lobeli
Comparta esta web en la Red Social de Google
Si yo tuviera un blog de bares, si los bares fueran algo que merece un blog, hablaría de una taberna que me encontré el jueves, uno de aquellos ultramarinos y ultramontanos. Tiene un nombre tirando a feo (con carta en cuatro idiomas, eso sí) y está arriba de una escalera. Me asombró su salón interior, un reservado con perfume clandestino que parece intacto desde los años 50, con un falso techo bajo y oscuridad, humedad, que intimida. El suelo es puro. Es un cuadrado claustrofóbico, que parece inventado para el pecado y el delito, para la confesión, la canalla y la farra de pocos. Para llegar a esa salita umbría, es preciso invadir la intimidad del sitio. Para llegar hay que atravesar por detrás de la barra, por la parte reservada a los trabajadores. El local cambió de propiedad hace unos cinco meses y ahora es, aún más, indescriptible. Barra ancha como pista de mármol para aviones de juguete. Otra auxiliar con barriles, medias puertas falsas de cristales opacos, ...Continuar leyendo
En aplicación de la Ley de Vagos (mucho) y Maleantes (másquisierayo), el Departamento de Sanidad y Buenos Hábitos ha decretado el cierre indefinido de esta paginucha. Me acusan de reiteración sistemática, incoherencia severa, falta de higiene mental, de cargar el lápiz al hacer la cuenta, de onanismo (en grado de tentativa), escribir sin lavarme las manos, comerme con la vista a las niñas guapas y a las señoras imponentes, poner el dedo en la balanza al pesarte las peras y llamar desayuno a toda comida sin vino. La sentencia no es firme. Me la apela. Un abogado sin oficio que se está encargando. Digo que hasta aquí llegamos. Miro el suelo para ver el sitio al que me refiero y veo que no me he movido de ninguna parte. Colegones y madamas, ante ustedes (eso que suena de fondo son violines y fanfarrias de alquiler) la última entrada de este blorgfs. Tal y como hablamos losotros days, nos vemos en alguno nuevo, dentro de dos meses o azzín. Tengo pensado seguir ...Continuar leyendo
Estoy hasta la thurmix de gastromanía. De hecho, no me apetece ni comer en la calle. Que nadie insista en invitarme. Por favor, que nadie tire bocadillos de jamón. Todos esos cocineros que se toman tan en serio, que salen en los medios como los toreros, con la mano en la barbilla, mirando al techo, haciéndose los profundos y los espirituales, usando palabras que nos quedan grandes a todos (a ellos más)... Y los "aficionados", y los blogueros. Hay más gente escribiendo que leyendo, cojones. Y tanta receta. Y los críticos. Qué pesadez. Con lo sencillo que fue siempre tomar tapa, copa y café en el bar del barrio, o probar en cualquier sitio cuando paseabas o viajabas, con la única necesidad de recordar si alguna vez volverías o no, sin tener que sacar nada: ni conclusiones que compartir on line, ni fotos, ni demasiados billetes del bolsillo trasero. Pero uno es esclavo de sus palabras. Lo prometido es duda y mientras me voy quitando quedé en mandarle alguna vez alguna ...Continuar leyendo
Hay dos supuestos en los que resulta difícil elegir el saludo correcto: el primero es cuando no se tiene la menor confianza, cuando se ve a una persona por primera vez. El segundo es cuando se ha tenido mucha, cuando se conoce a una persona en el bíblico sentido del término y reaparece tras mucho tiempo. Él lanzó la cara para dar un beso en el cachete. Se le escapó un abrazo eufórico, sentido y estrecho. Se alegraba de verla de forma real, inconsciente. Pero la vieja novia no movió la cara, quizás paralizada por el pudor. Así que el beso casto se le estrelló en esa boca hecha de filetes anchos, tibios, flexibles y amables, tiernos, firmes, como los de la Johansson, por entendernos. El comprador y exnovio se apartó inmediatamente, ahogado en un mar de disculpas. .- "No pasa nada", dijo ella despacio y el universo se colocó, completo, en su sitio al segundo. Nadie paga sus deudas siempre. Eso no se lo cree ni el enano que inventó la frase literaria. Todos arrastran ...Continuar leyendo

Qué asco.

IMG_4028

Los auriculares y las gafas de sol son, junto con internet, los mejores aislantes del universo. Por eso tienen tanto éxito. Cuando hace la compra, lleva los tres. Ray-ban (falsas y graduadas), cascos (discretos) y Spotify (del gratis). A veces, si el guitarra le pega un pellizco, si el bajo le toca dentro, se marca un pasito en el pasillo de la leche o el de embutidos. Pensaba mientras en el concepto de "belleza hiriente" que le contó un amigo la noche anterior. Es el único político al que se alegra, sinceramente, de ver. Sinceridad y política encajan mal en la misma frase, en el mismo edificio, incluso. Es una excepción. Siempre encuentran conversación. Siempre comparten algo parecido al entusiasmo. En la víspera, en la noche, en el soporífero cóctel que siguió a la soporífera entrega de premios a los empresarios del año, le explicó esa contradictoria pareja de sustantivo y adjetivo. "Belleza hiriente. Yo la uso mucho. Y parece que crearon la expresión ...Continuar leyendo