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Tiene peligro escribir en caliente, lo he comprobado. Pero es una mierda escribir en frío. Acabo de llegar de la inauguración de La Candela, un bar de tapas (casa de comidas se denominan en la puerta con adorable tino) y tengo la pretenciosa sensación de ser el remedo paleto, versión gastrónomo impostado, de aquel cronista que vio a Bruce Springsteen con 16 años en un concurso de pueblo y tituló “he visto el futuro del rock’n roll”. Creo que he visto el porvenir de la hostelería gaditana. Un prodigio de taberna sin artilugios pero con alma, sin pamplinas pero seductora hasta hacerte perder la cabeza. El riesgo al ridículo por halago siempre es alto pero, luego, uno recuerda que nadie lee nada y que, si lo hace, olvida al instante. Que si la alabanza fue excesiva, nadie reprochará. Si fue certera, tampoco.

Es un nuevo bar de tapas, de horario continuo, del desayuno a la cena, en el centro, en la esquina de la calle donde nacieron mi sol y mi luna, la de la Clínica de la Salud (Salute per noi) pero no hacia el Palillero, en Feduchy, 3. Uno de tantos que abren podríamos pensar. Pero, admito que bebido, creo que no. Es un sitio que tiene la belleza de la verdad, la confortable complejidad de lo sencillo y el sabor de lo artesano. Cada detalle está, más que pensado, querido y vivido. Los ves y, como posos del café, te cuentan que hay meses de conversación, de cariño, de ese desvelo propio del que cocina: ¿crees que les gustará?. Todo a mano. Lo opuesto a Ikea. Años de sueños, kilowatios de ilusión, millas de experiencia vital, de preferencia más que de gusto. Servilleteros con vinilos de 45 rpm, doblados. Taburetes hechos con llantas de camiones. Carta con papel de estraza. Cada cojín es un mundo. Cada rincón, una sorpresa. Una radio de los años 40, una esquina. El revés de la puerta del servicio lleno de leyendas escritas a tiza como “no te mires en el espejo, mañana nadie recordará lo guapa que estabas”. Si no te gusta, ahí está la tiza para que añadas otra.

No sé qué recordarán los demás, pero yo no olvidaré lo hermoso (más allá de lo estético) de ese cuadrilátero que afortunadamente han plantado en mitad de la vieja y decrépita Gades. Las paredes están cubiertas con unas mullidas bancas adosadas que esperan mesas. La barra es contundente. Los techos, altos. Sorprende que sea tan acogedor (hasta se intuye una inexistente chimenea) cuando los techos son de un aspecto industrial, con tubos y metal. Minimalismo blandito. Detalles pop que te hacen sentir en una especie de buhardilla a ras de calle.

Tiene vida, un clima propio, abres la puerta y te sientes la Alicia de Carroll sin pederastia, cambias de dimensión. La comida importará, claro. En la inauguración sólo pude probar una tosta de morcilla deliciosa y una brocheta de pollo de asombrosa limpieza, cual cacha de majorette, ligeramente rebozada y con un langostino de regalo. Tan sabroso como pueda ser el mejor pollo. También un chupito de postre, nata con un ligero toque de manzana verde que resume, por sutileza y elegancia, lo que me pareció el sitio.

Hubo mucho más, pero no lo probé porque aún trabajo en un periódico y llegué tarde.

Todo esto es el sueño de Carmen y Víctor. Ella, ofreciendo delicias, y él, a los fogones, formado en la excelsa Escuela de Hostelería del Carmen. Han recorrido ciudades de Inglaterra, Alemania, Francia, Estados Unidos y China. Con lo que trabajaron, ahorraron y ahora ¡han comprado! el local de Feduchy, lo han arreglado durante dos años y EL PRÓXIMO MARTES 23 DE OCTUBRE lo abren al público. Han ganado dinero y han decido volver a jugárselo todo a tu opinión, juntos, sin traicionarse un segundo la ilusión. ¿Has escuchado una historia de amor más hermosa últimamente?

