lobeli
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Al menos, soy consciente de mi incoherencia. Hemos hablado muchas veces de la necesidad de respetar al cliente, de la repulsión que producen esos sitios que tratan al visitante como idiota y al lugareño como descamisado. Vale, de acuerdo, pero admitados que hay clientes de todo tipo y ya que nos recreamos en la censura al servicio, en el reproche al que atiende mal, admitamos también que hay usuarios que son para echarlos de Eurasia.

En estas semanas de agosto, crece en las costas el número de cretinos por metro cuadrado, el porcentaje de VIPzzz (very idiot person) a este lado de la barra y del río Pecos, es decir, entre la clientela. El ministro Soria, el de Turismo, ha dado una lección magistral de catetez y estrechez de miras a la hora de pedir que los españoles veraneen en España. Todos los que tenemos hijos sabemos que siempre es preferible el estímulo positivo. Es decir, es mejor decirle a tus críos: “Juega con Alfonsito, que es mu buen chiquillo” antes que espetarles con: “No juegues con Albertito que es violento y su padre es mu guarro, además de politoxicómano”. Podría haber dicho que Spain está muy bien, sin hacer de menos a ‘naide’. Es norma de sensatez básica la que ha violado el clon de Aznar, que se ha regodeado en decir que hay que veranear en España porque es una tontería “irse a un país donde estás a 40 grados y rodeado de mosquitos”.

Ejemplo palmario del principio de Peter. Cada cual progresa hasta el límite de su incompetencia. Este hombre lo ha alcanzado. Qué sería de Cádiz, de su provincia, Andalucía y España si en el resto de naciones del orbe aplicaran el mismo rasero. Aquí vivimos a 40 grados tres meses cada año y hay mosquitos como gaviotas pero, como en tantos sitios, hay mucho más y el factor diferenciador compensa. Qué sería de nosotros si no quisiéramos conocer Costa Rica y su pura vida, las Cícladas y su paz inconmensurable, Roma y su historia derramada, París y lo que quieras, Londres o Berlín, Estados Unidos todos, Chile, Bali, Camerún, Oceanía completa. Si no salimos es porque no podemos, porque nos jodimos formación y empleo, no me des coba, ministrito, que el visitante siempre está mejor que el visitado y salir pero estar son complemente compatibles. Yo nunca conocí más hoteles de la provincia de Cádiz que cuando pude enamorarme de Irlanda y Cuba.

A lo peor, el ministro Soria quiere que Cádiz se llene aún más de esos cretinos que pasean por la provincia el catálogo entero de BMW y Audi cada estío. Porque sí, como tantos gaditanos, soy xenófobo respecto a los españoles (catetos) de ciudad. Estoy loco porque termine agosto y desaparezcan todos esos sobrados que llenan nuestras autovías de ráfagas de faros y adelantamientos por la derecha. Nada tengo contra el turismo, lo adoro, me solidarizo con él, siento una compulsiva necesidad de ayudar a las parejitas o grupos que pasean por Cádiz mapa en mano. Amo a esos guiris respetuosos que quieren ver la Santa Cueva o, incluso, escuchar flamenco de garrafa. Pero no soporto a los que van a toda leche a relajarse, malencarados, a los que alquilan sitios caros, ‘chaleses’ o habitaciones, para trasladar hasta aquí sus hábitos groseros de urbanitas apresurados, los que se creen mejores porque la tienen más larga en el cajero automático, los que no quieren saber nada del lugar al que van, los que piensan que si piden “pescado frito”, sin diminutivo, van a sufrir un desplome de las vigas del chiringuito sobre sus cabezas. Los que siempre se quedan de Rodríguez aunque viajen con la familia. Siempre solos, compitiendo. El triunfo, la lucha, tiene eso, que aísla. Tipos duros, la selva… Todo eso.

