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Losotrosdía recibí un correo de Facebook. Proponía una pequeña encuesta "para mejorar el servicio, las prestaciones a los usuarios" y demás bobadas. Lo tiré a la papelera virtual, la única en la que siempre encestas a la primera. Luego me quedé con las ganas de enviar algunas sugerencias marranas y mamarrachas. Todavía estoy a tiempo. Te las enseño antes y a ver si las ampliamos. Pongo las mías, borro, corrijo, según me digas, añado las que me mandes y hacemos una especie de borrador colectivo. Puede surgir un manifiesto global que le ponga a Bill Gates, incluso a Zuckerbergerhrts, los vellos de punta cual pasodoble de comparsa portuense de pena, de aquellas de los 80. Ahí van mis sugerencias para mejorar el mundo virtual y tal. .- Está tardando la aplicación que marque los mensajes que se envían, las páginas que se abren o los textos que se leen desde el retrete o excusado. Bastaría con una pequeña marca, aparecería WC, en rojo, en un pico, y todos ...Continuar leyendo

Ernesto manda este comentario:

“El otro día ‘descubrí’ un bache, uno auténtico que no aparece en ninguna guía ni tiene ninguna reseña en Beduinolandia.

Está situado en la calle Alfonso Aramburu esquina con García de Sola. Es el bar del Ultramarinos Eusebio.

Os aseguro que es una joya de los años 50. Está decorado con cachibaches de la época.

No os digo más para que vayáis a verlo. Una joya, y de precios más barato no puede ser”.

Es un sitio céntrico, con decoración discutible y una entrada estrecha. Da igual. Habría ido a la garita más sucia del mundo. Una hora feliz me dijo y acepté con los nervios festivos que sólo da lo secreto. Ni lo dudé. Tengo una fuerza de voluntad firme como la musculatura del flaco. Aquel del bombín que iba siempre con el gordo. Soy el feo de los dos. El otro cuerpo -esa cara-, el que citaba me abrió el hambre con 17 años y nunca me la quitó. Más me da cada vez. Me habló de la hora feliz en ese sitio, dos por uno en la sauna. Me puso fecha y horario. Llevaba años esperando y pasé tres días soñando sin parar, repasando cada uno de esos 60 minutos de temor y placer. "Ya he reservado". Antes de llegar, mucho antes, le pinté al sitio la penumbra justa, el contraluz del cristal de la puerta. Daba por hecho que no habría nadie más. Optimismo. Pensaba en una boca entreabierta, con gemidos susurrados y el sudor limpio de los recién duchados. Quedamos ...Continuar leyendo

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Este trozo de papel, esta servilleta plástica y arrugada cuenta bien cómo estamos. Todos de acuerdo en lo que pone. Le damos la razón. Como si tuviéramos. Todos viéndolo en una pantalla. Sin mirar a los ojos de nadie.                         P.S: ¿Por qué no asumimos ya que no nos gustamos? Nunca nos quisimos, era necesidad ¿Por qué no admitimos que nos tememos, que preferimos la compañía de los auriculares, las pantallas absorbentes, cada uno la suya, ocultarnos tras gafas de sol? ¿Por qué no admitimos que muchas veces preferimos no saludarnos? Los hechos, las ventas, la tecnología nos llevan la contraria. Dicen que en eso también mentimos. No tenemos tantas ganas de hablarnos, ni tocarnos, siquiera de vernos. ...Continuar leyendo