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He recuperado lo de las listas semanales que me encargaron en el periódico. Esta vez se me ocurrió hacerla de ultramarinos finos, armarsenes u delicatessenes de Cádiz Capital (me falta experiencia para hacerla de la Bahía). Enormes, esenciales, las aportaciones de WiFi, Su y Carmeluchi. Me he dejado fuera al gran Miguel Rivas (de mi querida La Atalaya y hermano de Félix), la charcutería selecta Marín (frente al hotel Puertatierra), Tinoco en Marianista Cubillo (si mi niño se entera de que me he olvidado de sus chicharrones, me denuncia), muchas carnicerías o pescaderías de barrio que no conozco y pastelerías maravigliosas que igual quedan mejor en una dulce lista propia. Pero con todas sus faltas, aquí está. Sí, aquí, pincha y ya verás. Más mona que la editó la Mirentxu... A lo que iba, que no sé de qué hacer las próximas. Ya tengo lista la lista de los mejores cafés de Cádiz (un poco vista pero esencial) y hasta ahí llega la miope imaginación ...Continuar leyendo
Ha sido un fracaso. Ahora trabajo como en una tele local a la que llegaran en tiempo real -todo el tiempo, todo real- los informes de audiencia. Todo se mide, y más que se medirá, todo se valora según la sagrada respuesta del público, al instante, al milímetro. Literalmente, cada segundo puedes saber cuántas personas, cómo y desde dónde, leen qué. La web Chartbeat me tiene asombrado. Cada pieza, cada noticia o reportaje, chorra o trágico, ahora, ya. Cada momento se sabe lo que gusta y lo que no, lo que queda y lo que se va por el cibernético sumidero cósmico que traga millones de palabras (sin leer) por segundo. Lo que se ignora, muere. Más democrático no puede ser. Pero ni la democracia es perfecta, sólo es lo menos imperfecto. Ha encumbrado a más de un sátrapa. A lo que iba. Decidimos hacer un texto con vocación irónica sobre las impertinencias que todos soportamos (sobre todos los no nativos, los inmigrantes digitales, los que nos topamos este universo ...Continuar leyendo
La previsión demográfica que se ha conocido hoy espanta a cualquiera. Cuatro de cada diez españoles tendrá más de 65 años en 2050. Uno de cada cuatro habitantes de Cádiz estará jubilado antes de 2030. Estaremos entre ellos, tendremos pensión, sólo en el mejor de los casos. Queda un consuelo, que muchos de esos veteranos tengan la grandeza y el pecho, la sonrisa y la vista, la dulzura y la sal de este viejo corista y sabio adorable que nos prestó su mano para esta foto del periódico. Hace, lo menos, cinco años. ¿A quién pertenecerá? Yo sé quién es y conocerle es de las suertes mayores que he tenido en vida. En muerte hay menos, me cuentan. Ha estado ahí, regando alegría, desde la Feria de Chiclana de 1984 cuando yo, mocoso y minado de acné, le dije que me dejara a su hija, que yo responsabilizaba de ella. Dice que todavía se está riendo del engolado descaro de semejante mindundi. Que no me falte, que lo clonen, que esos viejos españoles, gaditanos, ...Continuar leyendo
Sobran los motivos para volver a Vejer. Es imposible ser pesado con aquello, que canse ni harte, my hart. Si buscamos un poco en la memoria, entendemos que siempre lo adoramos. Desde aquella barbarie inconsciente y lujuriosa y con hombreras del toro embolao, desde El Altillo hasta La Pequeña Lulú. Desde los bocatas de la Venta Pinto a la última sutileza de Jesús&Tamara. Pero además de blancura y belleza, de las cuestas de piedra plata mate, además de la historia moruna, el sol más cerca, la vida al volumen justo y las ricuras, hay algunas cosas que ya estaban antes de la amable invasión del buen gusto, el diseño y el turismo. Además del mismísimo Vejer, antes de que llegáramos o volviéramos todos, ya estaban por allí enamorados precoces. Ya había descubridores antes del Cristo. El que se ha formado en este pueblo desde hace tres o cuatro años. Uno de los que vio la jugada antes de que se produjera, cual Juan Rulfo, cual Xavi o Chichi Creus del turismo, ...Continuar leyendo
Sé que lo eres. Niño como yo. Aunque tengamos espolones como patas de brontosaurio. Podría decirte que te quiero tanto que te doy mi corazón y seguir con la oración hasta el final. Pero soy de poco rezar y txuminadas, convengamos, las estrictamente necesarias. Basta de novelería (aunque no somos nuevos, ni tú allí ni yo aquí) que ni nos ponemos cara. Me alegro por ti, yo pierdo mucho con cara. Eso sí, echo mucho de menos lo que nunca fui. Entre otras mil cosas, locutor de madrugada. Para poder intercambiar divagaciones con voz engolada, escuchar penas perecederas y vomitar paridas medio beodo, por largar cursiladas nocturnas que nos ruborizarían a la luz del sol, versos plastificados de Coelho. Pero, sobre todo, para poner canciones dedicadas. Así que te uso de excusa. Tenemos el vínculo mágico de los que se conocen por aquí, por letras (nunca de cambio, de 30, 60 y 90). Estamos sujetos por 'barillas' de cariño -finas pero inalcanzables como las patitas del genio- ...Continuar leyendo
Serán querencias particulares pero pocos géneros periodísticos me han dado más placer en más desayunos que la crítica cinematográfica. Secuelas de crecer disfrutando, tratando de aprender, de Ángel Fernández Santos. Esas piezas pequeñas y comprimidas, escondidas y retrasadas en el paginero, eran monodosis de placer literario didáctico y cinéfilo. O eso me parecían. Me he acordado esta mañana al leer varias magníficas, y magistralmente tituladas, en 'Diario de Cádiz', de los pocos periódicos que las conservan con regularidad. Lo mejor, los mejores, empezando por los lectores, se han alejado espantados de la prensa. Una pena. Lo que fue disfrute cotidiano, sereno, individual, parece ya un vestigio con fecha de caducidad. Parece que, pronto, nadie irá al cine. Que nadie escribirá esas espléndidas críticas ni habrá nadie para leerlas. Dinosaurios melancólicos. Hablando de géneros periodísticos, hoy llega a Cádiz el gran John Carlin. Para mí, un portento ...Continuar leyendo