En la carta ofrecen de todo: pulpo, tempura (mi niña tiene que ir porque adora la verdura en tempura), retinto, tostas, pescado, cócteles, café, té, música, poesía, presentaciones, vinos por copas escritos en una severa columna, no en pizarra. Todo artesanía. No te miento, apenas he probado su cocina, puedes tener (tengo) todas las reservas posibles sobre las recetas y la preparación, pero en personas que son capaces de empapar cada detalle de cariño indisimulable, confío. Porque la cocina es amor, es intención de agradar, de gustar y de querer. Como decorar.

Por eso, he salido de allí pensando lo mismo que cuando veo una película que me conmueve, cuando leo una novela que me hace sonreir o llorar solo, como los locos, con esas ganas infantiles de decirle a los que quiero alegrar que no se lo pierdan, que vayan, que eso no puede ser sólo para mí.

Me he acordado de esos que huelen la esencia entre la apariencia, de los que adoran los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles como pompas de jabón, me han entrado ganas de llamar a WiFi, que la llevaré, pero también a Carmela Silva y a su sieso, a Partidario y Partidaria, a Fox y Pe, Ampharou y Tarradellas, a Luis y Maribel, a Pichili con Pichila, a Dovie con Obama, a Q, a Toni Muñoz y Rose, a Cap y Kek, a Eva y Cris, a Mon y todos los Massis del mundo, a Fellini, a los foteros que adoro, a Natalia (detectora de lo entrañable), a Nan y Montuno, a Chabal y Chabala, a Chicharonne y Hanky, mi médico de cabecera floreada, a Porrano, a Gafa y señora, a los cucarachas y sus parientas, a Antoniodlr, a Juan, a Rosa y Alfa, a todos los que quiero de verdad (o ciberaprecio de veras) y ahora no recuerdo por el licor, a los hosteleros y empresarios a los que admiro (mu pocos). A todos, para preguntarles con pueril sonrisa boba: ¿te gusta tanto como a mí?

Ya llegará la respuesta, no temo, no sería la primera vez que me mandan a tomar por culo, pero mientras contestan tengo la tentación de pedirles a todos esos aquello de La Faraona: Si me queréis irse (pallá, pa La Candela). Luego pensé que a mí me quieren diez o doce seres humanos y bien servido voy, no pido más (ni menos). Corregí y pensé que mejor decirles: Si les queréis, irse (pallá) pero luego caí en la cuenta de que no tienen por qué querer a Victor y Carmen, la joven pareja que ha abierto este bache de pasión. No les conocen (ni yo) y los buenos deseos que les demos son los mismos que merecen todos los que abren un negocio ahora, ni más ni menos.

Así que la única petición posible al que lea es “si te quieres, ve”.

Prueba, refríegate y dime. Puede que me equivoque pero, quésquierequetediga, ahora mismo creo que no.

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Las dos fotos inferiores, las buenas, son gentileza del gentil BENJAMÍN COLSA.

La Candela. Feduchy 3. Cádiz. Teléfono 661 081 052.

[email protected]

[email protected]

  1. BENJAMIN

    en octubre 20th en 3:40

    “Es un sitio que tiene la belleza de la verdad, la adorable complejidad de lo sencillo y el sabor de lo artesano”…Yo podré decir…como el que en su momento disfrutó del concierto de Bruce en Sevilla…..estuvimos allí…. el día de su inauguración.. y compartimos las alegrías y las lágrimas de emoción de Carmen y Victor al ver su sueño convertido en realidad…larga vida al drinkteam..

  2. Lovely

    en octubre 20th en 3:42

    @ Benjamín

    Larga vida a los internautas trasnochadores. Qué buen rato. Qué buena gente allí. Qué buena pinta (ajolarr)

  3. Tubalillo.

    en octubre 20th en 10:27

    Al mejor estilo de Faulkner, William, que me gustan los escritores malditos, ni vayas ni te lo pierdas, lo dejas a su elección, clara sintonía de novela, desarrapada, triste pero que te da derecho a pensar¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

  4. Adela

    en octubre 20th en 12:28

    Te digo por experiencia que los halagos vertidos y revertidos en esta pareja y en La Candela les harán felices y nos harán comer perdices, porque ni te imaginas lo que a uno le pasa cuando te lees aquí. Subidón.

    A los demás, pues unas ganas locas de hacerte caso. Y como deseo de despedida, a Victor y Carmen que lo disfruten.

    De una veterana que amó y disfrutó de su local y de los que por allí pasaron.