Son los que no me dejan ir a Aorhaz ni a Tarifa o El Palmar, los que me impiden disfrutar de Albedrío y Clandestino, los que me hacen sentir minoría-estorbo en El Faro y el Nahu Beach con sus catetos aplausos a los atardeceres (¿alguien aplaude la lluvia en Londres o la nieve en la Plaza Roja?). Que sepan que yo también estoy loco porque se vayan al carajo. Y les queda poco. El otro día vi a un necio (con Audi A6, por supuesto) saltarse un semáforo en rojo ante varios niños que cruzaban por El Corte Inglés de Cádiz. Aparcó. Se bajó deprisa. Le seguí con insultos y mirada inyectada hasta ver que toda su bulla estaba provocada por echar la Primitiva. Son los del dedo levantado, los de la exigencia máxima, los que recelan del ceceo, los que sienten sarpullido cuando oyen mi precioso acento, como si los hubiera mejores y peores. Son los que arrastran hasta vacaciones sus urgencias de ciudad, los que creen que mi tercer mundo le debe pleitesía al primero, del que proceden ufanos. Como si tuviera prestigio ahora su civilización. Hablo, únicamente, de los grandes profesionales, los ejecutivos, de los triunfadores, los guays que nos visitan. Muéranse.

No nos engañemos, les conozco, he trabajado con alguno. A veces pasan largas temporadas aquí, incluso llegan a tener puestos preponderantes en estructuras profesionales o políticas de esta tierra. Como dice mi amiga Isabella, son los que analizan Cádiz con salakoff, los que dicen con sonrisa: “Es diferente, auténtica, exótica, pura”. Piropo envenenado, el mismo que usan los que ejercen de europeos, o americanos ricos, cuando hablan de Haití, Marruecos, Burkina-Faso y Burundi, es lo que dicen los que se creen mejores. Nos creen atrasados (polisemia)

El paternalismo y la condescendecia se los pueden meter, como diría un argentino, por el orto.

No sé si ha quedado claro pero me cago en la puta madre de ese sector de visitantes, quizás minoritario, pero creciente. El mejor piropo que se le puede dedicar a esa panda de cretinos, representantes de la España (nueva) rica que ahora purga sus pecados, es que en sus lugares de origen (Madrid, Euskadi, Extremadura, Sevilla, Cataluña…) tampoco les soportan pero, en cambio, allí les aguantan 11 meses al año. Aquí, uno.

Apenas le quedan diez días al mes de agosto. Hasta el primero de julio de 2013, en cambio, queda un trecho. Lo siento por sus vecinos.

  1. Avenger

    en agosto 21st en 8:05

    Amén. Más claro, el agua de Falassarna, o en su defecto Cortadura, el Palmar, Zahora, Bolonia…..

  2. Nomefastidius

    en agosto 21st en 8:18

    Amen.

  3. breezy

    en agosto 21st en 11:22

    “No sé si ha quedado claro pero me cago en la puta madre de ese sector de visitantes”. Pues fítetu, que hasta ese momento no me lo había parecido. Y mira que no me ha importado haberlo encontrado casi al final pues me hubiese perdido un ratito de agradable lectura pre-postvacacional (para ellos).
    Cuidado, De María Strikes Back.
    Oye Lovely, en confidence, como de ti pa mi, quiénes aplauden qué atardeceres y dónde pasa eso?. Yo no me lo quiero perder.

  4. ana

    en agosto 21st en 21:22

    Qué grima que dan esos perdonavidas de estío!!

  5. Isabella della Sicilia

    en agosto 22nd en 1:43

    Agosto? Desgraciadamente, septiembre se está convirtiendo en un mes habitual de las vacaciones, así que no nos libraremos de la plaga hasta (con suerte) octubre. Y los aplausos en Los Caños están a la orden del día y en La Victoria, ‘cocretamente’ en el chiringuito Marimba, sometimes.

  6. Ramón

    en agosto 24th en 1:18

    Esa boca!! qué ordinario!!, ¿qué van a pensar esos señores turistas?, verás cómo te lea el Sr. Soria…
    Muy bueno artista.

  7. Marta

    en agosto 31st en 14:37

    Lo firmo. Lo malo es que desgraciadamente vivimos de ese turismo. es verdad que también nos visitan turistas respetables. Pero lo que abunda es lo malo. Y realmente, merece la pena?

  8. Javier Ferrari

    en septiembre 2nd en 14:01

    Pos yo ni quito ni pongo rey pero defiendo a mi señor (Audi).

