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Los que te ponen una terraza en lo redondo de la casapuerta lo hacen por Cádiz, no por tratar de ganarse unos cuartos más. No te quedes con lo fácil. Los que sepultan calles y plazas en logotipos de cerveza, los que las llenan de mesas y sillas de plástico tienen como único fin garantizar que sus paisanos tengan un medio de vida en el futuro. Si extienden veladores desde la careta hasta el cerro del morro lo hacen para velar por su ciudad, por tu ciudad. El empleo siempre fue su desvelo. Los números lo demuestran. De empleo les vas a contar a ellos. No te engañes. Que no te engañen. Una vulva es una vulva y seis, media docena. Un pene es un pene y medio, una pena. El que abre un restaurante lo hace para dar lustre a la marcacádiz, para fomentar su cultura gastronómica y atraer turismo con una promoción impagable, impagada por todos nosotros al menos. Son los que luchan para que cada año venga otro millón más de personas que nos echen algunas monedas en el platillo antes ...Continuar leyendo
Al día siguiente, con el malestar físico y la paz que dejan en el almax las resacas, lo supimos por los camareros. Al ponernos por pura pena el segundo café, en una plaza que estaba a cien metros de la casa, nos preguntaron si fuimos nosotros. "¿Nosotros, qué?" "Los del romancero de ayer" Resulta que se había oído en buena parte del casco antiguo de Vejer, ese refugio empinado y blanco y negro por la cal y la sombra, esa buhardilla gigante en la que ocultarse de todo a cualquier hora. Los pocos vecinos que quedan, los muchos paseantes, los turistas variopintos y pintorescos, por lo visto llegaron a sentarse en bancos y escalones, en calles y plazas a varias esquinas de distancia para escuchar sin ver, para partirse y aplaudir. Se meaban (figuradamente, que no era febrero ni era Cádiz). No podían contemplar a los hermanos Barba interpretando sus dos prodigiosas obras pero la fuerza bruta de sus frases enchampeladas con ritmo y rima, con emoción y entonación justas, ...Continuar leyendo
La columna de abajo -la de azul para distinguirla del resto del texto, indigno de acompañarla- está escrita por Javier Rubio Rodríguez. No habla en primera persona. Es aún peor. Habla de una persona tan querida y cercana como ninguna otra. Pero a estas alturas -si no a todas- sólo soy capaz de escribir desde el temor, el principal ingrediente del amor. Me asusté. Hombre discretísimo, me asustaba también la posibilidad de ofenderle aireando sus palabras, atreviéndome a sumarles una pueril entradilla por más que el artículo ya sea público y esta página sea algo familiar, de ámbito muy reducido. Aún así. Él tiene derecho a decir lo que quiera de su dolor. Los demás, sólo a leer. Los demás podemos agarrarlas, quedarnos todas esas frases y guardarlas bajo las costillas para repasar a diario la lección eterna que siempre olvidamos: resistir cuando aparece la verdad veraz, voraz y burlarnos de todas las memeces que confundimos a diario con pesares. Una vez que supe que ...Continuar leyendo
Como dice el autor del jamón, la perfección conviene aderezarla entre poco y nada. Basta decir que se trata de una delicia de minicrónica gastronómica obra del delicioso Antoniodlr. Qué suerte tieneltío. 41 años. Y ella. Y yo. Y WiFi. No nos cansemos de celebrar. Qué leñe. Si puedes leer esto, si has podido encender el ordenador, ya tienes suerte. Piensa en los 20.000 millones de seres humanos que ya no pueden (¿cuánta gente se habrá muerto desde que se murió la primera persona?). Bueno, voy a coger la calculadora del móvil para tratar de hacer un cálculo. Mientras, al lío. Me ha mandado esto y se lo agradezco. Como tanto: Sonámbulo iría yo a ese restaurante después de los buenos recuerdos que aún perduran de un par de visitas a Valvatida. Tendré que buscar una excusa, porque ya salgo poco. Solo a golpe de excusa. Encontré una hace un par de domingos. Hacía 41 años que una niña de 16 años y un joven, con acné y melena, de 17 se conocieron. ...Continuar leyendo
No voy para viejo. Ya he llegado. Así que siento una irrefrenable y enfermiza atracción por las obras. También por los escaparates de las ferreterías (esos taladros, esas cafeteras italianas, los enchufes múltiples, las bombillas...). Hubo un tiempo en el que me atraían los anaqueles de las confiterías, de las librerías, las licorerías, las lencerías pero ahora son los cacharros, los objetos, las reformas. Nunca es triste la verdad... En este último apartado, el de reformas, hoy me encontré con un asombro completo. Paseaba, nada apuradillo, arrastrando el escroto, de hecho, disfrutando mis mañanas al sol, saboreando mi exilio laboral, cuando pasé por Candelaria. No pude reprimirme. Puse las dos manos cruzadas a la espalda, justo por encima del culo, eché el cuerpo para adelante y empecé a mirar levantando la barbilla, con aire de muy enterado. Entré en Sonámbulo, sólo dos pasos. Estaba abierto (aún sin actividad, pero abierto) y medio oscuro. Casi listo, ...Continuar leyendo
Por cuestiones de espacio, edición y mi maldita graforrea, no ha podido salir la versión completa del artículo de opinión publicado hoy en LA VOZ di Cadi. Aquí va. Por si alguien...   La noche más triste Esta noche, por anoche, podría escribir los versos más tristes, escribió Neruda un domingo de piñata. Porque el de ayer fue el atardecer más oscuro de todos. Y cuanta más luz antes, ya se sabe, más negrura cuando se va el sol. Por eso esta vez duele más. Ha sido el Carnaval más feliz, luminoso, alegre, completo y dicharachero de cuantos se recuerdan desde que se fundaron, hace un montón de tiempo, cuarenta días antes de la primera Cuaresma. A muchos nos queda la misma sensación que con la última Gran Regata. Que esta vez, los calificativos gozosos se merecen de veras, que su grandeza ha sido incomparable respecto a las ediciones precedentes. Todo ha sido diferente para bien. Esa magnitud celestial del éxtasis vivido en Cádiz no viene de los grandes ...Continuar leyendo