  5. Alfa

    en octubre 20th en 13:07

    Gracias amigo, me he sentido como si compartiéramos un rato en este prometedor lugar. Les deseo sinceramente todo la suerte del mundo y muchísimo ánimo, que no les falte ningún día.

  6. lacandela

    en octubre 20th en 14:35

    Has conseguido emocionarnos, os esperamos con todo el cariño a ti, tu sol y tu luna, gracias de corazón

  7. antoniodlr

    en octubre 21st en 20:11

    Miratupordonde. Que este sábado estuvimos en Sevilla. Que a mis amigos catalinos/polacos les dio por visitar a nuestra tierra. Y claro yo quería y debía estar ahí. Lo malo fue que a la hora de comer nos vimos obligados a hacerlo cerca de la catedral, porque el horario se nos venía encima. Así que comimos en Santa Cruz. Dejó de ser santa. Nos la clavaron. 124 leuros, 6 personas, comiendo de tapas. Eso desgraciadamente nos compara lo que en Cádiz -determinados establecimientos- hace con los foráneos. Para mal, claro. Y es ahí donde Cádiz y tú entráis en escena. Ojalá que ellos hubieran/hubiesen venido a Cádiz; que yo aquí, con tu ayuda, la de Monforte y la de los colegas, hubiera dejado el pabellón alto. En un radio cercano tenenos al Royalty (que dicen que hace ciudad), la del belga/gaditano (que ahora mismo no macuerdo de como se llama- mi mujer, asomada a mi chepa, dice que es el código de barras-) y éste que me comentas. Que si bien no conozco a dos de los tres, me fio de quien me los recomiendan. A pies juntillas. Y que te agradezco que me tengas en tus oraciones. Y que los catalanes dicen que pasan, que ellos están a otra cosa. En fin.

  8. LC

    en octubre 22nd en 16:02

    Si el sitio emana lo que tu reseña rebosa, Lovely, tiene que ser la máquina el tiempo con destino Utopía (es más, sé de buena tinta que lo que dices del local se acerca mucho a la realidad pero que con las obras de arte que salen de la cocina… todavía te has quedao corto)
    ¡Mucha suerte a Victor y Carmen!

  9. Gadita-na

    en octubre 22nd en 23:21

    Quieroooooooo irr!! Q pintón!
    Hemos hablado de Codigo de barras? En Candelaria?

  10. Lovely

    en octubre 23rd en 20:07

    @ Tubalillo

    Yo creo, sincerely, que de un faulkner tienes tú toda la cara. Pero vamos, que es una apressiasión personal mía. ¿Y el ratito que echamos?

    Me gusta ‘de’ encontrarme con vosaltres, es como si me diera suerte.

  11. Lovely

    en octubre 23rd en 20:10

    @ Adela

    Ojalá sea así porque a mí me dio subidón su local. De hecho, me pasó como la primera vez que fui a Sopranis, más allá de cómo se coma y las recetas y todo eso, es el clima, el ambiente, sitios como si tuvieran alma propia. En Sopranis recuerdo que fue el suelo (como el de mi colegio de pequeño y el de tantas casas de Cádiz) esa pared frontal al entrar, la luz… No sé, cosas mías.

    Sí que amaste tu local y sí que lo disfrutamos los que por allí pasamos. Seguiremos pasando, claro.

    Tengo curiosidad por saber cómo os va, esos planes viajeros. Dime por favor en un correo privado de esos de FCBK.

    Beso tu mano, esa que encierra la letra más hermosa que la tiza disfrutó nunca.

  12. Lovely

    en octubre 23rd en 20:11

    @ Alfa

    Es que me hubiera gustado que estuviérais. Pero ya iréis y ya coincidiremos. Ojalá que les acompañe la fuerza y el éxito.

  13. Lovely

    en octubre 23rd en 20:12

    @ lacandela

    Gracias, vosotros a mí también. Yo escribiendo cursilerías de madrugada y vosotros montando un local durante cuatro años, detalle a detalle. De nada, de corazón. Y sí que irán mis txinorris. Ya están insistiendo.