    Vivo en Villa Talento (vulgo Roche) y me desplazo a Cádiz por motivos de trabajo dos veces diarias de media, unas 700 viajes al año, durante 15 años unos 10500 viajes y observo con estupor cómo se ha debido producir una mutación bien en los conductores, bien en el Código y no me he enterado porque ahora LA INMENSA MAYORÍA CIRCULA POR LA IZQUIERDA. Es decir, salen de Cádiz por el carril izquierdo y se pasan al derecho cuando van a abandonar la autovía, en San Fernando, en Chiclana etc.

    Como se sabe ( o se debiera saber) el carril que tenemos en propiedad, digamos es el de la derecha por el que debemos circular. El de la izquierda NO para circular, sino para maniobras puntuales, concretas,como un adelantamiento, que además están tasadas en el espacio (tantos metros) y no tantos kilómetros.

    El carril izquierdo es, para entendernos como si lo usásemos en usufructo, no para apropiarnos de él.

    Dicho ésto, ahora por empatía (que por lo que le leo no le falta) sitúese en la piel de un conductor que trata de adelantar por la izquierda y se encuentra con un vehículo que no usa el retrovisor más que para acicalarse y circula en paralelo durante kilómetros (el invento de los carriles es precisamente la diferencia de velocidad. Si se circula en paralelo da lo mismo que existan dos carriles que trescientos).

    El código dice claramente que quien adelanta debe aumentar la velocidad NOTORIAMENTE sobre el adelantado.

    Aviso número 1: marcar intermitente para avisar al conductor que te precede de tu intención de adelantar . (Sigue sin usar el retrovisor, o peor aún pasa de tí, ya que tiene una conversación mucho más interesante con su suegra).

    A los 500 metros Aviso número 2: ráfagas de luz . Como quien oye llover. (Encima mostrando una inaudita ignorancia del Código que apunta estas señales, algunos se lo toman como algo personal).

    Aviso nº 3 al cabo de otros 500 metros: claxon.

    Lo confieso, amable anfitrión. Más de una vez aburrido he adelantado por la derecha. Dios me perdone. No es cuestión de prisas. Más bien de gestión del tiempo personal. No tengo nada contra los slow food, las slow ciudades ni las slow personas SALVO que me impongan su ritmo a la fuerza.
    Muy queridos míos: ustedes despacito por el carril de derecha y dejen que los degenerados por el ritmo inhumano de la sociedad de consumo, candidatos a infartos y quien sabe cuantas cosas malas más, adelantemos por la izquierda. Lo del Audi lo tomo como una trampilla para demonizarnos.

    De hecho es constatable que, al existir esas limitaciones de velocidad (80-100-120) no corren más los Audis ni los Ferraris sino cualquier 600 que no le importe ser multado o disminuído en sus puntos.
    (Ni que las ráfagas de luz fuesen ráfagas de metralleta ja ja)

  9. breezy

    en septiembre 3rd en 16:19

    L’obeli, tu no querías VIP?. Pues ya tienes uno para la colección. O aquí pasa algo y no me he enterado.

  10. Lovely

    en septiembre 5th en 9:30

    @ Nomefastidius

    Agradezco sus bendiciones.

  11. Lovely

    en septiembre 5th en 9:33

    @ Breezy

    ¿Quizás he abusado del lenguaje críptico, barroco, onírico, metafórico? ¿No ha quedado claro? ; )

    Jodé, lo de los aplausos al atardecer está a la orden del día en los chiringuitos desde Cádiz hasta Tarifa. Yo nunca lo he entendido. Una vez tuve una trifulca con una de estas lerdas de importación que me mandó a callar, índice en los labios y todo, en Santa Catalina, durante un atardecer, sin música ni nada. Le pregunté si es que no escuchaba el sol o que si había que estar arrodillado ante cada ocaso, que yo sepa, cada día tiene uno. Yo he disfrutado, y disfrutaré, de muchos, pero no puedo obligar a que el mundo se pare alrededor porque yo creo tener un momento místico. Es un fenómeno natural, diario, bellísimo a veces, el que quiera, que lo disfrute y el que no, que siga su ruta en el autobús de Loreto, pero que los tontos estos no nos obliguen a parar los autobuses cada noche, por favor.

  12. Lovely

    en septiembre 5th en 9:41

    @ Ana

    Ya se han ido casi todos. Por eso las mujeres más sabias y zexis del planeta cogen septiembre de vacaciones.

