Ya sé que no son los únicos. Es más, casi todos los negocios de Cádiz, por hablar de aquí, intentarán (¿cuánto?) no repercutir en los consumidores la subida del IVA, la que nunca iba a ser, la criticada en la oposición. Mis padres, comerciantes del casco antiguo, hacen lo mismo, mantienen sus precios (irrisorios) con los que sus márgenes para sobrevivir, ya extremadamente tiesos, se estrechan.
Pero sirva este cartel de Pay-Pay (sitio ejemplar y admirable, adorable y siempre revisitable desde hace mucho tiempo por muchos motivos), como representación general para mandar un inservible abrazo tembloroso a todos ellos. ¿Cuánto resistirán? ¿Cuántos caerán este otoño? ¿Y en 2013?. Esta mañana, en un voltio laboral por Cádiz, he visto ya cerrados la taberna Los Apóstoles, en la Cuesta de las Calesas (que intentó de todo, que amplió la oferta hasta el extremo, donde una vez fueron muy amables con el Kukaratxa Pack de Arizona), y la pizzería de Enrique de las Marinas, muy alabada por Ulyfox, que de sabores del Mediterráneo sabe más que Cousteau.
Y los que caerán. Esta mañana me he fijado en tres locales del centro. Sumaban un cliente, con un café. En uno de ellos, en la calle San Francisco, un camarero (¿propietario?) movía la cabeza en la terraza, brazos cruzados, labio inferior mordido, sólo le faltaba gritar: “Entrad, cabrones”.
Cada vez menos dinero en el bolsillo de casi todos (y mucho más en el de unos poquérrimos), cada vez más seres asustados, y los que ya lo estaban, con más miedo, cada vez más temor a gastar (¿y si le hace falta a los míos para comer en marzo?) incluso en los que aún trabajan. Los demás, hacinados en el clavo ardiendo, o en caída libre. Así la rueda sigue girando a la inversa, contra nosotros, escupiendo barro. Y, seamos sinceros, ni sabemos cómo, ni esperamos, invertir su giro en los próximos meses. Como dijo el otro día un maestro de periodistas (alguno queda con dignidad) “el capitalismo salvaje está experimentando la economía de consumo sin consumidores”.
A ver cómo acaba. Yo sólo sé que ni mis padres, ni el Pay-Pay, ni otros mil, se forraron, ni vivieron por encima de sus posibilidades, ni se endeudaron, ni trapichearon con compras-ventas, ni se pegaron lujos. Que todo ese discurso sordo de que nos lo merecemos por vagos y derrochones es una gran mentira.
Más aún, una infamia que merece más una amenaza que una respuesta.
Winter is coming.
P.S: Hablo del pequeño comercio de verdad, no de los especuladores con tiendas ‘de toda la vida’ que alquilan locales a precios millonarios a grandes cadenas tras llorar en público por la “pérdida de la tradición”, que consiste en que su padre le dejó la tienda, se lo han pulido todo y ahora siguen mangando vía arrendataria. Esos que claman contra la “chusma” de Cádiz que ya no sabe valorar sus negocios. Esos que se quedaron con todos los locales de alrededor de El Corte Inglés, los que tienen media calle Columela y tres cuartos del Palillero, o de Ancha. Esos, tanta paz llevan como descanso dejan. Aunque también pagan muchos empleados, representantes o transportistas inocentes, cumplidores y currantes, que los hay. Muchos.


en septiembre 6th en 22:22
Al parecer van a cerrar algunos comercios del casco antiguo de Cádiz: zapaterías, ropa, etc.; en Sevilla, a la vuelta, encontré muchos locales del centro ya vacíos, para alquilar o vender. Hoy he visto restaurantes que sacan mesas a sus terrazas para el tapeo (buena reconversión). Y mi peluquera, dice que no me cobrará el gran aumento de IVA (del 8 al 23%) mientras pueda…. todo muy chungo querido L’Obeli.
en septiembre 8th en 10:17
@ Charo
Muy, muy chungo, Charo. Ya sé que no adelantamos nada contribuyendo a la interminable conversación triste y pesimista pero creo que ninguno de nosotros dudamos de que veremos MUCHOS, MUCHOS locales cerrar este otoño-invierno-primavera.