lobeli
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Esta vez no es una opinión más. Esta vez tengo un vínculo incuestionable. Mejor dicho: dos. Eso no me hace portavoz de nada ni de nadie (tengo dificultades para serlo de mí mismo) pero impide que nadie se crea más dolido, escandalizado, interesado que yo, a excepción obvia de los verdaderos afectados: los niños denunciantes, sobre cualquier otro, sus familias y el absuelto. Luego, en el mismo pelotón, vamos el resto de padres, alumnado y profesorado, igualados con el resto de ciudadanos que se sientan concernidos. Pero que nadie venga de fuera a decir que este asunto le preocupa más, que le duele más, que le incumbe más, por muchas fobias y reproches, justificados o genéricos, que tenga. Así pues, si hubiera que empezar un debate, salvo los dañados directamente, los demás vamos empatados, a la par. He leído con detenimiento la sentencia en el caso del exdirector de Salesianos. No hace falta recordar fechas ni hechos para perder espacio y atención. He leído ...Continuar leyendo

Me hace poca gracia la declaración de amiguismo del autor en el inicio pero tras leer esto, admito que me han entrado muchas ganas de ir.

Tengo gran aprecio por la pareja de propietarios, admiración, y me gusta todo lo que hacen por cómo lo hacen.

Habrá que probar su bar, tiene una pinta deliciosa.

Volver a lo de siempre cuesta más que nunca. Como si los jaramagos hubieran crecido hasta las rodillas y no dejaran ver nada del jardincito tan cachondo que había. Todos ladran alrededor de la verja. Los gatos se han vuelto lobos. Cuesta entrar como si fuera una mansión de película de terror. Hay que tragar saliva, mirar a un lado y al otro. ¿Para qué entrar si tanto intimida? ¿Qué hicimos una vez ahí dentro, cuando entrábamos con alegría? ¿Cómo pudimos hacer amigos ahí? ¿Cómo es que les echo de menos como a los otros, a los de fuera? ¿Era distinto? ¿Era lo mismo pero entonces nos daba igual? ¿Cómo era eso de disfrutar leyendo y escribiendo, contando y esperando? El tiempo que pasé fuera se hizo corto. Había más silencio y menos miedo. Hay que volver a entrar o volver a salir, dicen los mandamientos ¿Seguro? ¿Quién lo manda? ¿Por qué? ¿De veras hay que regresar sin ganas, ni nada que ganar? ¿Qué pasa si te quedas fuera? En estas pocas semanas ...Continuar leyendo

.- ¿Y el señor, qué va a tomar?

.- Distancia. Voy a tomar distancia. Mucha.

.- ¿De qué?

.- De todo.

.- ¿Media ración? ¿Plato sopero?

.- Mejor tráigame un barreño del tamaño de una alberca de campo de Chiclana.

.- Enseguida, señor.

.- ¿Aquí llaman señor a cualquiera?

.- Así es, acaba usted de comprobarlo, señor.

 

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