Menos mal que ya lo ha publicado Jesús Cañas en LA VOZ, porque lo sabía medio Cádiz, tenía yo hasta los papeles (está colgada la concesión en el BOP hace semanas) y no quería pisarle el artículo (éste, concretamente).
La cosa es que el Tracaplaya pasa a ser chiringuito de diseño, pero con estructura fija, todo el año, a cargo del grupo de Raúl Cueto (Arsenio Manila, Nahú, Nahú Beach, Manila 1969…). Ya está aprobado el cambio de responsabilidad por el Ayuntamiento, a cambio de unos 5 kilos de pelas al año, aunque variables. Además de la inversión en la reforma. He visto el proyecto con toldos y cristaleras, más hacia el mar. Me gusta, aunque siempre he sido muy malo para imaginar planos.
El Tracaplaya siempre me ha parecido un local algo desaprovechado. Me gusta su aire despreocupado, de taberna marinera con paredes fijas pero quizás su oferta era pequeña o no se vendía bien. He pasado algún gran rato, con los niños adobados, y tengo amigos que son fans. Dentro de mi memoria friki, creo recordar que algunas chirigotas de leyenda (¿Yesterdays? ¿Alguna otra de la edad dorada de Aragón? ¿Varias del Selu?) tenían ese chiringo estable como local de ensayo. Eso se perderá y quedará como un recuerdo para los melancólicos. Irrelevante a efectos hosteleros.
A cambio, el local pasa a manos de un grupo, un empresario, que me gusta como hace algunas cosas. Aunque siento prudencia ante las ‘liasons dangerous’, aunque
creo que en algunos de sus locales (sobre todo Nahú Beach) pueden darse momentos de clasismo por guapismo y juvenalismo, admito que, a cambio, es el primer chiringuito de Cádiz Capital en el que he cenado como en restaurante fino. También le tengo por tipo inquieto, autocrítico, y sobre todo con gran gusto para delegar, para hacer equipo con los colaboradores (Jesús Recio, Bjorg o Toni me sirven como ejemplos de excelencia). Me parece que tiene olfato para presentar excusas para ir a sus locales (catas, fiestas, atractivos infantiles…) y buena mano para complementos fundamentales (vino, carta de gintónics, carta de rones, diseño gráfico, horario amplísimo, música, decoración, jornadas temáticas…).
En suma, entiendo que es de los que no se conforma, de los que lo intenta y se come la cabeza. En el Arsenio Manila (a metros del Tracaplaya y que ahora se extenderá a la playa, según me parece entender de su proyecto) se está muy bien, se suele comer muy bien, falla poco, divierte mucho con un aire internacional, ecléctico, como veraniego y vitalista. Si es capaz de contagiar eso al nuevo local, lo celebraré, aunque respeto a los que lamenten la pérdida del Tracaplaya, del que he sido cliente muy esporádico. Por tanto, carezco de una opinión muy clara.
Imagino que el plan de nuevo chiringochic servirá para crear algo de empleo, ojalá de calidad para los empleados. Sopesando pros y contras, me alegro mucho. Albergo esperanzas.
APHOTO: De izquierda a derecha, Raúl Cueto (empresario), Toni (sumiller y jefe de sala o maitre o metre) y Jesús Recio (chef y/o cocinero). Foto mangada de la web del Maestro José Monforte (cosas de comé).

en junio 12th en 20:08
Me parece que de esto ya profeticé hace tiempo en no se qué entrada de no se qué post. Debo ser un visionario pero nadie me lo reconoce.
en junio 13th en 18:41
@ Breezy
¡¡¡¡VISIONARIO!!!!
Ves, yo te lo reconozco. Incluso te doy la razón. Porque llevar razón es una de las cosas que más gusto dan en el mundo. Creo que hubo uno en el ‘Titanic’ que murió feliz porque cuando escuchó el golpe dijo: “esto se hunde” y los demás de la mesa le dijeron “dayá, ome”. Y mientras tragaba su último buchito de Atlántico, el autor del anuncio pensó “lo ves ¿te lo dije o no te lo dije? ¿tenía yo razón? que se hundía caraho. Enteraos, que sois tós unos enteraos y unos listos”.
en junio 13th en 19:07
Vale. No sé porqué pero no me voy a enfadar contigo, ni tan siquiera voy a mosquearme. Solo te quitaré de mi testamento.
