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Silencio. Se ruega. Aquí.

Han pasado tres años desde que José Ortiz, de La Casería de Ossio, ganara el premio al Mejor Camarero de la Bahía 2010 gracias a los votos del corrupto jurado formado por quien a mí me dio la gana. Curiosamente, como aparece en esta vieja entrada de la anterior vida de este blordfg, ese premio llevaba implícita la renovación automática del galardón durante 2011 y 2012. Nosaltres semos asín d'esplendids: "Ya que has venido a la entrega, llévate tres, anda, pa el camino" le dijimos por ser amables. Pero ha llegado el momento de renovar, han pasado los tres años de marras y se abre el plazo de candidaturas, de par en par. Además del reputado José Ortiz, alias 'Ortiz', propuesto por Penélope, Ulyfox y todos los dioses isleño-helenos, que opta al cuatro trofeo consecutivo, se han presentado ya propuestas en favor de: .- Carmen (El Camarote, en María Auxiliadora, Cádiz). .- Amador (Cafetería Fabripán, calle Alonso Cano con Pintor Zuloaga). .- Santi (Granja ...Continuar leyendo
Para terminar con la reciente escapada a Conil, dos lamentos. .- El primero es no haber podido pasar por la Venta Melchor, el templo de Le Grand Petri Benítez. Quedan las ganas acumuladas para otra vez. Como consuelo, veo que el Patronato de Turismo de la Diputación de Cádiz, mantiene su buen gusto a la hora de nombrar embajadores. Después de llevarse a Mauro Barreiro y Javier Cruz a Copenhague para dar a conocer la joven cocina d'aquí, cuenta ahora con la maga conileña, con la guardesa de las viejas pócimas, para representar a los fogones provinciales en 'La Feria de España' celebrada en Amsterdam. También va Cuqui González de Caldas, de La Mejorana, otro local coniloide.   Como aplauso y homenaje, pongo algunas imágenes de su menú para la IV Ruta de la Huerta, ya acabada el domingo, pero como reconocimiento, por si conservan algún plato en la carta común y tienes la suerte de poder pedirlo alguna vez, viejo verde. .- El segundo lamento es que después ...Continuar leyendo
Yo también estoy hastiado (hasta la colcha) de gastronomía. El primero pero empatado con todos. Ni siquiera sé lo que es pero la veo por todas partes a cada hora. Y la repetición mata el placer, evita el asombro, hace mecánicas las frases, los gestos, fomenta la impostura. Ahora aparecen fingidores por todas partes. Ya nadie respeta a los que tenemos trienios en el embuste lego. Como me venía a decir un amigo -con restaurante- el otro día, "antes hacías el plato que podías y creías, venía alguien, lo probaba, quizás te decía si le había gustado o no, luego decidía si volvía o no. Ya. En paz. Ahora, con cada tapa el cliente te da una conferencia y espera que le des otra. Parece que todo el mundo sabe cocinar, que todo el mundo sabe o debe saber de cerveza, de agua mineral, de atún, de vino, de setas, de hierbas, de todo... A ver si pasa pronto. Qué plaga. El cliente necesita sitios en los que estar bien y los sitios necesitamos clientes. De expertos, artistas, ...Continuar leyendo

Imbécil severo como soy, me confié. Creía, ufano, que resultaba difícil superar los límites de la estupidez congénita.

Pero conviene contenerse, no dejarse ir. Es posible empeorar.

A ellas dos, las primeras y las últimas, las únicas, las mayores disculpas con esta canción escrita para ellas con sus ojos color coca-cola.

Y ésta, de ella, para todos los demás. En el deseo de que sus dolores, todos, sean placeres propios de viernes.

La frivolidad se practica. La intrascendencia se entrena. La evasión debe ejercitarse. Si le dejas espacio al aburrimiento, a la preocupación crónica, lo cubre todo. Siempre fue importante lo irrelevante, en todos los trabajos se fumaba, en todos los velorios se reía, siempre fue imprescindible lo innecesario. Quizás, ahora, más. Nunca entendí a los que afean que te revuelques en la música mientras estás en el paro, a los que tratan de explicarte el proceso de la cirrosis cuando vas a estrenar el frescor de una caña, a los que reprochan que mires culos por la jambre que pasan (los habitantes de buena parte del mundo). O a los que ridiculizan que finjas indignarte con un árbitro en plena tormenta corrupción sistémica (como toda su cara). Olvidan los impertinentes, los inoportunos, quizás nunca equivocados, que donde arrecian esas desgracias colectivas, ubicuas, donde las sufren de verdad, también existen esas mismas, eternas, distracciones. Descansar, quitarse ...Continuar leyendo