barrica la verdad, es de bastante buena. un saludo

  12. Lovely

    en septiembre 8th en 9:26

    @ Moral

    Bueno, quien usted sea, le voy a contar algo. Durante este verano, a este blog han llegado varios comentarios insultantes o de tono intolerable firmados por anónimos trolls. TODOS hacían referencia a La Barrica y la defendían. Por supuesto, los mandé a la ciberpapelera intergaláctica. Publico este porque me parece que tiene un tono correcto y sirve de ejemplo.

    No sé qué ha pasado. Hice un comentario sobre ese sitio, entre otros, y tengo pendiente de publicar un texto de un amigo que tuvo una mala experiencia. Me hago responsable tanto de mi comentario como de lo que publique de mi colega, por supuesto identificadísimo. En ninguno de ambos textos habrá un insulto.

    Dicho esto, has tomado por lo personal un comentario general. Es como si alguien habla del periodismo en Cádiz o del comercio, y yo me apropio de todas las críticas o creo que están dirigidas a mi familia que tiene una tienda. Error. Primero, generalizar es de lerdos y nadie cabal lo hace. Lo que se dice es que una parte, puede que ni mayoritaria pero en mi opinión sí preocupante, de los que trabajan en hostelería tienen a veces problemas de actitud que repercuten en los clientes. No de aptitud, no le pregunto a nadie sus títulos ni si habla idiomas (muy deseable y convenientes) pero comprenderá usted que tengo derecho a molestarme si no me atiende en 45 minutos, si me hace una gracia que no deseo o si me suelta una fresca.

    Nadie, al menos yo, duda de que hay momentos de afluencia masiva muy difíciles de solventar y me precio de ser un cliente comprensivo, colaborador. Eso sí, me cabreo cuando veo que el que trabaja no me devuelve el mismo trato.

    Hace unas semanas estuvimos en un debate, un centenar de personas, en la Universidad, sobre hostelería, y la inmensa mayoría estaba en la idea de que la gente joven, esa que habla idiomas, la que llega ahora, tiene por lo común una actitud mejor que los veteranos reveníos de vuelta que ya pasan de todo. Eso sí, entre los nuevos también hay un grave problema de falta de vocación, de provisionalidad, de “esto es un curro para unos meses”.

    Todo esto no se refiere solo a usted ni solo a La Barrica pero, según algunos testimonios de gente de la que me fío porque conozco su nombre, porque me escribieron antes con honestidad o porque le miro a la cara (algo que no puedo hacer con los trolls y anónimos) TAMBIÉN le incluye a usted y a LA BARRICA.

    Y una cosa, de boicots y campañitas entre amigos para que manden mensajes tengo yo el culo pelado. Los que están al otro lado de esta, mi barra, no los van a ver y en este, mi bar, los que están fuera de la barra, hablando, son la prioridad absoluta.

  13. Lovely

    en septiembre 8th en 9:34

    @ Roberto

    Celebro su buena experiencia. Para mí, los testimonios positivos pesan lo mismo que los negativos, lo que pesa la opinión de una sola persona, con todas las casualidades, prejuicios o carencias que cada uno de nosotros arrastramos.

    Por lo demás, véase el comentario remitido a Moral.

  14. roberto

    en septiembre 9th en 2:45

    @ lovely

    buenas noches, para mi los testimonios, no significan bada, para testimonio cuando yo este presente y asi pienso que deberian de actuar todo el mundo, no por loque me digan o me entere asi reaccionare. Yo si les vale de informacion no me dedico a la hosteleria, pero si estoy cara al publico, y no se puede catalogar a una persona o a un lugar, por un momento puntual o una accion en concreto. y basandonos en concreto de este lugar del que hablais “la barrica” y me vuelvo a reiterar, bajo mi testimonio, he estado cuando se celebro la gran regata y ante tal avalancha y multitud de gente puede ser normal que les pillara el toro, he vuelto a ir en varias ocasiones y tanto el trato como el servicio, me agradan.lo que hay que hacer es hablar o comentar experiencias vividas y no recomentar casos ocurridos a terceras personas, por que como les digo, no todos somos iguales y hay clientes que no merecen ser bien atendidos. y aun digo mas, al ser gratis hablar, muchas veces hay comentarios que van en direccion a tirar por los suelos a locales ya que jode mucho y parece mentira, que como esta la cosa, haya personas interesadas en joder negocios, por opiniones de otros, sin pararse a pensar que por ese buen funcionamiento hay personas llevandose un sueldo para su casa.
    un saludo

  15. Lovely

    en septiembre 9th en 17:42

    @ Roberto

    Para mí, los testimonios de la gente de la que me fío, a la que conozco, con nombre y cara o a través de esta página, no cobardes anónimos de internet, sí que valen. Para ti no, pues ambas opiniones son legítimas.

