No recuerdo qué humorista tenía un sketch de un ricachón que se quejaba, en aquellos años de mentira, de que aún quedaban muchos pobres: “¡Qué asco, nada más que pobres, nada más que pobres. Qué asco de pobres. Como una vez que me monté en el autobús público. Todo el mundo tenía cara de pedir el menú!”.
Pues no sé si vendrán tiempos de menú, pero los de la pomposidad carteril (los que la tuvieran) sí que han pasado. Este fin de semana, sin ir más lejos, se ha cancelado en la provincia un evento que pintaba precioso y original porque costaba una pasta por persona y nadie había reservado. Ojalá vengan tiempos de esencia, más que de apariencia. Aunque no toda la cocina creativa era digna de burla ni desconfianza. Los que inventan de veras, o mezclan, o versionan, y tratan de trasladarlo a la gente con honestidad, que húbolos y haylos, ojalá sobrevivan. Los otros…
Interesante artículo.

en julio 30th en 11:40
Yo, personalmente, más que de menú – o mejor dicho, menos – soy de plato combinado. ¿Os acordáis del plato combinado? Iba por números, con foto incluida: “Plato Combinado nº11…huevos con papas, filete de pollo empanado y dos pimientos fritos”…y la foto!. Y luego u cortao, y a puí!
¿quien habrá inventado el plato combinado…qué negocio, chiquillo!!!
Que vuelva ya!!
en agosto 7th en 14:27
@ Guillermo
¡¡Cómo triunfó la empresa que hizo las fotos de los platos combinados!! Ya fueras a Santa Pola, Trujillo, Sanxenxo, Isla Cristina, Motril o Santoña, eran las mismas fotos, con los mismos números y el mismo tipo de letra (redondeado como seta de pitufo). El que hizo los carteles, te digo yo que vive en las Seychelles desde el 88 sin volver a doblarla never in the life.
(Y también moría con los platos combinados, sobre todo cuando llegaba el momento en que la yema del huevo se mezclaba con casi todo)