Pasa casi a diario y sobre todo cuando se acerca, o impera, el fin de semana.
El Minibar triunfa. Empetatum Est.
Mi padre me lo glosa reiteradamente como bareto sin atrezzo, diminuto como promete su nombre, al otro extremo del glamú, con unas cuantas tapas de
siempre, su mollate, sus cagnas, con precios del siglo XVII, todo sin excelencia pero con decencia, con sus lugareños parroquianos, vecinos intramuros. No es atractivo para turistas.
Está en Doctor Dacarrete, esa vía minúscula, paralela al tramo donde Sacramento muere en Candelaria (qué pedazo de comparsa, Juanluuu). Por una burla del destino, esta misma calle que casi nadie recorre, ahora conecta Eutimio con Café Royalty. En realidad, es un tramo sin pulso ni apenas comercios que, si te atreves, como recompensa, te lleva desde Columela hasta El Laurel, uno de los pequeños y desconocidos placeres populares del tapeo más tradicional del centro.
Yo me atreveré pronto con el nanobareto porque de mi padre me fío tela, claro. Tú no te sientas obligado. Obrigado.
Sólo tengo una duda: ¿Cabré?
Photo: Es real, del pasado sábado, pero la he saturado para que no se reconozca al personal que igual no les apetece salir ni les pedí permiso ni ná.

en octubre 23rd en 7:44
En este sitio tenía muy buena fama el adobo. Hace años que no lo pruebo pero era de los buenos.
en octubre 23rd en 18:06
Ya en los finales de los 70′s y principio de los 80′s este pequeño bar, con su dueño Fernando detrás de la barra, era famoso por sus pinchitos morunos. Por lo menos para mí, que vivía en esa calle. Esas tardes de verano que venía mi abuelo a recogerme para ir al “Mini” o a la cervecería que estaba un poco más al centro de la calle; famosa por sus tazas de caracoles y jarras de cervezas. Que tenía entrada tanto por la calle Doctor Dacarrete y otra por Sacramento. ¿Cómo se llamaba?
en octubre 23rd en 20:34
@ Pepe Monforte
Yo también tengo un recuerdo muy antiguo, de niño y de adolescente. No sé si últimamente ha cambaido de propiedad o de oferta, igual no. La verdad es que siempre tuvo fieles pero me llama la atención que tanto tiempo después sean tantos. Esa calle tiene mucho que contar, con lo chica y desértica que parece. La Cruz Blanca, que daba también a Sacramento, el bar taurino aquel con el burladero a la calle…
en octubre 23rd en 20:37
@ Nomefastidius
Quillo, a ver si nos vamos a conocer de shiquetitos. Que yo viví hasta el 80, hasta los 14 años, en Sacramento, y tengo mil recuerdos de ese sitio que dices, La Cruz Blanca, con dos niveles separados por dos escalones, una barra enorme, serrín para hacer el París-Dakar y todos los carteles antiguos del Trofeo Carranza en las paredes. Era el sitio oficial de tapas de mis abuelos y mis padres cuando salíamos en plan formalito de domingo y fiestas de guardar.
Si vivías en Doctor Dacarrete tuvimos que jugar más de un partidito en Candelaria con pelota de trapo comprada en el quiosco de la calle Villalobos.
en octubre 24th en 11:31
o en la carbonera, justo al lado de la Peña La Estrella.
en octubre 24th en 11:36
@ Nomefastidius
Tambié, tambié.
Uf, empiezo a hacerme viejo, me aparecen recuerdos que nunca había tenido. No había recordado esos dos sitios en años y años, quizás desde que iba.