    Estoy de acuerdo en lo que dices, he comprobado, muy poco en este blog y en otros, que hay gente del negocio que organiza campañas pro y anti locales, o críticos que se creen con capacidad de hundir o levantar negocios. No me doy por aludido por lo que dices. En este blog se comentan experiencias personales propias o de gente que (no es tu caso) conozco, o al menos respeto porque ya le he publicado comentarios anteriores en los que no veo mala intención, intereses oscuros ni, mucho menos, insultos. Se me ha podido colar alguno, pero me lo pienso bien antes de pulsar la tecla de aprobar o tirar, te lo aseguro.

    Mira, tengo una regla, si llegan comentarios que son anonimato+ataque a un local, no los publico. Si conozco al autor y me fio de él absolutamente, caso de La Barrica, los publico aunque sean críticos siempre que sean respetuosos. Si no conozco de nada al autor y es un halago que me parece razonable o un comentario que me parece positivo, amable o con humor, también sale. Pero anónimo+rajada gratuita o sospechosa con malos modos, no, ni de coña. Incluyendo los que tengo que tirar porque desde el anonimato rajan de otro comentario, o de su autor, de este blog o de lo que sea.

    Esas son mis reglas porque se supone que esta es mi casa y la de unos cuantos amigos más, modero los comentarios y me hago responsable de lo que sale y de lo que no. Al que no le guste, por supuesto, que no venga, que no lea. Como comprenderás, no gano ni pierdo nada si hay 50 o 50.000 lectores, es gratis. Ni siquiera lo sé.

    Te recuerdo que este blog no tiene publicidad, no está ligado a empresa alguna, es amateur, libre, un hobbie para intercambiar opiniones entre particulares. No hay empresarios hosteleros entre mis amigos, había uno y cerró. Y, te reitero, conozco a casi todos los autores de comentarios y, a los que no, los respeto poque se lo han ganado con opiniones respetuosas.

    Yo también he trabajado cara al público y sé que, por cuestión matemática, hay miles de idiotas fuera de los mostradores y unos pocos dentro, sé que hay mucha mala educación entre la clientela, sé que es mentira que el cliente siempre tiene la razón, de hecho soy uno de los que piensa que hay que ayudar y tratar de comprender al que trabaja. Si te hubieras molestado en leer más entradas de este blog, o de su predecesor, lo habrías comprobado. Si de algo pecamos mis amigos y yo aquí es de blandos, de condescendientes, de alabar lo positivo y pasar de lo negativo. A veces algo nos llama la atención, por negativo, y lo contamos. Mantengo que en la hostelería de Cádiz capital se han instalado unas actitudes irrespetuosas para el cliente en un porcentaje de locales demasiado alto. Es mi parecer. En paz.

    Así que, sinceramente, no sé de lo que hablas.

    Creo que ha sido una explicación muy extensa y respetuosa, ojalá que razonada, para un asunto que ya me aburre, he tenido que tirar este verano varios comentarios insultantes ligados con La Barrica y estoy convencido de que no se ha publicado nada que lo justifique. No sé qué le ha contado qué a quién, pero ha mentido.

    Así que hasta aquí llegamos. Punto y final al asunto.

    Un saludo y gracias.

  16. roberto

    en septiembre 16th en 2:49

    @ lovely
    Buenas noches, simplemente comentarle que mis comentarios al respecto, es por que sinceramente me duele bastante que se catalogue a unas personas o a un lugar por un caso concreto y puntual, creo que no se debe de hacer una valoracion por una sola visita a un local y menos en esas circunstancias de aglomeracion y afluecian de gente, pero comentarles que respecto al local del que hablamos “La Barrica” tanto yo como conocidos y compañeros que hemos estado y ademas varias veces y por separados, coincidimos en que hay un buen trato y un servicio razonablemente bueno, asi como una magnifica relacion calidad-precio en sus productos.
    Lo que si estoy totalmente de acuerdo con usted, es que aqui en Cadiz en la gran mayoria, deja mucho que desear la profesionalidad del personal de hosteleria.
    Un saludo