  14. Lovely

    en octubre 23rd en 20:28

    @ Antoniodlr

    Desgraciadamente, es tradición en muchas ciudades y pueblos de Spain. De las zonas turísticas hay que huir como de la peste, sea Barcelona o Sanlúcar. Yo siempre callejeo, busco las calles de atrás, otro barrio al fondo, aunque tampoco te garantiza la suerte. La verdad es que pasa en casi todos los países en los que he estado (quizás en Grecia y Portugal, con su teórica modestia, son más honestos con el turismo). De la zona de guiris, como de la peste.

    Me halaga que me hubiera consultado aunque con lo que te diga Monforte, tú y yo vamos al fin der mundo. Es verdad que la zona se pone interesante, para mí el triángulo José del Toro, Rosario, San Pedro es el de las tiendas más bonitas (o que más me gustan o interesan) en Cádiz, más unos cuantos cafeles o bares para perder el sentido (Café de Levante, La Clandestina, Habana, Nicanor…), además está el tapeo. En Código de Barras (tu mujer acierta, como siempre) tuve una experiencia regulé cuando abrió pero me insisten en que no ha dejado de mejorar, además, Leon Griffoen, el particular cocinero holandés (exLumen, exLa Cigüeña y varios más) está ahora allí pendiente, antes estaba disperso entre varios locales. Y tiene buenas manos para tapas distintas, frías sobre todo y creativas, que aquí se ven poco. El que comento me fascinó por ambiente y detalles, por clima y filosofía, pero la comida apenas la caté, ojito con eso, aunque gente de la que me fío (Toni del Arsenio) me dice que el cocinero tiene dos de las mejores manos de la city y la provincia.

    Siempre rezo por ti arrodillado en mi tálamo.

  15. Lovely

    en octubre 23rd en 20:30

    @ LC

    Sí que me he quedado corto pero es que apenas probé dos tapitas y un chupito postre (delicioso todo) porque me colé 90 minutos tarde por la miedda el trabajo. Por eso he comentado más lo que viví y me fascinó, el lugar y el ambiente, que la comida. Pero ya me han llegado comentarios de excompañeros de Victor que lo ponen por las nubes y es gente que tiene todo el crédito para mí los que me lo dicen.

    Mucha, mucha suerte!!!

  16. Lovely

    en octubre 23rd en 20:33

    @ Gadita-na

    Creo que te va a gustar La Candela.

    Respecto a Código de Barras, tienes razón, hemos hablado poco o nada. Yo tuve una experiencia regulé (una tapa me encantó pero el resto y el servicio y todo lo demás, mucho menos) cuando abrió pero me insisten en que no ha dejado de mejorar, además, Leon Griffoen, el particular cocinero holandés (exLumen, exLa Cigüeña y varios más) está ahora allí pendiente, antes estaba disperso entre varios locales. Y tiene buenas manos para tapas distintas, frías sobre todo y creativas, que aquí se ven poco.

    Tengo que volver, cada vez más gente me dice que no deja de mejorar y me los creo. Dime qué tal te fue a ti.

    Beso su mano, Michelle.

  17. Gadita-na

    en octubre 23rd en 23:34

    Querido Obe.

    Creo que deberíamos ir tuguedar a la Candela. Ya he hablado del nuevo local como 6 veces y ni lo he visto, ni lo he catado ni nada! Sólo he leído tus buenas referencias…

    Mira el otro día fui con mi hermano, pobre gadita-no exiliado, a dar una vuelta a Moret y sus nuevos alrededores, total que caímos en Candelaria! Y me dice vamos a entrar aquí!
    Con la gran sorpresa q al arrimarme a la barra, lo escucho ¡¡hombre Leo!!

    Lo conocía porque hace 7 años celebramos el bautizo de mi sobri mayor en La Cigüeña. A lo que vamos, comimos lo que el quiso, como bien le dijimos; por supuesto su requetebuena tapa de pulpo con espuma de patata y como sorpresa una torta de Inés Rosales con carne mechá y alioli, flipamos. La chica que nos atendió educada y servicial y Leo ilusionado con su nuevo local. A mí y a mi querido hermano mayor nos encantó.

    Un abrazo, ze me cae la baba escribiendo!!!

