Aunque la música era lo esencial, no íbamos a llegar al concierto de Springsteen en ayunas. Así que nos dejamos llevar. Paseo bajo el jierro candente que llovía en Sevilla las 15 horas, por el centro, la Feria del Libro desierta, incluso los poetas, desde las contraportadas y los lomos pedían un manguerazo por caridad.
Y así, paseando, encontramos La Azotea. En la planta baja, a ras de calle. Recordamos que Miguel y Miguel Ángel, entre otros, la habían incluido en sus listados. Elénix me la había mencionado así que, padentro. Local cuadrado, lleno, plan diseño, con predominante color corinto, metal, mobiliario bien, lamparones (entendidos como lámparas grandes) pero sin recarga. En la calle Zaragoza nº5, a unos metros de la Taberna del Alabardero, en la acera opuesta, hacia Plaza de Armas, digamos. Es un local de una cadena de tres. El más conocido, el originario, me cuentan, es el de Jesús del Gran Poder. Además, tienen tiendas de vinos y chacinas deli, en plan nueva abacería, donde también se puede picar algo. A raiz del triunfo han abierto el de Zaragoza, el que visitamos WiFi&Me.
Aunque se anuncian como “cocina de altura” y esos lemas los carga el diablo de las expectativas, no resultó ridícula esta experiencia comparada con la frase. Muchas
pizarras con sugerencias (por bloques, como una de mariscos, además de la de vinos y la del día). Me gustó mucho. Agradezco la sugerencia. Para entendermos, pertenece al mundo de cocina Ikea (Gorda, 33, El Beato, Shows…) donde prima la estética, el ambiente suele ser treintañero, todo se presenta como fácil, ecléctico y en platos decorados con formas de rectángulos imposibles. Pero bajo toda esa apariencia, la esencia es que todo estaba mucho más que rico. Nos pareció una gran versión de este tipo de locales, probablemente por el añadido de la materia prima, la buena elaboración y la atención.
Mención de honor para el arroz ibérico, con aviso de leve espera de 15 minutos que mereció la pena, con el grano tan entero que casi crujía y la espléndida mezcla de ternera y verdura. Mucho movimiento y gran servicio, con su punto de nervio, pendiente a todo. Vimos detalles de amabilidad con mucha gente que llegó. La normalidad convertida en hallazgo. Asombrosamente, ni una mujer entre los que atendían. La única, en la cocina. Afortunadamente, después de comprobar el resultado. También probamos un tartar de salmón (correcto para mí, maravilloso para mi chica) y una generosa ración de navajas con habitas con salsa de hierbabuena (la opinión, justo al revés). El postre, una capa de bizcocho casero ardiendo sobre frutas (cítricos y melocotón) con crema, nos sorprendió para bien.
Por poner pequeñas pegas constructivas, la generosa y divertida propuesta de vinos, con gran protagonismo para los andaluces, como debe ser, nos deparó un minichasco. Pedir casi 4 lerus por cada copa de Paco&Lola es un pelín excesivo. A estas alturas del telefilm, cuando casi todos buscamos por internet, que la web no esté activa ni tenga contenidos tampoco tiene mucha explicación.
Si vas por Sevilla, con las sugerencias que nos han enviado bajo el brazo, es una opción. Si es el nivel medio de todos los locales recomendados, esa guía es para comérsela de la A a la Z.

en mayo 15th en 14:45
Lo conozco, he estado en un par de ocasiones y es verdad que merece la pena…lo que no lo merece es ni el Paco ni la Lola!!
en mayo 16th en 10:00
@ Guillermo
Te honra que te duela. Qué me gusta la gente con sangre!!!
en mayo 16th en 22:18
Estuve hace unos días, el que está en la calle Jesús del Gran Poder. No está mal, la materia prima es buena y los mariscos también. Pedimos unas coquinas con alcachofitas salteadas, muy ricas un contraste diferente unas ostras y unas croquetas.
De vino un Matsu el viejo, de Toro (que es mi debilidad), en muy pocos sitios te lo ponen por copas a 4€, no está mal teniendo en cuenta que la botella está a unos 25€, es un precio más o menos normal.
En cambio Paco &Lola, si me parece caro, ya que el precio de la botella es la mitad, no me gusta mucho este vino, prefiero un verdejo.
Mi querido amigo elegiste un día para venir a Sevilla de los más calurosos. Claro que por el Jefe, merece la pena pasar calor, frio o lo que sea.