  13. Lovely

    en septiembre 5th en 9:46

    @ Isabella

    Bueno, también queda menos para que acabe septiembre. Ya se van con su (…) madre

  14. Lovely

    en septiembre 5th en 9:54

    @ Ramón

    ¿Liberado? ¿Destino?

  15. Lovely

    en septiembre 8th en 9:39

    @ Marta

    Gracias, la verdad es que fue un desahogo algo exagerado, escrito entre las veras y la coña. Lo hice cuando estaba en plena desintoxicación (fumando la cuarta parte) y a dieta severísima. Imagínate la ira que contenían mis arterias. Lo leo ahora y me da un poco de apuro, por los tacos y eso, pero bueno, así salió.

    Como respuesta a tu pregunta final, con Eurovegas, el turismo macarra y todo eso te digo que: Creo que muchas de las mayores barbaridades de nuestro tiempo, de las mayores estafas se van a hacer en nombre de “es que crea empleo”, “es que genera ingresos y riqueza”. Sí, el narcotráfico y la prostitución infantil también lo generan. No todo vale para crear tres puestos de trabajo, ni en turismo, ni en nada. En mi hambre mando yo, tatuado.

  16. Lovely

    en septiembre 8th en 10:27

    @ Javier Ferrari

    Con ese apellido…

    La verdad es que me he reido taco con el comentario. Me ha parecido que me vacilaba usted y, la verdad, me gusta que me vacilen. En ese mismo tono le diré que si coincidimos en la autovía vamos a parecer una discoteca de los tiempos de Baccara, usted dando ráfagas y yo dando pataditas al freno para que haya luces intermitentes en plan ahí te vas a quedar. Sólo faltará Boney M.

    Dicho lo cual, me encantan los coches y mi rabia a los BMW u Audi puede tener como base que nunca vaya a tener uno.

    Lo del tráfico era un ejemplo, es donde más se nota a los tontos de ciudad que traen sus prisas de vacaciones voluntariamente, que no quieren pasar página porque les encanta su Cretin Way of Life que los catetos del pueblito no entienden.

    Podría decirse de la cola del supermercado, insufrible en julio y agosto. ¿Quién avasalla u obliga u impone u fuerza a quién? ¿El acelerado que impone su prisa? ¿El pachorra que impone su lentitud? ¿Hay esperanza de entendernos?

    Creo que no. Si a vosté y a mí nos encerraran en un cuarto creo que íbamos a estar las tres primeras horas muertos de risa y, las demás, a guantazos.

    Dicho todo con el humor que había en su envío que agradezco y que, de veras, me ha encantado, me ha divertido. Dando la cara, con dos cohone.

    A mí no me da miedo que los turistas se vayan con su dinero y con los subempleos que crean. Hablo de los turistas gilipollas, claro, que sólo son una parte y, generalmente, españoles.

  17. Lovely

    en septiembre 8th en 10:31

    @ Breezy

    Si pasa algo, no lo sé. No identifico al autor, creo que es un honesto cachondo que me quería vacilar. Lo ha conseguido, me he divertido, la verdad. El tío, por lo menos, da la cara. Y si se ha inventado el personaje, le ha salido que ni a Paul Auster.

  18. Javier Ferrari

    en septiembre 14th en 22:13

    Protágoras de Abdea que ahora cumpliría 2497 años, cuando escapaba a Sicilia huyendo de un proceso por blasfemia al considerar (con mucha lógica) que los dioses eran incognoscibles- y, me permito añadir yo, mejor para ellos por si alguna vez me los echo a la cara y les pido cuentas sobre la mierda de mundo que han creado) logró librarse de la cicuta pero no del naufragio donde se ahogó.

    Pero antes dijo:

    “El hombre es la medida de todas las cosas; de lo que es en tanto que es y de lo que no es en tanto que no es”.

    Lamentablemente, usamos el genérico, hombre, y lo traducimos por “yo soy la medida de todas las cosas”.