  18. Lovely

    en octubre 24th en 10:59

    @ Gadita na

    Podemos ir a celebrar la designación de reyes magos ;)

    Respecto a Código de Barras, lo de León, ya estamos empatados. Ya me has metido tantas ganas de ir y tanta curiosidad como tú tienes con La Candela. Le tengo en gran estima como cocinero pero durante un tiempo se dispersó, creo, quiso llevar distintos locales con distintos estilos y, cuando yo he ido, no me han terminado de gustar. Pero si está ilusionado y centrado en uno, es muy capaz de hacer maravillas.

    Mándale a Monfor lo de la torta de Inés Rosales para sus hallazgos tapatológicos, le va a encantar. Que coza más curioza!!!

    A sus pies, primera dama.

  19. Hemmano Gadita-no

    en octubre 24th en 18:41

    Pues yo soy el hemmano exiliado de Gadita-na. O sea, soy el cuñado de Obama, que va a ganar las elecciones gane quien gane… A mí todo lo de Cádiz me sabe a gloria, pero si algo destaca últimamente es la hostelería “menuda”, sin grandes restaurantes, pero con tapas que te dejan contento y dan la sensación de que algo se mueve.

    Los gaditanos que estamos fuera siempre buscamos sitios que estén a la altura de lo que vemos por ahí, sin tanto tipismo y sin mugre. Ambas cosas hartan a los cinco minutos y lo que uno quiere es calidad y precio. Si además de eso te pega el levante o el poniente, y el camarero te da las buenas tardes con la alegría propia de la tierra, mejor que mejor.

    Un saludo, Lovely.

  20. Lovely

    en octubre 27th en 7:32

    @ Hemmano

    Escribo arrodillado, un poco incómodo, ya, porque entiendo que es usted el responsable de la beldad revelada, es decir, de que yo entrara en contacto cósmico y sideral con la gran Dovie o Gadita-na, creo que fue usted el autor de esa mítica frase, música para mis orejas de burro, “éshale un ohito a esa página, que te va a gustar”.

    Dicho locuaz, comparto tu teoría. Ni la mugre, ni el local abandonado porque sí, ni el tipismo, ni el graciosismo obligatorio me atraen. Ni cinco minutos aguanto. Tampoco me hacen falta el lujo y la modernez, con calidad y precio, con actitud y encanto, algo de amor por lo que se hace y ofrece, a mí me vale.

    Y tengo la misma teoría que vosté, a un amigo le indignaba, cuando estuve trabajando cinco años fuera le decía “echo de menos hasta el Levante”. Se cabreaba, claro. Ahora echo de menos irme otros cinco años, otro instructivo garbeo al otro lado del muro (de Cortadura). Yavusté, nunca estamos del todo contentos.

  21. Hemmano Gadita-no

    en octubre 30th en 18:19

    MaidearLovely, afuera der muro sólo está la realidad, que es literalmente lo más parecido una hamburguesa de las que vendían en la puerta del Hollyday. Eran tan chungas que he olvidado el nombre. No te equivoques, te vas un mes y vuelves. No more.

    Lo de la beldad, es verdad. Un encanto de niña. Sabe más de bares y tapas que cualquiera de su lost generation. Pero también de calles y museos de Cádiz. Le hemos dado un máster completito.

    Imploro la posibilidad de conocerle. En tanto, amplexum tibi do.

  22. Lovely

    en noviembre 1st en 9:38

    @ Hermano Gadita-no

    Quizás tenga usted razón. A mí me parece que Cádiz, más que para estar, es un sitio fantástico para volver. Me encantaría viajar ocho-diez veces al año, viajes larguitos, no de tres días, y estar constantemente volviendo. Así no echaría Cádiz ni de menos, como antes, ni de más, como ahora. Un sueño de Lotería Primitiva ridículo y pueril, como los que tenemos todos.

    Lo de su niña lo comparto absolutamente. Que una criatura tan hermosa resulte tan bella por dentro como por fuera es, si no milagroso, inusual. Siempre te agradeceré que me recomendaras ante ella porque me ha dado muchas pistas, mucho cariño, algún buen rato de conversación cuando hemos coincidido. Puritita vida, vamos.

    Y sobre las tapas y los bares, una vez explicó el origen de su ‘afición’ con un texto conmovedor en recuerdo a vuestro padre.

    Ahora viene buena época para coincidir, en The Butter House, en alguna de esas cien salidas navideñas o prenavideñas. Podemos dejar que el bellezón lo vaya maquinando.