lobeli
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Sé que lo eres. Niño como yo. Aunque tengamos espolones como patas de brontosaurio. Podría decirte que te quiero tanto que te doy mi corazón y seguir con la oración hasta el final. Pero soy de poco rezar y txuminadas, convengamos, las estrictamente necesarias. Basta de novelería (aunque no somos nuevos, ni tú allí ni yo aquí) que ni nos ponemos cara. Me alegro por ti, yo pierdo mucho con cara. Eso sí, echo mucho de menos lo que nunca fui. Entre otras mil cosas, locutor de madrugada. Para poder intercambiar divagaciones con voz engolada, escuchar penas perecederas y vomitar paridas medio beodo, por largar cursiladas nocturnas que nos ruborizarían a la luz del sol, versos plastificados de Coelho. Pero, sobre todo, para poner canciones dedicadas. Así que te uso de excusa. Tenemos el vínculo mágico de los que se conocen por aquí, por letras (nunca de cambio, de 30, 60 y 90). Estamos sujetos por 'barillas' de cariño -finas pero inalcanzables como las patitas del genio- ...Continuar leyendo
Serán querencias particulares pero pocos géneros periodísticos me han dado más placer en más desayunos que la crítica cinematográfica. Secuelas de crecer disfrutando, tratando de aprender, de Ángel Fernández Santos. Esas piezas pequeñas y comprimidas, escondidas y retrasadas en el paginero, eran monodosis de placer literario didáctico y cinéfilo. O eso me parecían. Me he acordado esta mañana al leer varias magníficas, y magistralmente tituladas, en 'Diario de Cádiz', de los pocos periódicos que las conservan con regularidad. Lo mejor, los mejores, empezando por los lectores, se han alejado espantados de la prensa. Una pena. Lo que fue disfrute cotidiano, sereno, individual, parece ya un vestigio con fecha de caducidad. Parece que, pronto, nadie irá al cine. Que nadie escribirá esas espléndidas críticas ni habrá nadie para leerlas. Dinosaurios melancólicos. Hablando de géneros periodísticos, hoy llega a Cádiz el gran John Carlin. Para mí, un portento ...Continuar leyendo
Somos los negros de esta parte del mundo. Dicho negro del modo más dolido posible. La sonrisa fácil y grande hecha eslógan como Louis Armstrong, un ritmo mejor que los demás, menos prisa, qué arte, la gracia ­-¿qué será eso?-, todo incomestible, no potable. Y la necesidad de cantar y contar, de componer, de improvisar letra y música a cada paso. Menos ocasiones, más excusas, más engaños, peor formación, más debilidades y muchas miradas llenas de prejuicios, los que alimentamos nosotros y todos los demás, muchos más, todos hediondos, el surtido completo. Hasta celebramos como ellos. Hasta el agua, ese bien esencial que en el Norte tienen por castigo y los ricos, sin darse cuenta. Esa riqueza imprescindible, sólo menos necesaria que el aire, que precisamos más que el alimento al que tantas vueltas le damos. Si cantamos como ellos, si nos pisan como a ellos. Si temen visitar nuestros barrios como los suyos, si nos privan hasta de lo que pagamos. Si nos suceden ...Continuar leyendo
Ignoro a quién han contratado para que les lleve imagen, cartelería, redes sociales y demás pero, sea quién sea, me parece que han acertado de pleno. Qué bonito lo visten y presentan todo. Entran ganas de ir corriendo a cada cosa que hacen aunque yo ya las tenía antes. Esta estética es, con todo, un complemento añadido a lo esencial: las manos y el corazón de Petri Benítez están detrás de todo. Y con los días que hace, la sobremesa encalada o encalomada entre Roche y Torrelpuerco. Miqueplán. P.S: Pena que me coja con la cuenta, más que en rojo, en carneviva, desollá. Ajolatz tengas más suerte, y mejor administración, que yo. ...Continuar leyendo
El Piyayo (amigo anteriormente conocido como... Quemasdá, él y yo ya sabemos) se ha dado una vuelta por varios rincones americanos y tiene a bien contarnos el periplo, el insólito viaje, de duración sorprendente y lógico regreso. Zombroso. Aprovecho la ocasión para felicitarle por el precioso momento personal que vive y, menos común todavía, merece. Tres décadas, seis lustros, treinta years, hartá di anni, aunque vuelen, 360 meses, como éstos, toma, en la barra te los dejo, uno encima de otro, pom, pom, pom, ahí los tienes, con la paciencia que hay que tener para aguantar a cualquier ser humano, incluso a los excepcionales, a los infrecuentes y reconfortantes. Que disfruten usted y la señora Delegada del Gobierno, como poco, otro tanto con tremenda 'osasuna' (hermoso apócope euskera, me soplan). Copioypego: ---------------------------------------- Se lo vengo diciendo hace tiempo a mi señora, que tenemos que salir a conocer mundo antes de que el del Ocaso ...Continuar leyendo
Las pantallas inmisericordes, inagotables, devuelven un reflejo repugnante, pegajoso y desolador de todos nosotros. Quién tenga otro país, que avise. Parecía que los catalanes. Entraban ganas de pedir un hueco en la maleta, como cuando éramos críos. Pero es más de lo mismo. Las noticias nos pintan, a todos, como alimañas que criminalizan a la víctima o rehúyen de los pocos samaritanos que nos quedan para ayudar. Tres enfermos cercanos nos aterran y tres mil muertos nos la sudan. 'El País del Miedo', gran novela, aunque no conozco a nadie que le gustara, sólo a mí. Mucho miedo y muy poca vergüenza decía mi madre cuando veía a la gente distraer la vista, eludir la obligación de disolver una pelea, de proteger a un débil del abuso, de la agresión del más fuerte. Y ella se metía a separar. Cada vez más miedo, cada vez menos vergüenza. Y subiendo. Y bajando. El espejo, black mirror, está libre de la menor deformidad, no le eches las culpas. Define ...Continuar leyendo