    Mutemos el ejemplo de la carretera por el del super: si YO estoy comprando apurado, relativamente apurado, ya que en treinta minutos debo estar otra vez en mi puesto de funcionario de la Junta, maldigo a la señor/a que tras tomarse con parsimonia depositar sobre la cinta transportadora cuatro mil artículos, espera con pasmosa tranquilidad a que la dependienta/e le cante la factura (la Callas debería cantarla en vivo por los precios que se traen) para comenzar la aventura de buscar en las profundidades de su bolso el monedero. Una vez encontrado (recordemos que, el tiempo es curvo e móbile. No transcurre igual para el viajero del ferrocarril que para el observador de la estación), procede a investigar dentro del monedero- lo cual tiene su mérito siendo de tan jibarizadas dimensiones- y ¡finalmente! extrae varios billetes de curso legal más arrugados que la frente de un miope y ¡después!, se entrega a la tarea de introducir sus adquisiciones en múltiples bolsas de plástico.

    “Sin en cambio” si YO soy un veraneante (qué dura la vida del veraneante) relajado tras el baño playero y me acerco sin prisas al super, me dan un poquillo de pena quienes, tras de mí en una kilométrica cola me dirigen miradas asesinas. Pero ¿no se dan cuenta de lo malo que es el estrés, el cortisol y las prisas para la circulación? (de la sangre, en este caso).

    Céteris Páribus (esto lo aprendí cuando estudiaba económicas y siempre quedas bien diciéndolo) vas y viajas a la Villa de Madrid y como no “manejes” a gran velocidad por uno de los cienes y cienes de carriles en cada sentido; como te distraigas un milisegundo, incluso un nanosegundo para mirar el cartel de información, el pitido y los recuerdos a tu progenitora son de órdago a la grande (menos cuando conduce mi esposa, enjuta de estatura, que son de órdago a la chica).

    Ahora bien, si ese mismo conductor matritense y malhumorado candidato al infarto y al ictus, ahora de vacaciones en nuestra infinitomilenaria ciudad, lleva su vehículo despacito, despacito, que le adelantan andando los peatones desde Puerta de Tierra hasta Cortadura disfrutando el paisaje y YO circulo detrás de él (recordar queridos/as, detrás de mí, detrás de tí etc. -detrás mío ¿qué cullons pinta el posesivo mío?-)

    Entonces me pone del hígado y me acuerdo de las mamás de todos los guiris.

    Admirado bloguero (gracias por la comparanza con Auster aunque a todas luces te has quedado corto) habrás notado cómo, siguiendo las instrucciones del maestro Gabo, en la entradilla o lied del escrito atrapo la atención del lector/a .

    Corolario: lleguemos a un trato. Mi política es pensar que quien viene detrás de mí puede tener prisa y si es en carretera le facilito el paso, si va a comprar dos o tres cosas le cedo el turno; y, optimizo el tiempo de tal manera que cuando la cajero me presenta el ticket tengo preparado el dinero.
    Desde luego no hago como esos sujetos encima a veces obesos que circulan a paso de tortuga por nuestras angostas aceras en fila de a cuatro sin darte oportunidad de adelantarles en toda la calle Sagasta.

    Pensemos en los demás. Vive y deja vivir. Haz el amor y no la guerra. El tiempo libre de cada quisqui para quien se lo trabaja. (trayecto Roche-Cai: 5 minutos de ahorro por trayecto, 10´ al día, 3350 minutos anuales, 50250 en estos 15 años, a saber, 34,89 días ganados para vaguear en lo que YO decida) que la vida es breve. (14 puntos en el carnet, cero accidentes, 700.000 KM recorridos, nueve vehículos). Un abrazo.

  19. Lovely

    en septiembre 14th en 22:27

    @ Ferrari

    No sé si llegarás a entender lo que agradezco que me hagan reir un viernes, tras 12 horas de trabajo que aún no han terminado con los adelantos para poder descansar sábado y domingo.

    Comparto tu corolario, lo firmo, me lo apropio. A mí también me queman la sangre los pachorras y, a veces, la quemaré yo ejerciendo de tal. Intento no serlo. Pero los urbanitas estresados, enterados… Agredibles.

    De regreso al cachondeo te diré que sí, que sí, que lo que tu quieras, pero que los cretinos turistas ya se han ido. Ahora sólo quedamos los memos oriundos.

    Un abrazo, Fernando Alonso. (¿Nueve coches, carajo?)

    Gracias, de veras. Me he tirado. Me ha dado por ahí. Luego me critican que escribo entradas muy largas…