Si tuviese alguna herramienta para corroborar mi primer comentario créeme que la utilizaría y decirte, esta vez si, ves como yo tenía razón. Y además con razón.
Era sobre una comparativa entre el Ocean Beach y el Nikki Beach de Marbella y las posibilidades que tenía el Cueto de Cádiz de hacer algo parecido en esa parte de la playa. Memoria Lovely, haz memoria que ya no me acuerdo qué quería decirte.
en junio 13th en 19:42
@ Breezy
JA, JA, JA
Te digo que yo, en el escritorio del blog, sí tengo un buscador de comentarios. Lo busco y lo pego para que así conste a cualquier efecto, a mayor gloria de su autor y, sobre todo, em honor a la verdad. Dame unos minutos.
Quítame lo que sea, pero de tu testamento, vos que sos Dell’Tacco, no porfavó.
en junio 13th en 19:48
AQUÍ ESTÁ ¡¡lo encontré!!
Conste que Francisco Javier Breezy Gómez, con DNI 59.098.996.751 lo anunció, lo dijo, lo vio y lo intuyó en un comentario hace medio año.
En honor a la verdad, por rigor, por principios y por honestidad, conste a cualquier efecto legal o administrativo.
Comentario enviado POR BREEZY el 30/01/2012 a las 11:54
Veuve Cliquot, Veuve Cliquot… de qué me suena a mi tan espumoso refresco? Ahh, que desmemoria la mía. Pues anda que no me han descorchado a mí (que todavía hay clases), botellas y botellas de esas en el Nikki Beach de Marbella. O fueron en el Ocean Beach. Bueno, tanto va el cántaro a la fuente que al final se llena. Una lástima que a Mr. Cueto le sobre el trozo de carretera para montarnos un Vicky Beach. Lo que daría ese hombre por hacernos la vida más cercana al Paraíso. Y mira que lo intenta.
en junio 13th en 20:04
Querido Pepe: Siempre nos quedará la Caleta (muero por la piera cuadrá) o recordar un dobladillo de la Punta San Felipe, ¡qué tiempos! Esto del Traca-Beach non me piace molto, pero le daremos una oportunidad, te recuerdo que tendremos que hacer un Sopra-beach a la vuelta de Uly y Pé!
en junio 14th en 10:08
Tengo pena y alegría, pena porque he pasado momentos inolvidables en el local y mis primeras caballas, que eso no se olvida. Mi querida abuela vive en el Edificio Madrid y era una total fan y adicta al playeo, bajaba a las 11.00 h, comía a las 16.00 h su media de sardinas y continuaba su sesión de sol y así un día. Muchas de esas veces la he acompañado y he compartido anécdotas que me han marcado, como q me escapaba de noche con mi primo a eso de los 9-10 años a ver a nuestro amigo Antonio Reguera que actuaba allí medio a puerta cerrada y nuestra familia estaba dentro partiéndose el pecho con él.
Alegría, porque es una pena como lo tienen, el aspecto es una mijita espeso, no? no le han hecho nunca un buen lavado de cara, por eso me alegro, pero por nada más. Tengo pena en el fondo, ahora que lo estoy pensando…
en junio 14th en 15:01
Gracias Lovely. No sé si estoy más impresionado por mi visión o por tu búsqueda y pegue de mi comentario. Definitivamente y después de dos segundos de pausa Tandori, no tengo más remedio que reconocer que mucho más por lo segundo.
Por cierto Manolo, sabes algo de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal?. Qué coraje me da que digas mi nombre en público.
PD: Queda a disposición de Mr. Cueto el uso y disfrute, si a bien lo tuviese, del nombre comercial Vicky Beach. Condiciones contractuales aparte, por supuesto.
en junio 18th en 11:20
@ Breezy
Se me escapó, Ernesto, no volveré a decir tu nombre en público.
P.S: Perdona el retraso en aprobar el comentario. Se coló en “spam”, no sé por qué, ni como ni cuando, las cosas de las máquinas estas. Menos mal que lo he revisado. Abratzo moderado que ya aprieta el calor.