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Dos veces he estado en El Mesón de las Américas desde que lo reformaron a principios de año y sólo puedo decir que si con una pistola en la sien me pidiera un grupo terrorista tres bares que salvar en Cádiz, uno sería este. La oferta (la empanada criolla que me hace salivar con sólo teclearla y la carne, sobre todo) sigue a la altura de su tradición y en todos los tamaños. Mantienen el cuidado por el vino. Me alegro de que Fabián y los suyos abran más locales, así la gente va a conocerlos y me dejan sitio libre en este, el pequeño, el del callejón entre San Francisco y Canalejas, al que yo iría casi a diario si me divorciara o divorciase, hasta que el médico me parara. Todo sigue igual de bien, de delicioso, sencillo pero auténtico. Ahora, en un sitio más amplio, mucho más luminoso, más limpio y cuidado.

Ya estuve en La Isleta de La Viña. Está en la calle San Félix, en la esquina siguiente a la de El Faro bajando desde Campo del Sur, camino del Manteca. Había leído que era un italiano original, creativo. Me chocó. En la carta apenas vi nada de eso. Ambiente demasiado canalla para mi gusto, demasiada poca luz, música a saco. Me lo esperaba más bar para comer y me sorprendió que fuera tan taberna, casi bar de copas. Me encantan pero en otros momentos. Me estaré volviendo pureta y aburrido. Igual hace diez años me hubiera gustado más compartir cena con Erasmus, quinceemes, pañuelos palestinos y esos seres (no siempre tan simpáticos) que habitan algunas esquinas de La Viña, todos cubata o birra en mano. La carta me engañó. La ensaladilla “de toda la vida” que pedí tenía salsa rosa y vegetales de lo más extraño. Si era una broma, no la pillé. No estaba mal ni bien, pero no era “de toda la vida”. Un guisito de verduras y puntillitas, bien pero con ese defecto tan común de la salsa tan líquida e insulsa. El vino por copas, ni fú ni fa. No me atendieron mal pero tampoco noté la menor complicidad con la presencia de los que íbamos. En el bar también supieron al instante que no pegábamos mucho. Tenía muchas expectativas, demasiadas quizás. Quizás necesito volver y completar la opinión. Mejor a mediodía, quizás haya menos penumbra.